El poder sanador de llorar

Poder

¿Alguna vez pensaste que permitirte llorar en vez de continuar a las corridas puede devolverte la paz?

Un día como hoy, me encontré con la necesidad espontánea de llorar. Solo que no era en el lugar más indicado… estaba en pleno centro comercial repleto de gente. Qué inoportuno. Así lo reseña toyfeliz.net

Lo normal en un momento así es, seguramente, reprimirse y olvidar el impulso. Pero ya aprendí: reconozco que debo darle su lugar al llanto –en el momento presente- para que procese lo que necesita salir. Busco un lugar donde sentarme, me siento y me dedico a llorar. En el transcurso de mi llanto (con ninguna intención más que llorar) se acercaron varias personas:

– Una me preguntó si era por un novio, me reí diciendo que no. Llorar no siempre es por otro. Llorar es muy de uno, de lo que nos pasa frente a las situaciones o a los recuerdos.

– La segunda me pregunto si necesitaba algo. Si, llorar le dije. Me sonrió y me dejo tranquila.
Me pregunté por qué nos preocupa tanto que alguien llore deliberadamente, pero a su vez, me sentí agradecida por la solidaridad en medio del caos de la ciudad. Permitirme en ese momento llorar en vez de continuar a las corridas me devolvió la paz.

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