Venezuela ya es marginalmente petrolera

Venezuela ya es marginalmente petrolera

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La situación hoy de la industria petrolera venezolana es precaria y tiende a agravarse en el corto plazo.Sus enormes reservas son en su inmensa mayoría de crudos extrapesados y ácidos, los de menor valor comercial en el planeta pero con muy altos costos de producción y comercialización.





Por David Morán Bohórquez @morandavid

Pdvsa, la operadora estatal, es hoy un inmenso conglomerado de empresas ineficientes, burocratizadas y corruptas, con actividades que van de la petrolera, la inmobiliaria, la agricultura hasta la comercialización de alimentos.

En el área petrolera propiamente dicha, Pdvsa presenta una brutal caída en su producción propia, de millón y medio de barriles en los úlitmos diez años. El Lago de Maracaibo apenas produce y el crimen ecológico es de proporciones mundiales.

Las refinerías, las plantas de distribución, oleoductos y poliductos presentan graves problemas de operación y mantenimiento. Su gerencia profesional fue desmantelada, sustutuída por camaradas que a nadie rindieron cuentas. Sus centros de investigación fueron clausurados. Hoy está tan endeudada, que incluso no puede pagar sus deudas comerciales, mientras enfrenta varios juicios internacionales por confiscación de activos de ex socios y contratistas.

Lo mucho o poco que hoy produce Venezuela, no se debe al esfuerzo propio de Pdvsa, sino al de las empresas extranjeras que son socias, principalmente en la Faja del Orinoco y sus mejoradores, inversiones hoy demostradamente imposibles en la “revolución” depredadora. Fueron 6 los planes “revolucionarios” para aumentar la producción nacional y todos fracasaron.

Un simple indicador de la importancia del petróleo en Venezuela

Venezuela pierde aceleradamente importancia petrolera mundial. Incapaz de aumentar su producción, otros países si lo hicieron, como el propio EEUU, Brasil, Ecuador, Colombia, Irak, y más recientemente Irán, desplazándola de los mercados más rentables. Incluso hoy, Venezuela debe importar crudos livianos, ante la incapacidad de producirlos localmente, para poder mercadear a menores precios mezclas como DCO “Diluted Crude Oil”

También la pérdida de su importancia la medimos localmente estudiando la evolución de la producción de petróleo dividida entre el total de habitantes de del país. 1/


1/ Elaboración David Morán Fuentes: Producción AIE, habitantes INE

En 1960, año de la fundación de la Opep, Venezuela con una población de 6,42 millones de habitantes produjo 3,31 millones de barriles por día, un total en el de 1.191 millones de barriles, para un total de 186 barriles por habitante. En 2015, con 31,10 millones de habitantes produjo un un ritmo de 2,34 millones de barriles diario un total anual de 842 millones de barriles, equivalente a 27 barriles per cápita anual, el más bajo en la serie de 55 años, una renta bruta de apenas (27 Bbl x 44 USD) 1.188 dólares, que el gobierno fijó en (1.188 x Bs 12 Sicad) Bs. 14.256 por habitante, un poquito más de mil bolívares al mes.

El abogado Juan Pablo Pérez Alfonso, un influyente ministro en el gobierno de Rómulo Betancourt, creó una escuela petrolera ultraconservadora al afirmar en los años 1940 que el petróleo tenía un valor ‘intrínseco’ muy por encima de su valor de mercado y que por ello debía dosificarse y preservarse en bien de las generaciones futuras. Lo dijo en un momento en que se pensaba que el petróleo se agotaría en pocos años, pero su pensamiento dominó, incluso hasta los días de hoy.

En vez de comprender esa aseveración como una producción estable de barriles por habitantes, Venezuela se embarcó en una política nacionalista que paradójicamente facilitó el desarrollo del mundo petrolero árabe sin mayores contratiempos, y hoy tenemos que Arabia Saudita, por ejemplo, si ha preservado esa proporción, con una elevada tasa de producción por habitante en función de sus reservas.

¿La recuperación? de la industria petrolera en Venezuela

Luego de un larguísmo descenso en la tasa de barriles por habitantes, que alcanzó un bajo histórico en 1985, la industria petrolera nacional comenzó con esfuerzo propio una notable recuperación, y con la ayuda de los contratos de servicios, convenios de explotación y asociaciones de la “apertura petrolera” se alcanza en 1998 un pico de producción (mayoritariamente de Pdvsa) de 3,45 millones de barriles diarios de producción, pero ya la población había alcanzado los 23,5 millones de habitantes. Aún así la apertura petrolera, un intenso ciclo de inversiones petroleras, siguió hasta la puesta en marcha de los mejoradores de las empresas PetroZuata y Cerro Negro, Sincor y Ameriven en 2001, 2003 y 2003 respectivamente. Con esas inversiones se cerró el ciclo de inversiones de la apertura hasta el día de hoy.

Desde hace 8 años la industria petrolera mundial dejó se ser lo que había sido durante 50 años atrás, donde el jugador de menores costos y mayor capacidad de producción imponía los precios del crudo. El cambio en la oferta mundial de crudos cambió para siempre con las tecnologías de producción en aguas ultra profundas y principalmente con el “fracking” de lutitas. Hoy la oferta la determina el costo marginal de producción de petróleo de lutitas. Un cambio que no es trivial.

Un súper ciclo de inversiones petroleras

Expertos señalan que la industria petrolera nacional necesita inversiones de unos 140 mil millones de dólares para mantener una capacidad de producción de 3,5 millones de barriles al día en los próximos 10 años, una descomunal cantidad, una especie de “apertura petrolera” pero al cubo.

Incapaz de realizarlas por ella misma, Venezuela necesita atraer esos capitales, en un “super ciclo de inversiones petroleras” y tiene además un reto inmenso por delante: El horizonte de recuperación de esas inversiones no sería de 50 años, a lo sumo 30 años por la tasa de sustitución que tiene el petróleo en el mundo del transporte.

Diseñar las bases para generar un ciclo de tal naturaleza, lleva al menos dos años de mucho trabajo técnico, jurídico, económico, financiero, político y social. Y nada de eso se está haciendo. Persiste la leyenda que la industria petrolera nacional es recuperable con pocos cambios, quizás sólo el político para que produzca renta a corto plazo. Es una ingenuidad, y por lo tanto, un gran error.

El daño hecho por acción y omisión a la industria nacional en 17 años de revolución es difícilmente recuperable. No se creció cuando se podía y debía, no se mantuvo cuando se podía y debía y no se invirtió cuando se podía y debía para aumentar el poder de la locomotora petrolera para mover los vagones de la economía nacional.

Pdvsa es hoy apenas un trencito endeudado. ¿De dónde saldrán los reales para recuperarla?

Con el mayor cinismo, los marxistas en el poder admiten sin inmutarse la destrucción de la industria petrolera nacional y afirman que “la economía socialista no fracasó, sino el modelo rentista petrolero“, una afirmación sociopática que quedará en los registros de las infamias nacionales.

Parafraseando la gaita de Ricardo Aguirre (Maracaibo Marginada), la Venezuela Petrolera, está “marginada y sin un real“… y en manos de sus peores enemigos, ahogándose en un mar de reservas.

David A. Morán Bohórquez

@morandavid