Isidro Alonso: Cuestión de tiempo

isidroalonsoA un chavismo sin liderazgo, los Castro lograron imponerle un jefe, el Gral. Padrino López, ahora el mandamás. En la Habana confían en que el Ministro de la Defensa, leal a los intereses de Cuba, les permita mantener el control del país.

Raúl y Fidel quieren evitar que la crisis de Venezuela se desborde, amenazando su propia subsistencia. Por eso, una vez resuelto el problema del sucesor de Maduro, han desplegado una estrategia dirigida a ganar tiempo.

Los Castro recurrieron a su amigo José Luis Rodríguez Zapatero para que junto a  Leonel Fernández y Martín Torrijos sirvieran de mediadores en un diálogo entre el gobierno y la MUD. Diálogo que, de no haber sido descubierto y rechazado por la opinión pública venezolana, se hubiera iniciado en República Dominicana.

El juez Baltasar Garzón, socialista de corazón y otrora verdugo de dictadores, ha sido llamado para demostrar supuestas irregularidades en los señalamientos donde el gobierno de Estados Unidos vincula a funcionarios del chavismo con el narcotráfico. Saben los Castro que Barack Obama quiere evitar cualquier conflicto en Latinoamérica que pudiera empujar a Trump a la Casa Blanca, y que en Europa, ya tienen bastante con la crisis de los refugiados de Siria como para lidiar con una oleada de emigrantes de Venezuela, cosa que ya tiene en alerta a los países vecinos. A lo interno esperan que las instituciones del estado, todas sumisas al gobierno, a excepción de la Asamblea Nacional, canalicen los tiempos de la convocatoria del Referendo Revocatorio y este se haga en el 2017.

Pero no solo desde la Habana intentan manipular los tiempos. Algunos dirigentes de oposición parecen haber sucumbido a la tentación de jugar posición adelantada. Muchos hacen cálculos de acuerdo a sus aspiraciones, priorizando una posible elección a la situación del país. Inoportuna ambición que hace que la mayoría molesta con el gobierno no encuentre todavía un liderazgo capaz de canalizar ese descontento.

En un país donde la inseguridad, la falta de medicinas y alimentos, y la corrupción carcomen el día a día de la población, es insensato perder la sintonía con los ciudadanos. Intentar someter el drama que viven los venezolanos a una agenda partidista es jugar con fuego.

Quienes se encuentran en campaña para una elección a gobernador, amén de quienes ya se erigen como líderes de una transición, demuestran total desvinculación con la gravedad de la situación que atravesamos. Las protestas espontáneas y el sentimiento de rabia generalizado indican que la paciencia tiene un límite.

Se debe prestar atención al quejido de la calle, que exige un cambio urgente, acompañando y canalizando ese descontento.  El hambre de paz, libertad y justicia, aunado al hambre de pan que inclementemente golpea el estómago de los venezolanos, es cada vez mayor.  Si no sabemos estar a la altura del momento, es cuestión de tiempo, para que como lo anticipara Salas Römer antes de ser exiliado, los tiempos sociales rebasen los tiempos constitucionales.

Algo que ni los Castro podrán evitar.

@Isidro_Alonso

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