Los motores de Maduro no encienden en Guayana

Un viejo reclamo de los trabajadores y el movimiento sindical en Guayana son las inversiones para las empresas básicas
Un viejo reclamo de los trabajadores y el movimiento sindical en Guayana son las inversiones para las empresas básicas

 

Los primeros seis meses de 2016 fueron nefastos para Guayana. Sidor paralizada. Alcasa operando a menos del 20 por ciento de su capacidad. Briqueteras al mínimo; Complejo Siderúrgico apagado y el sector construcción en contracción, publica Correo del Caroní.

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No debería ser una radiografía del país considerando que la región, cacareada alternativa no petrolera, concentra al menos dos de los 14 motores con los que el Gobierno relanzó su política económica en febrero de este año.

El anuncio salarial decretado por Nicolás Maduro el pasado 12 de agosto, sin embargo, parece versar sobre otro panorama que ni gremios ni sindicatos vislumbran: el apalancamiento productivo de la región.
Suma sí, al contrario, más ingredientes a un peligroso coctel que la comisión para empresas básicas de la Asamblea Nacional ya ha diagnosticado: 14 mil millones de pérdidas suman las industrias básicas, 3 mil millones más de lo que los técnicos estimaban que se requerían para su adecuación tecnológicahace unos años.
Ahora, también, se ha triplicado en número de pequeñas empresas en riesgo de cierre, advirtió la Cámara de Comercio e Industrias del municipio Caroní (Camcaroní).

A costa de qué

Dos días antes del anuncio del Ejecutivo, el presidente de Fedecámaras Bolívar, Fernando Cepeda, pedía proyectos sinceros a los nuevos titulares de las empresas básicas designados tras la destitución de Miguel Pérez Abad en la cartera de industrias.

“Tenemos una ventaja: la población laboral está en su máximo nivel, y eso hay que aprovecharlo”, decía Cepeda.

Por eso la noticia de un aumento del salario mínimo nacional, en estas condiciones, ha caído como un balde de agua fría en algunos sectores donde, las reuniones para concertar acuerdos, siguen siendo una deuda.

Mas las esperanzas se han distanciado, destaca ahora Cepeda, cuando el Gobierno insiste en no concertar con los sectores productivos y decidir de manera unilateral. “La fábrica de dinero inorgánico solo ha traído ruina, pobreza y desencanto (…) Hacen falta cinco y seis salarios mínimos para adquirir la canasta básica alimentaria, esto no se parece en nada al progreso”, sentenció tras el anuncio.

Un auxilio

Guayana y sus industrias, en particular, ya arrastraban un pobre desempeño cuando la medida de recorte energético fue oficializada por el Ejecutivo. A no ser por Venezolana del Aluminio (Venalum) ninguna de las empresas tendría nada que mostrar.

El optimismo del presidente de la reductora, Luis Augusto Jiménez, se basa en que -tras operar por debajo del 20 por ciento- han logrado incorporar celdas (263 conectadas) e, inclusive, revertir los números negativos y dar utilidad (2 mil 800 millones de bolívares en el primer semestre).

Lo ha conseguido, asegura, con una fórmula: mejorar el clima laboral y alianzas con Alcasa (para la transformación del aluminio) sin pedir auxilio financiero al Ejecutivo.

Pero la realidad de Venalum es apenas un aliciente en el conjunto del sector. Bauxilum, el eslabón primario de la industria, funciona con solo una de sus dos etapas y las únicas celdas operativas de Alcasa tienden a ser menos cada día.

Aunque Venalum proyecta tener conectadas 400 de las 905 celdas a final de año, los resultados de la compañía no han estado conectados con la política de los motores productivos. El vocero de los trabajadores ante el Consejo de Economía Productiva, Ernesto Rivero, ha defendido que más que propaganda los motores productivos son la posibilidad de apalancamiento.

De productora a maquila

En el caso de Carbonorca ha pasado de producir y comercializar ánodos de carbón para plantas reductoras de aluminio, a solo maquilar con materia prima aportada por las vecinas.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores de CVG Carbonorca (Sutracarbonorca), Ramón Espino, considera que la fábrica ha estado a un 10 por ciento y que la perspectiva es que, a partir de este segundo semestre, puedan alcanzar una producción de 6 mil toneladas de ánodos cocinados y 6 mil toneladas con materia prima aportada por la reductora.

Las proyecciones, dice, son tristes. “Se agudiza más la crisis. No manejamos dólares, todo viene del exterior, no manejamos divisas, de salir al mercado natural”.

Para el dirigente de la Central Bolivariana de Trabajadores y directivo de la estatal, Luis Waldrop, el futuro es buenoporque pueden aportar más recursos que estando en desmejora.

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