Jesús Peñalver: Yo lo viví

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La sangre no llegó al río porque sencillamente no hubo sangre. Cualquier metáfora que identifique la arrechera (indignación violenta, según el DLE) generalizada por el mal gobierno, por la peste que manda en Venezuela, es válida y legítima, aunque no se comparta, pues es la esencia del derecho a la libre expresión.

Por Jesús Peñalver

El #1S marchamos, en atención al llamado que hiciera con suficiente antelación la Mesa de la Unidad Democrática, instancia política que reúne en su seno a todos los factores de la oposición al régimen que encarna Nicolast Maduro, independientemente de la preferencia partidistas de los asistentes.

Ante esa pesadilla que es el chavismo y la caterva de inútiles pseudodemócratas que la representa, el pueblo se manifestó con evidente civilidad, contra todo pronóstico.

La jornada fue en paz, con la firme convicción democrática, sin dar cabida alguna a expresiones violentas, explosivas actitudes ni programas diabólicos que un favor le hubieran hecho a la desgracia chavista que aún desgobierna Venezuela.

La democracia duele, como también duele el país, que es decir lo mismo. Dos valores inseparables. Los países no se acaban, aunque fanáticos ayatolas rojos rojito se empeñen afanosamente en seguir llevándonos por el despeñadero, por el ch … abismo.

No hubo sangre, ni la va a haber. Yo lo viví. El gobierno infame aposentado en Miraflores sabe que no cuenta ya con la mayoría, y a pesar de haberse apertrechado militarmente (esa es su naturaleza), sembrar explosivos en dirigentes opositores, insistir en el siniestro afán de allanar y apresar a inocentes, la torta del desencanto le explotó en la cara.

Yo confío en la MUD desde su nacimiento. ¿Usted puede imaginarse a la oposición hoy día sin esa instancia política? La MUD llegó a la AN con agenda legislativa, con directiva electa y con la firme voluntad de contribuir con el cambio para bien de todos. Y claro que se le puede criticar. Sería de una torpeza suprema negar ese derecho.

Pero pedir a la MUD que hable sin parar es una idiotez. Sería como pedirle que sea igual a Chávez, o a quienes se dicen sus hijos o causahabientes; a su verborrea interminable y enojosa. Pedirle a la MUD que haga… ¿que haga QUÉ? Para hacer lo que todo el mundo quiere, hay que tener poder, y todavía no lo tenemos, es decir, la oposición democrática mayoritaria, esa misma del reciente triunfo el pasado #6D.

La oposición no dio pábulo ni razones al agónico gobierno, no obstante los esfuerzos de éste por aparecer como víctima del golpe violento que solo vive en sus siniestras mentes. Quedaron con el culo al aire, y nosotros los civiles, gente de paz, exhibimos nuestro talante libertario siendo evidente mayoría
Tanto así, que el espurio ha consultado al bufete de Dos Pilitas sobre la inmunidad parlamentaria. Quizá haya otra plasta. Y por su parte, los guerreros del teclado, los inmediatistas, los que creen que todo es tan fácil y simple como ver una brizna de paja en el viento, acaso desconocen los tiempos en política.

Caminantes, el #1S la marcha civil me confirmó en la convicción, que sí hay camino y es ruta segura. Sabemos cuánto costó para llegar a Caracas. Se sabe de los obstáculos que la peste roja colocó para impedirlo. Glorioso. Gesta heroica, sin duda alguna. Se trata de no dejarnos robar el país. Tan significativa la fiesta cívica, que a Diosdado Cabello se le ocurrió la idea nada brillante de montar en redes sociales, una foto del año 2012, haciendo ver (mintiendo) que correspondía a ese día. Cinismo, golpismo y mentiras.

Yo lo viví. Ni “guarimbas terroristas” atribuibles a la oposición, ni la convocatoria al referendo revocatorio es “un asalto al poder”. Delirante el gobierno aposentado en Miraflores y sus adláteres, cuando sostienen esas ideas peregrinas.

Sostener que la oposición está engolosinada con una victoria circunstancial del #6D, es otra necedad del chavismo que merece nuestro repudio. Es el miedo al referendo revocatorio, que no es otro que, a ser desalojados del poder por vía democrática y ser juzgados por tantos delitos cometidos.

Conviene conciliar entre la angustia de tanta gente necesitada de un discurso convincente y la posición política de la instancia que agrupa a la oposición venezolana, sin dejar de un lado la paciencia de relojero que tanto y en muchos casos, se requiere en política.

Hicimos visible el derecho a convocar el RR. Ahora la mayoría es democrática, la alegría que nadie nos podrá arrebatar. Ventaja de la que hoy podemos jactarnos, y a la que debemos aferrarnos. Razón que desarticula hasta a los no-demócratas.

Que vayan otros a la morgue de las desilusiones, y a pesar de los inacabados profetas del desastre, los que hablan olímpicamente de ombligo y frustración, que sepan que el enemigo político a vencer en forma pacífica, democrática, constitucional y electoral, está en palacio y desnudo.

Jesús Peñalver