Manuel Corao: No basta con denuncias, cacerolazos, y marchas redobladas

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No podemos llamarnos a engaño, el pueblo solo acepta que Nicolás Maduro Moros, los esbirros cubanos comunistas y la camarilla hambreadora del parroquiano, se ausenten definitivamente del poder este 2016.

Por Manuel Corao

Estas personas que el jueves avanzaron hasta el destino final conocido desde sus lugares de origen por autopistas, carreteras, vías agrícolas, caudalosos ríos, empinadas cuestas, y fangosos llanos; arriesgaron sus vidas y las de sus seres queridos.

Sí; en algunos casos sus familiares fueron víctimas de grupos oficialistas quienes una vez identificada la ausencia del adversario; intentaron amedrentar o causar daño físico a cualquiera de sus allegados.

Estos valientes venezolanos quienes imposibilitados de tener quienes cuiden de sus hijos y padres, se trasladaron con ellos a sabiendas que la presencia de todos es necesaria, pero que en tal iniciativa no hay garantía de vida. Los militantes de la libertad no están dispuestos dirigir sus destinos bajo el mando de Cilia Flores o a Wladimir Padrino.

En colmar la ciudad capital con su aspecto muchos arriesgaron todo por la ilusión de una Venezuela en democracia.

Una gran cantidad de exilados estaban anhelantes por ver llegar el instante de su regreso luego de la partida de Maduro producto de una acción final que se generaría desde “La Toma de Caracas”.

Para ellos quienes pasan vicisitudes en tierra extraña, retornar es defender la patria del peligro que la acecha y también una necesidad económica.

El hambre, el desabastecimiento medicinal, inseguridad como política de estado, eliminar pensum educativo de enseñanzas ideológica esclavista y dependiente del poder central, influyen en el ánimo del coterráneo quien solo ve en una decisión extrema su última expectativa, y percibe en la dirigencia de la Mesa de La unidad Democrática el postrimero bastón donde asirse en un sendero que le ha producido más caídas que avances en un andar lleno de vagas promesas.

No puedo dejar de sentir gran alegría y satisfacción al ver hecha realidad una nueva concentración nacional donde todos dijeron presentes. Los hermanos de la izquierda revolucionaria no podían faltar ante el llamado del terruño. Hasta Maduro Moros se inmiscuyó en la iniciativa opositora al expresar erróneamente que solo asistieron al encuentro entre veinte y treinta mil personas. Que engañado está el lacayo!

Aun cuando evitó sin mayor eficiencia la entrada de medios de comunicación social y exigió la salida de periodistas, entre estos el corresponsal de El Miami Herald para la oficina andina Jim Wiss, para evitar cubrir la concentración antagonista; el mundo gracias a los medios independientes supo la verdad.

Igual acontecimiento que afectó a los comunicadores, vivió la comisión de legisladores ecuatorianos quienes fueron extrañados de territorio venezolano.

Sin embargo, conforme expresa el portal La patilla los diputados Josep Maldonado parlamentario catalán y Guadalupe Neves, miembro de la Red Latinoamericana de Argentina, fueron testigos internacionales de la jornada democrática, legal y sosegada de Caracas. El legislador español expresó: “Decir que hubo un río de gente no es cierto, tampoco que hubo un mar entero, lo que yo pude observar fue un océano de gente que vino a Caracas a manifestar de forma pacífica. Había ancianos, mujeres embarazadas, niños, discapacitados, toda una pluralidad de personas que sin discriminación alguna acudieron al evento de hoy. Al final todo terminó de forma pacífica, tal como había propuesto la Mesa de la Unidad Democrática”.

Jesús Torrealba Secretario de la MUD informó de los movimientos futuros. acerolazo a nivel nacional, congregación dentro de siete días de no definir el Poder Electoral la fecha oportuna de la recolección de firmas correspondiente al 20% del registro electoral permanente.

Como parte del cronograma propuesto, manifestación luego ante oficinas electoral de regiones, y prontamente regresar a una magna concentración central.

Una agenda llena de esperanzas, pero en el 2016 de limitados resultados hasta los momentos.

Manuel Corao