¿Cuba se prepara para la debacle de PDVSA?

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro, izquierda, y el presidente de Cuba Raúl Castro, saludan a marchistas mientras desfilan por la Plaza de la Revolución para festejar el 1 de mayo de 2015 en La Habana, Cuba. Miles de personas se reunieron en la plaza para la marcha tradicional, dirigida este año por los dos líderes. (Foto AP/Ramón Espinosa, Archivo)

 

Sin duda para Cuba perder el suministro de crudo y productos desde Venezuela representa un contratiempo mayor.

Por Horacio Medina (lapatilla.com)

Cuba había recibido desde Venezuela un suministro continuo y seguro de curdo y productos que comenzó en 53 mil barriles diarios en el año 2001 y que tuvo su zenit en el 2014, cuando se alcanzó la cifra de 125 mil barriles diarios. Ciertamente, ya que, aun cuando, el Convenio Integral de Cooperación original firmado en el año 2000 en Caracas entre Hugo Chávez y Fidel Castro, en el Marco de la Cumbre de Presidentes del OPEP, establecía un volumen de 53 mil barriles diarios que servían para completar los requerimientos de Cuba, sobre una base de consumo de 105 mil barriles por día, en a medida que se abrieron espacios para negocios triangulados en una vorágine de corrupción sin límites y aumentaba la demanda interna de energía en Cuba, el suministro aumentó.

Recordemos que para el ano 2000, la producción de Cuba era de 60 mil barriles diarios de crudo pesado y muy ácido que era utilizado en la generación eléctrica (justo la razón principal de los continuos apagones dado el alto grado de corrosión en la plantas).

Con el paso del tiempo y dada la “apertura” planteada en Cuba, hacia el incipiente sector privado (cuantapropistas), se abrieron algunos espacios de paladares (restaurantes caseros) y un incremento en los espacios de alojamiento de turistas, en consecuencia, el consumo se fue incrementando. Refacción de hoteles, restaurantes que implican aire acondicionado, cocinas, microondas, luz eléctrica, etc.

Luego de la reactivación de Cienfuegos, una refinería muy básica e ineficiente, se abrieron espacios para colocar productos no terminados (alto azufre, viscosidad, RVP, octanos, cetano, punto de inflamación, punto de nube, etc.) y volúmenes de crudos mezclados (PDVSA envía a Cuba su crudo Premium Mesa 28, en dos tanqueros exclusivos para tal fin, Petion y Sandino. Una porción se refina y la otra se mezcla con el crudo pesado y ácido cubano), por medio de agencias cubanas desde Panamá. Esto trajo como consecuencia que también el suministro de Venezuela creciera, como ya mencionamos hasta 125 mil barriles.

Al momento que los precios del crudo inician su caída, se incrementan los volúmenes a China para pagar las deudas contraídas y comienza a mermar la producción en Venezuela, por la falta de inversiones y mantenimientos, comienza a reducirse el suministro desde Venezuela a Cuba hasta el volumen actual de 80 mil barriles diarios.

Ahora bien, el consumo en Cuba que partió de 105 mil barriles en el 2000, está estabilizado en 140 mil barriles diarios y su producción ha mermado desde 60 hasta 50 mil barriles diarios. De modo que ya existe un déficit estimado de 20 mil barriles diarios, un déficit que se agravará en la medida que aumente el flujo de visitantes a la isla en medio de la apertura y continúe la caída de producción en Venezuela.

Por lo tanto, resulta imperativo para el régimen castrista poder garantizar un suministro confiable de unos 20 mil barriles diarios, básicamente de gasolina, diésel, jet A1 (un tipo de queroseno para aviones que Cienfuegos produce pero no suficiente) y fuel oil (para generación eléctrica). El régimen castrista ha tocado, además de la publicitada carta a Rusia, también las puertas en Argelia, Angola y China. Raúl Castro, en la comunicación dirigida a Vladimir Putin, pide un suministro estable de petróleo y sus derivados a la isla ante las dificultades para recibir el suministro de Venezuela y, además, solicita a Moscú condiciones favorables en precios y financiación. En la carta no se precisan los volúmenes de petróleo que necesita Cuba (estimamos 20 mil B/D), ni las condiciones especiales de precio y financiamiento, sin duda la piedra de tranca.

Creemos que no podrá encontrar Cuba quien le entregue crudo y productos, a cambio de nada, como por más de 15 años lo ha venido haciendo Venezuela. Lo cierto para los Castro es que, de encontrar el suministro de unos 20 mil barriles diarios de crudo y productos, a precio preferencial con un costo adicional de flete, significaría para Cuba un gasto de unos 300 millones de dólares al año.

Ayer el gobierno de Argelia comunicó que planea enviar a Cuba en octubre, unos 515.000 barriles de crudo (17 MBD) y otro adicional entre noviembre y diciembre.

Por más que se empeñen, Eulogio y su banda, en decir que la producción de Venezuela se mantiene, hechos como lo que ocurre con el suministro a Cuba, desvelan la mentira y nos permiten ver, en esencia, la terrible situación de PDVSA.

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Horacio Medina es ingeniero, ex Gerente de Planificación de Pdvsa. @unape