Julio César Arreaza: Ciego de los ojos

thumbnailjuliocesararreazaSe trata de una expresión de los dominicanos para llamar a los ciegos. La satrapía que asola desde hace 18 años a Venezuela, está ciega de los ojos, de la mente y el corazón, está vacía de honestidad y sindéresis, olvídense de ideología. Esta es una mera excusa de los ideáticos tapa amarilla que resentidos y cargados de miserias resolvieron asaltar indecorosamente el poder para hacerse ricos pero mintiendo y representándose como pobres, palurda engañifa, porqué están gordos, llenos de oro y cada día más brutos. Matan por permanecer en el poder.

Lo que ha relucido es la ignorancia supina y crasa de un grupete de unas 50 personas que llegó hace 18 años con hambre, sin ética y sin compostura, y produjeron gracias a la existencia de un caldo de cultivo, por descuidos inauditos, un espectacular asalto facho al poder traficando con la buena fe de un pueblo esperanzado y en búsqueda de tiempos mejores. Revisen la revista Forbes y luego me cuentan. Por sus robos no quieren soltar el poder, se resisten hasta a las vías constitucionales de iniciativa protagónica del pueblo como es la libre consulta a la voluntad popular. El régimen se sostiene a punta de impunidad, allí tenemos el caso grotesco de las comadres del CNE y del TSJ espurio que pretenden anular el parlamento. Los hipócritas se llenaron la boca invocando la disolución de los poderes públicos del decreto Carmona que perseguía la sustitución de un régimen forajido, pero ahora vemos a estas vestales feas acabando con los poderes con total impunidad, pero se yergue en resistencia un parlamento colmado con la fuerza que da el respaldo de la soberanía popular. No han escuchado a Maduro gritando que va a arrebatarles la inmunidad a los diputados que integran el poder legislativo. El dictador no reconoce la soberanía popular al no promulgar ninguna ley del Congreso, despojar a la Alcaldía Metropolitana de sus atribuciones constitucionales y vaciar de recursos financieros a la alcaldías regentadas por la gente de la alternativa democrática.

De Santa Rosa, estado Anzoátegui, es el Dr. Octavio Lepage, político integro que muy joven desempeñó con arrojo la Secretaría General de AD en la resistencia al régimen perezjimenista y hoy a sus 92 años, con una mente lúcida nos orienta con sus escritos “Hoja de Ruta”.

En Villa Rosa, estado Nueva Esparta, pasó Maduro conduciendo él mismo el vehículo protegido por la caravana presidencial. Confundido por la algarabía de los pobladores se bajó del carro para agradecer los vítores y cuál fue su sorpresa cuando lo caceroleraron en sus narices. Corrió y fue resguardado por su guardia pretoriana. Mas allá de las anécdotas hay que preguntarse si este señor completamente alienado y negando la realidad