Así sobrevivimos: La difteria resucita en revolución

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Estaba muerta la difteria en Venezuela desde 1992. Ese año se supo del último caso de la enfermedad, hasta que en 2016 resucitó en revolución y en el estado Bolívar, publica Correo del Caroní

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No solo hay casos: hay víctimas. Mortales, sí. Por si las dudas. Una en concreto: Dariannys Rojas. Seis años de edad. Entró viva al hospital de Guaiparo el viernes 9 de septiembre con toda la faringe necrosada, según detalla una pediatra. El sábado 10 la operaron, además, para atacar los abscesos que tenía detrás de la faringe. Dos días después murió.

Como ella, ha habido tres casos más. Todos provenientes del kilómetro 88, según indica la Sociedad Venezolana de Salud Pública en su último comunicado, en el que recomienda dos acciones urgentes: vacunación masiva y suministro de antibióticos. Especialmente en zonas mineras. ¿A la revolución le darán el tiempo y los reales para atender la situación, o la Cumbre Mnoal, festín caribeño de dictadorzuelos, no dejará para más? Habrá que ver.

La patria duerme en cartón 

Y así como la revolución también cobijó en las camas tibiecitas de los hotelazos margariteños a sus amigotes no alineados, ha mandado a cajas a los recién nacidos. Esta semana, una foto del hospital Doctor Domingo Guzmán Lander, en Barcelona, Anzoátegui, muestra a recién nacidos en incubadoras improvisadas con cartón.

Allí, según varios reportes, el IVSS actuó con la celeridad inusitada y, en un santiamén, dotó al hospital con incubadoras. Pero con esa misma celeridad se desató la persecución en contra de los posibles responsables de tomar y de difundir las fotografías. Tanto humanismo nos confunde.

Paludismo hacinador

Siguen las fiebres, los mareos, los dolores de cabeza y otros síntomas propios del paludismo perturbando a los habitantes de la parroquia Pozo Verde. Esta semana, vecinos afectados por la enfermedad informaron que han enfrentado tres situaciones, como si fuese poca cosa lidiar con la enfermedad: la reducción de los horarios de atención en el módulo, la escasez de medicinas y la disminución del personal médico.

Pero vea usted cómo está el asunto que, además de eso, habitantes de otras parroquias a quienes les corresponde atención en los módulos 25 de Marzo, Manoa y Los Aceites han tenido que acudir al de Pozo Verde por el mismo problema: escasez y falta de médicos. El hacinamiento es asunto más que previsible en este caso.

Los pacientes bien valen un trueque 

Así como las carencias mellan el funcionamiento de las instituciones públicas de salud, el ingenio de sus trabajadores para no dejar de atender a sus pacientes ha aflorado por otro lado.

Se ve en los recintos hospitalarios locales, entre los que se ha desarrollado el trueque interinstitucional. Por ejemplo, a la maternidad Negra Hipólita llegó un cargamento de insumos que incluía material para traumatología. El intercambio con el módulo de Los Aceites y con el hospital de Guaiparo fue de oxitocina, indispensable para los partos. Una buena onda para resaltar.

Chantajes con sello revolucionario 

Revolución en la revolución. 43 consejos comunales de Unare, todos adeptos al ideal oficialista, según un comunicado conjunto que publican bajo el nombre La reencarnación de la revolución, denunciaron al jefe de la Gran Misión Vivienda en el estado Bolívar, Héctor Herrera Jiménez por, nada menos, “invasiones, chantajes, corrupción, estafas y amedrentamientos”.

Resulta que “el comandante” se niega a transferir los terrenos “para dominar proyectos habitacionales”. Más en concreto, solicita el 30 por ciento de ellos a cambio de favorcitos como algunos materiales de construcción. Ha ocurrido muchas veces. Los afectados deberían seguir hablando sobre lo que ocurre para que el caso no siga subterrado.