Gustavo Romero Umlauff: Bolivia: la OEA y el ALBA

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En un discurso pronunciado ante la Asamblea General de la ONU,el presidente de Bolivia, Evo Morales, atribuyó a la Organización de Estados Americanos (OEA) ser “un capataz del imperio” y, agregó, que si no se respetaba la soberanía de sus estados miembros, era mejor que dejara de existir ya que estaríacolaborandoal “proceso de desestabilización política” en Latinoamérica, haciendo hincapié –en especial- la su-puesta “intromisión política externa” en Venezuela.

Por Gustavo Romero Umlauff

Claro está, que las expresiones del Presidente Moralesapuntan en contrasentidoa unaOEAmenos subyugadaa los antojos de un conjunto de países integrantes de laA-lianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) liderada por la Vene-zuela de Maduroy custodiada por la Nicaragua de los Ortega, la Cuba de los Castro, el Ecuador de Correa,aquella nación altiplánico y varios estados caribeños, entre otros, quepretendían ser un bloque económico con bases de una izquierda pero queha venido avegetar gracias a los ingentes ingresos y subsidios proporcionados por el petróleo venezolano y haciendo muy dudoso el objeto social al que se perseguía.

El viraje de dirección a una OEAadministrada por su actual Secretario General, Luis Almagro, que esmás crítica hacia el país llanero, ha exacerbado los ánimos de aquél que no comparte una visión común de una Democracia donde subsista el pleno respeto a la institucionalidad y observancia a la división de poderes sin que exista un propósito de enquistarse tercamente en el sillón presidencial bajo insostenibles subterfugios constitucionales.

Curiosa forma que Evo Morales tiene para pretender desprestigiar la imprescindible presencia de unaOEA, ahora, poca adicta a los caprichos e insolencias de un díscolo Nicolás Maduro pero más preocupada por las consecuencias que tendrá para todos nosotros la crisis humanitaria que ya se ha desencadenado en aquel país y los riesgos que tendrá para el Continente la intensificación de los conflictos sociales, los cotidianos saqueos como consecuencia de la escasez de medicinas y de comida y la virtual paralización del aparato productivo.

Parece que Morales sigue alentando la continuidad de un gobierno que no sólo se ha deslegitimado ante su propio pueblo sino que ha llevado a su país al total descalabro como frutode las nefastasmedidas de un gobierno que no termina por comprender el resultado fatal al que se encamina todos los déspotas corruptos.

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