La dramática historia de los balseros venezolanos que se juegan la vida en el mar para buscar un futuro mejor

En esta fotografía del sábado 6 de agosto de 2016, autoridades detienen una embarcación en la que viajaban 20 migrantes venezolanos y uno colombiano en la subestación de la guardia costera en Parera, Curazao. La policía decomisó contrabando como cigarrillos y municiones y detuvo a todas las personas que viajaban a bordo porque presuntamente intentaban ingresar ilegalmente en Curazao. El portavoz de la Guardia Costera, Roderick Gouverneur, dijo que todos los migrantes estaban detenidos el lunes.  (Foto de Roderick N. Gouverneur/Guardia Costera Caribeña Holandesa)
En esta fotografía del sábado 6 de agosto de 2016, autoridades detienen una embarcación en la que viajaban 20 migrantes venezolanos y uno colombiano en la subestación de la guardia costera en Parera, Curazao. (Foto de Roderick N. Gouverneur/Guardia Costera Caribeña Holandesa)

 

Cientos de personas desesperadas por la falta de oportunidades bajo el régimen chavista de Nicolás Maduro, parten hacia islas cercanas como Curazao, Aruba y Bonaire. Pagan entre 80 y 120 dólares para una travesía que puede durar hasta 14 horas. El trágico caso de seis amigos que murieron en el intento, publica Infobae.

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La crisis en Venezuela es cada vez más profunda y sus habitantes, hartos, no ven una salida dentro de su país. La escasez de alimentos y medicinas, la inseguridad, la falta de trabajo, la inflación y el grave deterioro de la salud pública son algunas de las razones que impulsan a miles de venezolanos a abandonarlo.

En un comienzo, el éxodo comenzó por los aeropuertos internacionales. Al principio, a los venezolanos, los llamaban los “balseros del aire”. Pero pronto, el costo de los pasajes, la dificultad para adquirir dólares y para obtener una visa, abrieron camino al éxodo ilegal por tierra, y luego también por mar. Al “estilo cubano”.

Un informe de Telemundo 51 (realizado y presentado por Fausto Malavé, Alberto Rodríguez, Lennin Danieri y Ramón Leal) muestra la realidad de los “balseros venezolanos” que migran hacia islas cercanas, como Curazao, Aruba y Bonaire, en busca de un futuro mejor.

La cadena televisiva obtuvo dramáticos relatos de personas que se lanzan al mar huyendo de la grave crisis que atraviesa el país para buscar mejores condiciones de vida.

En la década de 1940, la nación petrolera sirvió de albergue para muchos inmigrantes. Personas de todas partes del mundo llegaron a considerarla la “tierra de las oportunidades”. Sin embargo, hoy los nietos de quienes llegaron en ese entonces se van.

Esta forma de escape en balsa se ha iniciado desde la costa de Falcón hacia las Antillas menores. Es peligroso, quienes lo hacen enfrentan riesgo de muerte para llegar a destino.

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Los balseros pagan entre 80 y 120 dólares para una travesía que puede durar hasta 14 horas en el mar. Si no tienen éxito, dejan la vida o terminan presos.

Según la gobernadora de Curazao, Lucille George-Wout, la mayor parte de los venezolanos que consigue llegar a la isla termina como delincuentes o hasta prostituyéndose.

“El equipo de monitoreo en esta materia ha constatado que la entrada de personas es casi exclusivamente a las áreas de delincuencia, trabajo ilegal y prostitución”, denunció hace una semana la mandataria.

Por su parte, la Fundación de Venezolanos en Curazao condenó las declaraciones de George-Wout mediante un comunicado. Calificaron como “desacertadas e inconvenientes” sus afirmaciones y reiteraron que actualmente son “víctimas de una situación de conflicto”.

“Si las autoridades del Reino de los Países Bajos desean sinceramente evitar los efectos del conflicto venezolano, les sugerimos respetuosamente pronunciarse sobre las causas que lo originan y no solo sobre la calificación de las víctimas del mismo”, indica el texto.

La isla de Curazao, oficialmente País de Curazao, es un territorio autónomo del Reino de los Países Bajos, con una superficie de 444 km².