Simón García: Un poder que se desploma

thumbnailsimongarciaLas decisiones del CNE para anular el referendo son inaceptables. La oposición tiene que rechazarlas por inconstitucionales y porque impiden que se exprese la voluntad del sujeto colectivo en el cual reside el poder constituyente originario.

           Las cuatro rectoras del CNE, invirtiendo su misión, niega la garantía de votar a millones de venezolanos, reduciendo ese derecho a quienes puedan llegar a usar 5393 lectoras dispuestas en apenas 1300 Centros en todo el país. Mayor confesión de debilidad, imposible.

           La fuerza que conserva el gobierno es el residuo de su antigua hegemonía. Subsiste, pero está reducida a los aparatos burocráticos, al control sobre los medios de comunicación y a la esquelética mano de un presupuesto que ya no puede abarcar todas las demandas reales y clientelares.

           El gobierno de Maduro ha perdido legitimidad política, social, económica, ética y ahora está entrando en el capítulo, propio de los malos finales, de actuar contra la Constitución. No puede permitir que ella se aplique, que funcione el Estado de Derecho, que se vivifique la democracia o  ni siquiera que haya una elección porque resulta incompatible con su existencia.

           Maduro y su cúpula, protegiendo más sus privilegios que el destino del proyecto político que hundieron, están iniciando un giro reaccionario para perpetuarse en el poder. Por eso le caen a patadas a la Constitución y pretenden obligar a la institución militar a avalar la esterilización de los efectos revocatorios del referendo, a respaldar la disolución de la Asamblea Nacional y a implicarla en la represión. .

           Las fuerzas de oposición y de resistencia al régimen aún pueden lograr que el CNE corrija un esquema diseñado para que no se exprese a plenitud la voluntad del electorado. Todos los interesados en la solución pacífica y electoral de la crisis deben apoyar las movilizaciones e iniciativas que la MUD, las organizaciones sociales y las instituciones comprometidas con la democracia, van a llevar a cabo para lograr con urgencias otras condiciones.

           Si esto no se logra, habrá que tomar una segunda decisión trascendental: participar o no en las jornadas del 26,27 y 28 de octubre. Decisión que hay que sopesar bien porque no es imposible que esos días millones de venezolanos logren ganar, asistiendo y permaneciendo en los centros del CSE, el rumbo que todos queremos para salir de un país invivible.

           El poder se desploma. El pueblo, por instinto de sobrevivencia, quiere acortar constitucionalmente ese límite. Pero la cúpula ya no tiene ojos para ver, ni para oír el pertinente mandato de Chávez: fuera de la Constitución nada.   

@garciasim