Brian Fincheltub: Que lo maten ellos

thumbnailbrianfincheltubO el costo político de matar el revocatorio es muy alto o venden falsa esperanza para evitar un estallido social y ganar tiempo. Son dos escenarios perfectamente posibles y quienes se inclinan por uno u otro no son más o menos opositores. Lo cierto es que hasta el momento, al menos las cuatro señoras del CNE no se han atrevido a enterrar el referendo, digamos que las intenciones son muy claras y tienen bien ubicada la tumba, pero quieren que sea la propia oposición la que sepulte la posibilidad de un cambio constitucional, pacífico y electoral.

Contrario a lo que muchos piensan, al gobierno le importa cómo lo ven internacionalmente, sobre todo cuando el auxilio financiero que necesitan está afuera. Quizás la opinión interna les importe menos, pero lo que digan afuera les paga, es bien diferente una política exterior financiada con un barril por encima de los cien dólares a la situación actual. No estamos diciendo que no sean capaces de jugárselas en momento dado, pero ahora lo conveniente es pasarle la pelota a la oposición para luego decir: Vieron, se confirmó lo que alertábamos,  nunca quisieron revocatorio sino que lo usaron para subvertir el orden.

Muchos se preguntarán ¿Por qué tendríamos que caer en el chantaje de un gobierno para el cual hagamos lo que hagamos siempre seremos golpistas? No se trata de hacer lo que el gobierno quiera, sino preguntarnos ¿Por qué el gobierno  quiere que lo hagamos? Es simple, el referendo cuenta con el apoyo mayoritario de gobiernos del hemisferio como la única salida a la crisis que vive el país, si la oposición desiste o no llega a la meta del 20% será en la propia oposición la que mate su criatura.


Entiendo que haya gente desesperada, yo también tengo razones para estarlo, pero lo que nunca podemos hacer es dejar de luchar. Convierta ese sentimiento en un acto de rebeldía, dígase a sí mismo: si el gobierno me quiere de brazos caídos y desesperanzado quiere decir que yo debo hacer lo opuesto, aunque sea para llevarle la contraria. Tenemos la obligación de buscar razones para seguir creyendo y energía para lograr eso que creemos posible.

No se trata de ser optimista ni come flor, todos sabemos la situación actual y a quienes nos enfrentamos. Lo que no podemos es creerle más a Jorge Rodríguez que a nuestra propia gente. Tener esperanza no es ser colaboracionista como muchos afirman, al menos yo, no tengo otra opción, no me quiero ir porque eso no lo va a decidir otro por mí, así que siempre buscaré razones para seguir creyendo en Venezuela.

El escenario es octubre, luego de eso veremos, pero sin eso no podremos hacer nada luego, habremos perdido por forfeit, como lo hicimos en 2005 y miren que caro la pagamos. Si no habrá referendo que lo maten ellos y que asuman el costo nacional e internacional de suprimir la salida democrática al drama nacional.  Seguir no es lavarles la cara, renunciar es lavarles las manos. Sigamos.

 

Brian Fincheltub

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