Cristina Carbonell: ¡No hay sonrisas en mi vida!

   

Me dice una paciente, que no hay motivos para sonreír en su vida y llorando, se tira sobre los cojines del consultorio y me mira esperando que le de alguna fórmula mágica que la saque de su lastimosa situación. Después de unos minutos de llanto y luego de un un silencio, le pregunté: ¿Y qué has hecho tú para sonreír hoy?

Su cara cambió rápidamente, algo en ella reaccionó, al darse cuenta que no había hecho nada. Solo quejarse y hundirse más en tristezas presentes, pasadas y hasta futuras, porque ya en su mente tenía cinco capítulos bien tristes de lo que tendría que vivir durante los próximos cinco meses.

Le comenté, por supuesto que vas a estar en tristeza profunda si tu panorama a cinco meses son pensamientos negativos y augurios de más situaciones dolorosas. Y ¿Cuál es la fórmula mágica?, preguntó, y le dije: Vive en tu presente, aquí y ahora. Y busca un motivo para sonreír cada día.

Debemos hacerno responsables de nuestro pasado, solo son elecciones que tomaste y si fueron incorrectas, aprende de ellas y asegúrate de cambiar el rumbo, para no chocar con la misma piedra una y otra vez. Llora lo necesario, pero no lo conviertas en tu forma de reaccionar ante todo en la vida. No obstante, esto te puede llevar a un ciclo peligroso de baja autoestima y pésimo humor o peor, depresión.

Ante un problema enfócate en cómo puedes solucionarlo y consigue metas cortas para avanzar. Si el problema no tiene solución como pasa en el caso de enfermedades terminales; aprende a valorar el tiempo, comparte con tus seres queridos y nunca pierdas la esperanza; los milagros existen.

Si te dejó tu pareja, o no tienes pareja, utiliza este tiempo para ti, aprende cocina, entrena en gym,  comienza el reto de escalar montañas, rencuéntrate con tu ser espiritual. Y espera sabiamente a la persona correcta que llegará porque estarás en un estado óptimo físico, mental y espiritual.

No supongas, no hagas conjeturas sobre los demás. Cada quien hace lo mejor que puede con lo que sabe, y todos estamos en lo mismo; Aprendiendo a ser felices. Si quieres ser feliz, inicia con caerte bien a ti mismo. Sonríete y date un cumplido ante el espejo. Luego empieza a compartir estas sonrisas con los demás, ninguna persona se siente atraída por alguien con cara de malos días.

Vivir en la queja, el llanto y la tristeza es una salida sencilla pero que te pasará factura a nivel emocional tarde o temprano. Es por ello que iniciar con una sonrisa, y hacer conciencia de que estamos en la capacidad de estar mejor, si ponemos de nuestra parte y nos comprometemos con acciones nutritivas para nuestro ser, el cambio iniciará y empezarás a encontrar motivos para sonreir.

Cristina Carbonell

Directora de la Escuela de Inteligencia Espiritual

“Brújula Interna”

@brujulainterna