Gasolineras del Táchira registraron fuertes colas de usuarios este lunes

 

Foto: La Nación
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Continuó el lunes de cola en las gasolineras y con ello las vicisitudes de quienes tienen que surtir los tanques de sus vehículos, porque mientras en las estaciones de servicio siguen diciendo que el combustible les está llegando “con normalidad” y que no se explican el porqué de las colas, los usuarios denunciaron este lunes dos cosas: coleados y fallas del chip, que las originan y ocasionan la demora,  reseña La Nación.

William Díaz esperaba en la bomba La Esperanza que el sistema aceptara el chip de su unidad de transporte público. Ya tenía varios minutos. “Estado, conectando”, se leía en el lector

—Cuando no es la cola, es el chip; todos los días tenemos que surtir, pero hay poco combustible y las colas en las bombas son inmensas en todas partes; aquí, en el Terminal, en la pescadería, tengo casi una hora en la cola, cuando la agarré tenía como treinta carros por delante, pero el problema ahora es que mire, el sistema no quiere leer el chip, y eso retarda; la del Terminal tiene hoy el mismo problema, le falla el sistema; y la de Sabana Larga, que es para el transporte pesado iba bajando pero a las nueve y media me llamaron que se acabó, entonces me tocó regresar.

Al surtidor llegó Ramón Díaz, conductor de gandola, a ver qué pasaba. Dejó su vehículo en la cola. Al preguntarle por qué no fue a la Estación de Sabana Larga, comentó que “es el mismo problema, cuando no es la máquina es al cola, y le dicen: no ha llegado la gandola, viene como a las diez, o ya echamos esta mañana, se acabó el gasoil o la gasolina, y hasta que no llegue, y ahora aquí tengo como media hora haciendo cola”.

Al señor Ramón le faltaba poco para llegar; pero con tanta demora en ese surtidor, se le preguntó a un bombero a qué se debía y dejando claro que no podía informar, comentó que el problema que tienen es el chip y la luz. Explicó que cuando se va, se desajusta el sistema, y aunque ese día no se había ido la energía eléctrica, indicó que “tantas bajas e idas de luz, van dejando secuelas y el sistema se va descontrolando”. Mientras el equipo de Diario La Nación estuvo allí, el aparato no “leyó”.

Sobre si han reportado la situación a PDVSA, aseguraron que sí, pero a las diez de la mañana de ayer seguían esperando, entre el desorden generado por la doble cola y los carros que estaban estacionados en los negocios del lugar, que prácticamente no permitían el tránsito desde la Octava.

Coleados pagan mil y 2 mil

Armando Omaña y Alexander Cáceres hacían la cola en cruce hacia el barrio Simón Bolívar, para echar gasolina en la estación de servicio de La Rotaria. “Tengo cuarenta minutos haciendo cola, pero el problema son los coleados; mientras uno espera, otros se meten sin importarles que los demás están haciendo la cola”– dijo Alexander.

Armando por su parte, no solamente aseguró que “los coleros retardan y aumentan la cola”, sino que dijo que les estaban pagando a los bomberos. “Vaya con la cámara y toma la foto para que se dé cuenta cómo los bomberos meten los carros de para atrás, pero qué pasa, que por eso cobran mil y dos mil bolívares, vaya para que vea, y eso retrasa porque prefieren meter a aquellos que les dan plata a quienes tenemos que esperar porque no podemos pagar más por la gasolina”.

En la parte alta de la bomba había varios carros. “Esos están esperando, mire cómo llaman a la gente de los carros para que se metan, mire allá, el del Volkswagen le está pagando al bombero, acabó de echar, mire cómo tiene varios billetes en la mano”; y mientras eso decía el usuario en la parte alta, llegando a uno de los surtidores, Omar Hernández, captó el momento en que un usuario le decía a otro que respetara la cola y a quienes tenían más de media hora esperando.

Las colas se vieron en las diferentes bombas, entre ellas la del Gimnasio cubierto, que llegaba unos metros antes del restaurante Los Olivos. Ahí estaba Judith Díaz, quien acompañaba a su hijo.

“Dígame nosotros que venimos de Rubio donde no se puede echar gasolina sino tiene que ser con número; y si es camión tiene que ser a partir de las dos de la tarde en la bomba de la pollera, empezamos a hacer la cola en la que está frente a La Nación, y teníamos una hora cuando nos dijeron que se había acabado, y ahorita tenemos como media hora, no sé cómo iremos a hacer, mi hijo hace fletes y no puede trabajar, apenas hace dos o tres viajes a la semana, ahorita tiene que botar un poco de escombros y mire, a qué hora va a llegar a trabajar”, se preguntó.

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