Roberto Enríquez: Declarar el abandono del cargo es un imperativo para conquistar la libertad

roberto enriquez

 

El Presidente Nacional de Copei, Roberto Enríquez, ratificó este sábado la solicitud a la Asamblea Nacional (AN) para que retome el procedimiento de declaración de abandono de carago por parte del Presidente Nicolás Maduro antes del 10 de enero “para abrir la ventana de la transición democrática en el país”.

Nota de prensa

“Hoy estamos aquí, los socialcristanos, victimas también de una persecución implacable de la dictadura de este tiempo, como lo fuimos de la dictadura de Pérez Giménez. Pertenezco a un partido histórico, no solo porque ha hecho historia, sino porque estamos resueltos a seguir haciendo historia a pesar de las persecuciones y adversidades”, manifestó desde la Plaza sur de Altamira durante la actividad que realizaron distintos grupos políticos, sociales y gremiales para exigir al parlamento que inicie el juicio político contra Nicolás Maduro.

El presidente de la tolda verde luego de ser presentado como el presidente del “COPEI valiente, el que no se arrodilla ante el TSJ, ni se vendió a la Dictadura”, expresó que “en diciembre de 1957 Copei era un partido perseguido, y hoy también. En diciembre de 1957 Venezuela estaba sometida a las cadenas de una dictadura; y hoy también.. En diciembre de 1957, no había libertad, pero había comida, hoy con la dictadura de Maduro no hay libertad y tampoco hay comida. En diciembre de 1957, no había democracia pero había medicamentos para atender la salud; Hoy no hay democracia pero tampoco hay medicinas y por eso el pueblo se va muriendo con la salud menguada”.

A su vez aseguró que los venezolanos están sufriendo la peor dictadura de la historia republicana de Venezuela, al tiempo que destacó que “en aquella dictadura de diciembre de 1957 no se respetaba la Constitución; hoy en diciembre del 2016, tampoco se respeta la Constitución. Ninguna dictadura es buena, pero si hay unas peores que otras. Cuando vemos el saldo patético de muertes, pobreza, presos políticos y abuso de poder no tengo duda de que a los venezolanos de este tiempo nos está tocando sufrir la peor dictadura de la historia republicana de Venezuela”, aseveró.

Asimismo, aseguró que el primer mandatario ni respeta, ni hace respetar la Constitución como se lo ordena el artículo 236 de la misma. Por lo que ha cumplido todos los extremos constitucionales para declararle el abandono del cargo establecido en el artículo 233 de la Constitución.

Indicó que “Allí está el juicio político de un pueblo que merece ser reivindicado; es por ello que hoy todos, a una sola voz, le estamos solicitando a la Asamblea Nacional que no deje a medio camino lo que ya comenzó y retome el procedimiento constitucional de abandono del cargo de Nicolás Maduro como un imperativo para conquistar la libertad”.

El dirigente Socialcristiano reiteró la solicitud a la Asamblea Nacional de que esta declaración del abandono del cargo de Nicolás Maduro se decida antes del 10 de enero, “para que el mundo entero sepa que Venezuela no tiene Presidente y se deben hacer nuevas elecciones presidenciales dentro de los 30 días siguientes como ordena nuestra Constitución”.

“Porque allí está el centro del problema. Las elecciones no pueden ser cuando al Gobierno le conviene sino cuando lo permite la Constitución. No aceptamos el vulgar chantaje de amenazar al pueblo con la violencia si la dirigencia política no se somete al sainete de un dialogo fraudulento en donde el Gobierno no cumple lo que acuerda. Y quiero ser bien enfático: en Venezuela no habrá violencia y tampoco nos calamos un dialogo fraudulento. En Venezuela habrá elecciones para que la última palabra la tenga el pueblo”, aseveró.

Enríquez finalizó recordando “Los Heraldos Negros” del poeta Cesar Vallejo, cuando decía: “Y el hombre, Pobre, pobre! Vuelve los ojos como cuando por sobre los hombros nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido, se empoza como charco de culpa, en la mirada.” Así está Maduro; así esta Diosdado, así están los tiranos, con sus ojos locos, con su charco de culpa, en la mirada, desesperados aferrándose al poder.