Manuel Malaver: ¿Qué hicieron señores de la MUD?

Manuel Malaver: ¿Qué hicieron señores de la MUD?

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Que el régimen de Maduro haya extirpado las palabras “Referendo” y “Revocatorio” de sus comunicados y acuerdos -y, aun de su memoria remota y reciente-, puede explicarse por lo que llegó a representarle como posibilidad de que este mismo año fuera desalojado de Miraflores, pero que la MUD también se empeñe en tratarlo como un suceso infausto y pasado, y apenas digno de mención, obliga a recordarlo como la delgada línea roja que no marcó el comienzo de la guerra civil, sino de la desmovilización civil.

Objetivo que, desde que a mediados de abril convirtió al RR en la estrategia adoptada por la MUD para avanzar en la movilización que batalla tras batalla fuera acorralando al régimen, se convirtió en el centro de la política madurista y la inteligencia cubana, que lenta, pero implacablemente, fueron instrumentando estratagemas que, al final, produjeron resultados.

En todos estos meses escribí y advertí que la más peligrosa de todas y en la que más insistiría Maduro, era en el “diálogo”, como una herramienta que, a la par de contener elementos para dividir a la oposición, concitaría respaldos -y hasta beneficios de la duda a favor de Maduro-, tanto dentro, como fuera del país.
Y no era que, per se, me opusiera al diálogo, sino que, tratándose de que su promotor era un dictador de la estirpe marxista, leninista, stalinista, castrista y chavista, había que tomar todas las previsiones para que, la oposición no cayera en emboscadas como la que acaban de hacerle el pasado 6D.





Sin embargo, fue exactamente lo que ocurrió el 28 de mayo pasado, cuando, entre gallos y medianoche, asistió a una cita instrumentada por agentes de Maduro (los tristemente célebres expresidentes, Zapatero, Fernández y Torrijos) en Punta Cana, sin hacer, como se había prometido repetidas veces, un anuncio o declaración ante la opinión pública y creando el primer corto circuito entre la MUD y el universo opositor durante la luna de miel que siguió a la victoria en las elecciones parlamentarias del 6D del 2015.

Pero continuaron desmentidos, explicaciones, incluso excusas, y puede asegurarse que, luego de conocerse el rechazo popular a cualquier vía que no fuera el RR, lo que continúo fue la hoja de ruta ya aprobada y cuyo principal promotor era el excandidato presidencial y gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles.
Porque todo hay que decirlo: el Referendo Revocatorio era un recurso, idea o estrategia de Capriles, quien, ya en enero del 2016, la presentó como la apropiada para que la Asamblea Nacional que se constituía en el segundo poder electivo al lado y enfrentado al Poder Ejecutivo que presidía Maduro, cumpliera con el mandato popular recibido a través del voto.

Y en efecto, la jornadas realizadas el 26 y 27 de abril para recoger el 1 por ciento de las firmas que convocaría al RR, y que se conoció como “El Firmazo”, fue una demostración de la tesis de Capriles, así como la revalidación de las mismas que, de nuevo, movilizó tumultuosamente al país durante los días 21, 22, 23 y 24 de junio.
Sin embargo, fueron solo el inicio de las que serían campañas mayores, como resultaron la “Toma de Caracas” que se llevó a efectos el 1Sept, y una nueva manifestación monstruo, la del 26 de octubre, que, otra vez reafirmó la voluntad de los venezolanos de que, solo en la calle y siguiendo la ruta del RR, se podía derrotar a Maduro.
Pero era una nota que, igualmente, había tomado en cuenta la dictadura, y así, una nueva intriga sobre “el diálogo” surgió cuando el Alcalde del Municipio Libertador de Caracas, Jorge Rodríguez, denunció que, “la oposición hablaba de calle y revocatorio, pero a escondidas, y en secreto, y sin informarle a sus seguidores, seguía manteniendo conversaciones con el gobierno”.

Nuevo escándalo y un nuevo electroshock en las relaciones de la MUD y la oposición democrática que en todas las encuestas se cifraba en el 80 por ciento de la población, pero que, de todas maneras, fueron bypaseados, cuando, a pesar de que el CNE y TSJ declararon que el RR solo podía realizarse en el primer trimestre del próximo año, no desviaron a la unidad opositora de aceptar el reto de convocar durante los días 26, 27 y 28 de octubre jornadas para recabar el 20 por ciento de la firmas.

Decisión que fue todo lo que necesitaban Maduro y sus compinches, para prender todas las alarmas, decidiéndose -ahora así- a jugarse la última carta, la opción definitiva, para sacar al RR y la movilización de la calle, de las opciones opositoras y regresar a la situación de antes del 6D del 2015, cuando sin un Poder Legislativo con mayoría absoluta y el apoyo del 80 por ciento de la población, lo que quedaba era ver como la dictadura avanzaba entre los escombros que dejaban el hambre, la falta de medicinas y la represión.

La jugada maestra consistió en hacer una parada en Ciudad del Vaticano luego de un viaje de Maduro por “Países de la Opep”, conseguir una audiencia sorpresiva con el Papa Francisco y salir con la nueva de que, Su Santidad, se involucraría en un diálogo gobierno-oposición que empezaría a finales de octubre o comienzo de noviembre.
Nueva estupefacción e incredulidad de parte del universo opositor, pero sin desmentidos de la MUD, que confirmó el anuncio de Maduro apareciendo el domingo 30 en el Museo Alejandro Otero de la Rinconada, al lado del enviado papal, Monseñor Claudio María Celli, y los negociadores oficiales, Jorge Rodríguez, Roy Chaderton y Elías Jaua, y de la oposición, Luis Aquiles Moreno, Carlos Ocaríz y Timoteo Zambrano, confirmando las informaciones de Maduro.
En otras palabras que, en días -o más bien horas-, habían desaparecido la agenda revocatoria de la MUD, la hoja de ruta y las jornadas de recolección del 20 por ciento de las firmas que, empezaron a sustituirse por el mensaje de que el Papa venía a meter en cintura a la dictadura y a jugárselas por la oposición y la democracia y que era preferible apostar por una solución dialogada, antes que por una confrontación impredecible que era donde conducía la insistencia en el RR.

El mes y semana que han transcurrido entre el inicio del diálogo, la firma de un Acuerdo, y la catastrófica reunión del 6D reciente, revelaron cuán equivocados fueran tales pronósticos, pues, de una parte, la representación vaticana jugó todo el tiempo a favor del régimen de Maduro y de la otra, el dictadorzuelo, no cumplió uno solo de los compromisos establecidos en el Acuerdo.

O, para decirlo de otra manera, que el diálogo había logrado los objetivos que desde la reunión de Punta Cana le había asignado la dictadura, y que no eran otros que, desmovilizar la calle, dividir a la oposición y fijar para el otro año una presunta agenda electoral que, en ningún caso, Maduro hará efectiva a menos de que tenga asegurados los resultados.

Pero de todas todas, el pesimismo, la desconfianza y la resignación ruedan en este fin de año entre un 80 de la población que persiste en el rechazo a la gestión de Maduro y al modelo socialista y hambreador, y que, además, es el único capital político opositor y ahora corre el riesgo de diluirse o pasar a otras manos.
¿Por qué? ¿ y quiénes pueden ser señalados responsables de semejante catástrofe y acusados de una incompresible actitud que abre interrogantes sobre su consecuencia con la Constitución, la democracia y el país?
Por supuesto que, todas las miradas confluyen hacia la MUD aunque, no tanto hacia sus partidos y representantes, como a su naturaleza y concepto que, de ser concebida y dar resultados en estrategias electorales, una vez que se produjo la derrota del madurismo en las elecciones parlamentarias del 6D, el gobierno decidió no permitirlas, a menos que se le impusieran como resultado de batallas que solo se le podían dar en la calles.
Entonces, las elecciones en el viejo estilo pasaban a la historia y las elecciones como parte de una confrontación más amplia que no podía ser sino el RR, se ponían a la orden del día y establecerlas, planificarlas y sacarlas adelante requerían, si no otra MUD, sí una renovada y actualizada.

De ahí que, al no ser objeto de los cambios que pedía a gritos, y quedarse sin estrategia electoral, la MUD quedó a la deriva y expuesta a las acechanzas que, sin pensarlo mucho, diseñaron el gobierno y el G2 cubano.
Pero ello no excluye que las pugnas internas por el candidato opositor a la presidencia, una vez que Maduro saliera de Miraflores por decisión de los electores en el RR, jugara también su papel, pues siendo Capriles el líder promotor del RR y su candidato natural, movieron contra él y su proyecto a otros “candidatos” a candidato, que fijaban más bien su expectativas en las elecciones presidenciales del 2018 cuando se le vence el periodo a Maduro.
Las informaciones también hablan de que la mano larga de la corrupción madurista llegó hasta partidos y factores de la MUD, pero sin se hayan presentado pruebas ni confirmación para aseverarlas o negarlas.
De todas maneras, Henrique Capriles, informó el jueves en su programa de Periscopio que las presentaría en breve y esperamos que, antes de que estas líneas estén en los medios impresos y digitales, haya cumplido su cumplido su promesa.

Por último queremos destacar, que un gran daño se le ha sido inferido a Venezuela y a su democracia, y que si bien no aspiramos a que los responsables sean penalizados por otras vías que no sean las democráticas, si sostenemos que sus fallas no pueden quedar impunes.