Ronald Rodríguez Vargas: Maracaibo no es autosustentable

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Decir que la administración de la ciudad de Maracaibo no es sostenible, tampoco autosustentable, no son pamplinas. No ha comenzado 2017 y ya las arcas municipales presentan un déficit que ronda casi el 63% a la luz de la recién aprobada Ordenanza de Presupuesto que declara tener apenas ingresos por un 17%. Se necesitan 24.600 millones de bolívares y faltan 23.500 millones, con el agravante que buena parte de ellos, más bien casi la totalidad, serán para pagar la nómina de la corporación municipal haciendo prácticamente imposible los gastos de inversión en infraestructura, mantenimiento y servicios sociales. El decrecimiento por cierres temporales y definitivos de establecimientos de todo tipo en el sector comercio y servicios de la ciudad afectaron seriamente los ingresos propios. Las luces de alarma están encendidas.

Entre tanto, la primera semana de enero debe haber cambio en la junta directiva. Los concejales Carlos Armijo e Inés López están prevenidos al bate si la rotación acordada se cumple. En breve la fracción mayoritaria debe escoger y poner a consideración del pleno la designación que deberá ser confirmada en la primera sesión del 2017.

MUD. O lo que queda de ella. Reconectar con las mayorías que hoy se sienten traicionadas no le va a ser fácil. Las urgencias de unas individualidades dentro de ellas y otras que por mampuesto atacan fuera de ella facilitaron el proceso. ¿Qué debían sentarse? Sí. Debían ratificar su vocación democrática a todo evento y el deseo de una salida en paz y de calidad al conflicto venezolano. ¿Qué enfriaron la calle? No estoy seguro que pudieran hacer lo primero sin lo segundo. ¿Pierde? No todo. Gana precisamente eso el reconocimiento internacional como actor fundamental del proceso. ¿Gana el régimen? Obvio que sí, más tiempo para quien sabe que, pues la crisis económica – financiera sigue allí, agudizándose día tras día por su inacción. También gana -tuvo ayuda por cierto- debilitando al bloque opositor al sumirlo un tremedal del que no supo salir. ¿Qué perdió el gobierno? Al negar de entrada todo lo acordado, quedó retratado como la autocracia que asfixia al país.

La Comunidad Internacional, La Santa Sede, tomó debida nota de ello.

Henrique Capriles, está obligado. Su denuncia no puede caer en saco roto. No puede declarar un estado general de sospecha y seguir como si nada pasara. Por querer salvarse de la escabechina a la que se somete a la MUD, y peor aún, por quererla culpar de errores y omisiones y de la no realización del Referéndum Revotorio, como si el no fuese parte de la misma, se le puede permitir y admitir que siembre más dudas y desconcierto. Querer desplazarse al extremo, justamente ahora, es oportunismo puro y simple.

  1. En enero Sony Latinoamérica estrena “El Comandante” estelarizado por el reputado Andrés Parra el mismo de “Pablo Escobar el Patrón del Mal“No se trata de un documental ni de una biografía en el estricto sentido de la palabra. Es una historia de ficción basada en la vida de Chávez”, ha dicho su productor (y aquí una de las grandes sorpresas que me llevo al investigar sobre su contenido y alcance) Moisés Nahím. Sí señor, el ex ministro de Carlos Andrés Pérez, el economista de talla mundial, autor, ensayista y premiado articulista del diario El País de Madrid, el conductor de “Efecto Nahím” (CNNE). La polémica caro lector está asegurada en cada uno de los 60 episodios de la serie en los que se recorrerá la vida del comandante desde su nacimiento en 1954 en Sabaneta de Barinas, hasta su muerte hace tres años. Sin duda que admirable el trabajo y la paciencia del actor colombiano quien para documentarse y poder interpretar fielmente al teniente coronel tuvo que digerir  unas 400 horas de Hugo Chávez en vídeo. Ver y escuchar al fallecido presidente de Venezuela desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde. Escrutar cientos de Aló Presidenteen busca de detalles, gestos que le permitieran no caricaturizar, como ha dicho “a un actor que es mejor que él”.

Libros. Ya en las postrimerías de 2017, irrumpe en los anaqueles de las librerías, “Adiós Miss Venezuela” (Editorial Dabhar) de Francisco Suniaga. Tercera aparición de este particular abogado margariteño devenido en detective, José Alberto Benítez, que tendrá sobre sus hombros ahora resolver el misterioso suicidio de una muy querida Miss en la playa de La Restinga. Una ficción ha declarado de entrada su autor que tiene como telón de fondo al concurso de Miss Venezuela con toda su propuesta estética debido al gran calado que junto a la telenovela tiene en el alma del pueblo venezolano, cuyo deterioro evidente asimila con el del sistema democrático del país, cosa que era de interés de Suniaga plasmar en blanco y negro.

Entre tanto en las librerías de Maracaibo se está a la espera de la novela Premio de la Critica 2016, “Nube de Polvo” (Equinoccio) de Krina Beer. A la lectoría interesa esta particular adolescente llamada, Vilma Sandoval, su perro Hudini y su padre terco. Esa historia de descubrimiento, de amor por coronar, de deseos prohibidos, relato a su vez de un tiempo  la historia de un país, de una derrota, de un poder podrido superior a todo.

Cine. Me gustaron “CAP dos intentos” y “Sully” de Clint Eastwood con Tom Hanks y Aron Eackert. La primera porque nos confronta, sin tomar partido, todo un acierto de Oteyza, con dos momentos cumbres de la historia contemporánea del país. El CAP I que exacerbó el rentismo petrolero y el CAP II que de golpe y porrazo trató de ponerle fin. Las conclusiones son de cada espectador.  En Sully, como Eastwood es capaz de contarnos con interés, casi desde adentro, una historia conocida sin que perdamos interés. Como hilvana con maestría el antes, durante y después de una historia que para muchos se quedó en el amarizaje en el Río Hudson empero que continúo en los despachos con una minuciosa investigación que apuntaba a convertir un acto de heroísmo en un error de cálculo del capitán del US Airways de aquel 15 de enero de 2009. Hanks por su parte, de ahí su casi asegurada nominación al Oscar de 2017, nos regala una soberbia interpretación de un hombre, Chesley Sullenberger que no se dejó llevar nunca por el estrellato, aplauso y reconocimiento que le regalaron los medios y el pueblo norteamericano sino que a todo evento defendió la capacidad, el talento, la habilidad y destreza de un profesional equipo que supo salir adelante con lo mejor de sí en situación tan adversa y salvar la vida a 155 personas que ese día, como otros tantos, estuvieron bajo su responsabilidad.

El cono. Si algo ha estado desacertado en los últimos días (tampoco es que podamos pedir peras al olmo) es el manejo del tema del nuevo cono monetario. El amateurismo con el que se ha tratado el tema desde el Banco Central de Venezuela adquiere ribetes caricaturescos. Da la impresión que nada ha sido preparado. El anuncio de Nicolás la tarde del domingo, de no ser por estar la palabra presidencial de por medio, diríamos que es un chiste. Sustituir el cono abruptamente sin que haya entrado en circulación el nuevo es poco menos que alucinante, un delirio más bien. Ha debido Nicolas antes de hablar documentarse. Lo sucedido en la India poco más de dos semanas atrás con una medida similar, nunca igual, ha debido darle la medida de lo que se nos viene en esta semana. Los niveles de histeria colectiva que se alcanzaron en las sedes bancarias de allá alcanzaron niveles de conmoción únicos, por lo que la medida entró en revisión. Sigo insistiendo que el cambio del cono anunciado no responde a política monetaria y económica ninguna. Devolverle los tres ceros a la moneda venezolana tampoco.

Punto final. “No importa con lo que de nosotros hicieron, solo importa lo que nosotros hacemos con lo que de nosotros hicieron” (Andrés Molina parafraseando a William Shakespeare)

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@ellibrero