Antonio De La Cruz: Venezuela “marginada y sin un real”

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La nación venezolana termina el 2016 “sufriendo la agonía de una pobreza bestial“. Las distintas variables de desempeño del país apuntan a una creciente crisis económica, social y política, ya que la economía está en franca caída libre.

El gobierno de Nicolás Maduro este año está delineado por:

La caída del Producto Interno Bruto (PIB) -variación anual- por cuarto año consecutivo;
El retroceso de la producción petrolera a un nivel comparable con 1955;
La más alta inflación del mundo;
Un alto déficit fiscal, equivalente al 45% PIB, por el insostenible financiamiento de la estatal petrolera, PDVSA;
El fiel cumplimento en el pago de la deuda financiera externa, para satisfacer a los tenedores de los bonos y el mercado de capitales;
Un precio promedio de la cesta petrolera por debajo de los $40 el barril;
Una caída del 28% en las Reservas Internacionales;
La desactivación en los últimos dos meses de la conflictividad política a través “el diálogo” entre el gobierno y los partidos politos (G3) que integran la Mesa de Unidad Democrática (MUD), bajo la observación del Vaticano y los expresidentes Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos de Unasur;
La castración del nuevo poder legislativo, a través de las sentencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ);
La suspensión de la membresía del Mercado Común del Sur (Mercosur); la pérdida de los aliados internacionales Dilma Rousseff (Brasil) y Cristina de Kirchner (Argentina);
La normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba;
Un crítico secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la aplicación de la Carta Democrática Interamericana;
La culpabilidad de los sobrinos de Cilia Flores por delitos de narcotráfico en los Estados Unidos;
Un alto rechazo a su gobierno ante la grave crisis que atraviesa el país.

Por lo que en el 2017 Maduro enfrentará de nuevo varios desafíos en las áreas político-social-económica que marcarán su posible supervivencia en el poder ejecutivo hasta el 2018. Desde que asumió la presidencia de la República en el 2013, ha navegado en contra la prosperidad de la nación.

El legado de Chávez recogido en el “Plan de la Patria” es su compás de travesía. Cada año que Maduro pasa en la presidencia se avecina a transitar en las aguas de una tormenta perfecta. El año 2014 fue peor que el 2013, 2015 más malo que el 2014, y 2016 más grave que el 2015. Lo sostiene en el rumbo a babor la hegemonía militar, los errores de la MUD (G3) en la praxis y la inteligencia cubana.

El plan de navegación incluye la destrucción del capital político de la MUD y de la Asamblea Nacional, la aplicación del nuevo cono monetario para administrar la hiperinflación, y la ampliación del control sobre el sector privado y que para combatir la productividad de las empresas. De antemano la carta de navegación contiene el manejo opaco y discrecional del erario público por parte de la Nomenklatura del PSUV, el control cambiario y del precio de venta al consumidor, el suministro de las materias primas al sector privado por parte del gobierno, y la inseguridad como control social de la población.

El 2017 traerá cambios en la arena internacional. La presidencia de Donald Trump en Estados Unidos introducirá variables que afectarán al gobierno de Maduro en Venezuela.

La nueva visión del poder en Washington será ejecutada por generales y hombres de negocio que gestionan por resultados. El nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional, John Kelly, conoce los vínculos del estado venezolano con el narcotráfico. Un talón de Aquiles que debilitará la Administración de Maduro (caso sobrinos de Cilia Flores).

Sin embargo, Maduro tratará de bordear las condiciones adversas con la MUD en un juego colaborador en el cual hay cartas marcadas que sólo él conoce. Las dos elecciones previstas para el próximo año serán su comodín. Las usará para ganar la contienda. Mientras tanto, Venezuela seguirá “marginada y sin un real“. Y como cantara el gran Ricardo Aguirre “Que más [le] puede pasar que ya no [le] haya pasado“.