Claudio J. Sandoval: Las claves del diálogo (propuesta)

Claudio J. Sandoval: Las claves del diálogo (propuesta)

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El punto de partida es entender que el mal llamado diálogo, iniciado en octubre de 2016, fue más bien un paquete chileno usado por el chavismo para liquidar el referendo revocatorio y prolongar su detentación del poder. El gobierno y la oposición reconocen, bajo la dinámica predecible de acusaciones y culpas, que el balance general de esa iniciativa es negativo, con respecto a los resultados esperados en el papel –cosa que suele ocurrir cuando te venden gato por liebre. Como advertimos -quienes nos opusimos a eso-, los estafadores terminaron siendo los verdaderos beneficiarios, a expensas de la voluntad mayoritaria de los venezolanos.





¿Es necesario el diálogo en Venezuela?

 

Si lo es. Mientras la MUD y sus líderes sigan siendo la oposición oficial, el diálogo es oportuno y, prácticamente, inevitable, ya que la MUD es una plataforma electoral. Sus principales voceros son civiles, civilistas, civilizados e inexpertos en la lucha violenta como agente de cambio -dijera el otro, no le puedes pedir peras al “horno”…

Bajo esta realidad, el camino del diálogo es un acto de sinceridad implícita de la MUD, cuyo liderazgo ha sido incapaz de enfrentar exitosamente al régimen autoritario por un mecanismo distinto al electoral. Quien se imagine a algún líder de la MUD en la primera línea de fuego de una marcha sin retorno, cual redentor -con el pecho abierto en espera de proyectiles chavistas- o dándoselas de Rambo, creo que está orinando fuera del perol.

No debemos olvidar que una cosa es querer y otra poder. Ciertamente, algunos líderes de la MUD han intentado alternativas irreverentes pero el chavismo –que no es mocho- ha neutralizado tales intentos, como el caso de #LaSalida en el año 2014. Por su parte, Julio Borges ha sido señalado, por el oficialismo y por periodistas opositores, como co-autor del denominado “Golpe Azul”, supuesta conspiración militar -desde la Fuerza Aérea- para derrocar a Nicolás Maduro en el año 2015.

Recientemente, el propio Borges, Henrique Capriles Radonski, y Freddy Guevara han invitado públicamente a la Fuerza Armada a poner en tres y dos a Maduro, en relación con la ruptura del orden constitucional por parte de su gobierno.

¿Cuál es la alternativa al diálogo?

La opinión pública habla de dos escenarios: i. una intervención militar; o ii. una rebelión civil apoyada posteriormente por la fuerza armada (negada a sostener al chavismo en el poder, a costa de un derramamiento de sangre masivo e innecesario).

El tema es que así como la MUD ha sido incapaz de sacar al chavismo, los líderes opositores que apoyarían estas dos alternativas tampoco han podido desplazar a la MUD como representante oficial de la oposición. Es decir, del mismo modo en que Maduro ha demostrado ser más apto que la MUD para retener el poder ejecutivo, la MUD ha probado ser más astuta que cualquier otra ala opositora, para mantener su estatus predominante.

En ese sentido, buscando contener el ascenso de los “radicales” y obviando las advertencias de los expertos en estas lides, la MUD prefirió desmovilizar a sus seguidores mientras aceptaba sentarse a palabrear con el gobierno, apagando de ipso facto el clímax de la protesta ciudadana. Desde diciembre de 2016, Voluntad Popular, Capriles y María Corina Machado han tratado de reactivar a la gente sin mayor éxito, en parte por el desgaste colectivo y la falta de objetivos de lucha motivadores.

Si lo que está prevaleciendo en la oposición es la tendencia pro-electoral ¿cómo pasamos de la actual estafa (paz opresora)  al diálogo verdadero (paz pero con justicia)?

– Con excepción de la Iglesia, todos los individuos que sirvieron de mediadores/acompañantes en la estafa deben ser excluidos ¿Por qué? Coincido con la mayoría de las críticas realizadas por María Corina al “Acuerdo de Convivencia Democrática” presentado por los “acompañantes”. En general, ese documento pro-gobierno no sólo constituye una violación flagrante de la Constitución venezolana, planteando la negociación de derechos humanos, también incluye propuestas despectivas que irrespetan la inteligencia del 80% de venezolanos opuestos a Maduro.

– La institucionalidad y neutralidad  son los requisitos sine qua non para convertirse en mediador de un futuro diálogo. Ambas partes (Gobierno/Oposición) deberán aceptar/seleccionar a los mediadores internacionales. Ningún individuo en su capacidad personal será mediador. Los mediadores podrán ser representantes de una organización intergubernamental, ONG, Universidad o Tanque de Pensamiento. Quién se haya manifestado públicamente en contra de alguna de las partes, no podrá participar con sus buenos oficios. La ONU (funcionarios del Comité de Derechos Humanos o de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos), la OEA (el embajador Almagro sería rechazado por el chavismo), la CEPAL, CAF, el Banco Mundial, MERCOSUR, son algunas de estas organizaciones que podrían acompañar el proceso.

– Cada parte nombraría una institución (por ejemplo, partido político, sindicato, gremio empresarial etc.) en calidad observador internacional, la cual podrá estar parcializada en favor de su postulante. No tendrán voz ni voto en las negociaciones, pero podrán emitir un informe al final de su gestión o concluido el diálogo.

– El diálogo giraría en torno a una mesa de cambio nacional. Por ser una iniciativa imparcial hay que excluir la noción de “transición” (que implica cambio de gobierno, pretendido por solo una de las partes) y enfocarse en tres metas únicamente: i. elecciones (regionales, municipales y presidencial donde los electores decidan si se da o no el cambio); ii. respeto de los derechos humanos (incluyendo amnistía para los presos-rehenes políticos sin condenas por violaciones a los Derechos Humanos, el levantamiento de las inhabilitaciones políticas, prohibición de tortura, etc.); y iii. crisis económica, que incluirá propuestas y la apertura del canal humanitario.

– El acuerdo de amnistía incluiría a ambas partes, lo cual beneficiaría a miembros del chavismo que estén involucrados en ilícitos o sujetos a investigaciones penales y administrativas sobre hechos anteriores a la firma de este acuerdo de justicia transicional, siempre que no involucren violaciones de derechos humanos.

– Ir a un diálogo para alegar que Maduro no es presidente o la autodisolución de la Asamblea Nacional, resulta una mamadera de gallo. En la guerra de Siria, por ejemplo, la oposición desconoce al presidente al-Assad en el campo de batalla pero le otorga beligerancia en las conversaciones de paz y vice-versa.

–  Debe incorporarse una representación de la Fuerza Armada, el CNE y el TSJ, en calidad de observadores sin voz ni voto.

Muy bonito todo pero ¿es que acaso crees que hay salida electoral y que la dictadura hará concesiones en perjuicio propio?

En gran medida, eso dependerá de la oposición, actualmente dividida. El 6D la MUD demostró ser capaz de ganar comicios en condiciones de desventaja, frente al poder descomunal del Estado –secuestrado por el chavismo.

El descontento popular mayoritario en contra del gobierno –cuya tendencia considero irreversible- y su radicalización económica juegan a favor de la oposición.

¿Hay algo rescatable de esa estafa?

 

Las malas experiencias también suelen dejar lecciones. En general, la presencia internacional ha sido positiva. Los involucrados han podido constatar con sus propios ojos que Maduro es un dictador y pretende mantenerse en el poder a toda costa, incluso hambreando al pueblo (no quiere abrir el canal humanitario, arrebató el referendo revocatorio, no hizo elecciones regionales, juega con la libertad y la vida de presos-rehenes políticos, usa al TSJ como bufete personal y al CNE como oficina adscrita a Miraflores, etc.).

Por esa razón, aun cuando esa representación internacional ha demostrado ser aliada de Maduro, le ha costado defenderlo porque la verdad está a la vista. Acá el silencio dice más que mil palabras.

Otro avance concreto es el avance oficial de la oposición como parte beligerante del conflicto. Rusia y los acompañantes, forzados a desafiar diplomáticamente la postura del gobierno, han reconocido a la Asamblea Nacional como órgano legítimo y a la oposición como una fuerza política de peso. Esto será de importancia en caso de que el gobierno trate de imponer marionetas bajo una oposición paralela.

Hay que aprovechar este impulso y fortalecer la participación de la comunidad internacional para lo que se avecina en el 2017-2018. Por ejemplo, el punto electoral no es solamente fijar oficialmente el cronograma, también se debe establecer y cumplir reglas del juego transparentes y equilibradas, así como el acompañamiento internacional imparcial durante todo el proceso, y la legalización efectiva de partidos, entre otros aspectos claves.

La posibilidad de que la CEPAL y/o alguna institución financiera multilateral participen en este diálogo, presenta una oportunidad para que terceros con prestigio mundial formulen recomendaciones económicas y se vayan estableciendo desde ya los enlaces respecto a un futuro plan de rescate, necesario para la reconstrucción del país.

El gobierno puede meter cuentos localmente pero no podría justificar ante un experto de Derechos Humanos de la ONU/acompañante del diálogo, el caso de Leopoldo López o del General Baduel, por mencionar algunos presos-rehenes políticos.

No es lo mismo denunciar las tropelías del gobierno en solitario que tener testigos internacionales de envergadura in situ, empapados con la situación, escuchando tu versión y emitiendo opiniones y sugerencias al respecto.

De este lado no hay ingenuidad ni mayores expectativas de que la oposición oficial considere nuestras humildes sugerencias o que el chavismo acepte condiciones imparciales. Sin embargo, criticar sin proponer o meter la cabeza como el avestruz, en un intento de evadir la realidad pública y notoria, tampoco resuelve el asunto. Como ciudadanos tenemos derechos pero también el deber de contribuir a que estos esfuerzos sean para recuperar la democracia y no que se conviertan en la segunda etapa de esta trampa disfrazada de “diálogo” y “paz”.

Claudio J. Sandoval (Twitter / Linkedin / Instagram: @Claudiopedia), es Venezolano, abogado e investigador del Departamento de Ciencias Políticas de Georgia State University, con sede en Atlanta.