Los diamantes latinos que buscan pulirse en los campos primaverales

Los diamantes latinos que buscan pulirse en los campos primaverales

Foto: Nesn
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No tienen el poder del venezolano Miguel Cabrera, la rápida recta del cubano Aroldis Chapman o la solvencia en el plato del dominicano Welington Castillo, pero en los campos de entrenamiento de las Grandes Ligas un grupo de promesas latinas buscará desde este lunes dar los primeros pasos hacia su consagración, reseñó EFE.

Y algunos parten muy bien reputados, como el receptor colombiano Jorge Alfaro.

El careta de 23 años de los Filis de Filadelfia apenas tomó 16 turnos y ligó 2 sencillos con el equipo grande en 2016, pero aún así está considerado como el mejor prospecto de su posición.

Protegido en la nómina expandida (roster de 40), es seguro que este 2017 cuente con más oportunidad y alterne la receptoría con el titular Cameron Rupp.

Al hablar de lanzadores se debe decir que la delegación de jóvenes promesas es amplia, pero el mexicano Julio Urías (Tampa) y el venezolano Eduardo Rodríguez (Boston) iniciarán el año en Grandes Ligas y tienen el talento para ganar muchos juegos.

Sin embargo, ambos tienen cuentas pendientes.

El 2016 fue de todo menos bueno para Rodríguez: aportó 3 ganados por 7 derrotas para los Medias Rojas, y su efectividad fue de 4.71, aunque una lesión en la rodilla derecha podría explicar este pobre desempeño.

A Urías, de 20 años, le fue mejor (5-2, 3.39 EFE), pero en 77 entradas permitió 81 imparables, una cantidad muy alta.

Por otra parte, el nicaragüense Erasmo Ramírez, de Tampa, y el dominicano Michael Feliz, de los Astros, tienen madera para destacar.

En la inicial de los Rangers de Texas hay un jugador que debe poner todo su empeño y contar con algo de suerte para convertirse en referente de su club, el dominicano de 22 años Ronald Guzmán.

Por estar protegido en la plantilla de 40 peloteros es muy probable que finalmente debute en las mayores esta venidera campaña, pero llegará a un equipo con sluggers como su compatriota Adrián Beltré, por lo que tendrá que olpear la bola con fuerza para quedarse en el equipo grande.

Si hay un jugador que contará con una oportunidad de oro es el segunda base panameño Johan Camargo.

El intermedista de 23 años de los Bravos de Atlanta apenas ha jugado en Doble A, pero esta organización lo ve como su segunda base titular en un futuro cercano, por lo que es seguro que vea acción con el equipo grande en 2017.

No obstante, Camargo tendrá que luchar el puesto con el regular Jace Peterson y con el veterano torpedero Brandon Phillips, que llegó a los Bravos a finales del año pasado procedente de los Rojos de Cincinati.

En tercera base y el campocorto hay dos protagonistas del mismo país que aspiran ganarse un puesto en el mismo equipo, los venezolanos de los Yanquis de Nueva York Ronald Torreyes y Gleyber Torres.

Torreyes asistirá a su tercera campaña en la Gran Carpa, con la necesidad de mejorar sus números ofensivos si quiere jugar más que los 72 choques que disputó en 2016.

Torres es uno de los prospectos mejor valorados en todas las Grandes Ligas, y llegó a Nueva York en un cambio que involucró al cerrador Aroldis Chapman.

Pero ser el parador en corto de los Yanquis no es tarea fácil, y el titular de esta posición, el holandés Didi Gregorius, no desentonó la temporada pasada.

Además, el propio Torreyes y el dominicano Starlin Castro pueden cubrir las paradas cortas.

Torres tiene en su contra no estar protegido en la nómina de 40 jugadores, cuestión que podría retrasar su debut en las mayores a 2018 si no deslumbra a sus técnicos en estos entrenamientos de primavera.

El parador en corto y puertorriqueño de 22 años Carlos Correa, de Houston, también debe ser tomado en cuenta.

Asiste a su tercera campaña en las mayores, y en 2016 golpeó para .276/.354/.475, con 96 remolques y 20 cuadrangulares.

Los jóvenes dominicanos Sócrates Brito y Eloy Jiménez tienen la meta de asaltar la titularidad en los jardines de sus novenas.

Brito, de 24 años, disputó 40 juegos con Arizona en 2016, pero con un pírrico .179 de promedio al bate tiene mucho que mejorar con el madero para llegar a ser titular.

Por su parte Jiménez, de 20 años, está invitado al campo de entrenamientos de los Cachorros de Chicago, pero no está protegido en la nómina de 40 jugadores y su experiencia se reduce a Clase A fuerte.

Sin embargo, es un pelotero que experimenta una marcada progresión, puesto que hace solo dos años jugaba en liga de novatos.

El jardinero brasileño Paulo Orlando, de los Reales de Kansas, es otro pelotero al que seguir este 2017.

En 2016 disputó 126 encuentros en la pradera derecha, y dejó una aceptable línea ofensiva de .302/.329.405, con 43 carreras remolcadas en la que fue apenas su segunda temporada en las mayores.

No obstante, con 31 años no se le puede considerar una joven promesa.

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