ONG rechazan el segundo cierre de El Carabobeño en menos de un año

ONG rechazan el segundo cierre de El Carabobeño en menos de un año

rueda de prensa

La comunicación es fundamental. Garantiza las sociedades libres y democráticas. Pero En Venezuela las agresiones son cada vez más contundentes, sentenció Tinedo Guía, presidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) quien rechazó la suspensión del semanario de El Carabobeño, que nuevamente se quedó sin papel. “El Carabobeño simboliza lo que ha pasado con muchos otros diarios del país”.

Creado en mayo de 2013, el Complejo Editorial Alfredo Maneiro (CEAM) se convirtió en el único organismo estatal facultado para la importación de papel prensa y materiales básicos para los periódicos. Las líneas de crédito que mantenían medios independientes, directamente con sus proveedores en el extranjero, quedaron congeladas. Así, medios como El Carabobeño no tuvieron otra opción que, en un país donde hay control de cambio desde 2013 y las divisas las otorga el Gobierno, insistir para que se les vendiera papel prensa y garantizar su estabilidad.





Este martes, en la sede del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) en Caracas, integrantes de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) se pronunciaron en rechazo al cierre del semanario de El Carabobeño, que luego de 17 ediciones, tuvo que suspender su circulación. Al igual que el 17 de marzo de 2016, cuando se suspendió el periódico, la razón es la falta de materia prima. “Este es el segundo cierre que enfrentamos en menos de un año”.

Carolina González, jefa de redacción de El Carabobeño, relató la crisis del diario que, en septiembre de este año, cumpliría 84 años. No es segura su permanencia. “La infraestructura del periódico se nos vino abajo. Ya no da para mantener el personal”. El diario pasó de una nómina de aproximadamente 700 trabajadores a menos de 100.
La última vez que El Carabobeño utilizó papel prensa del CEAM fue el 19 de marzo de 2015. El último de los cuatro despachos que se hicieron, todos insuficientes, fue de 72 bobinas de papel, de las aproximadamente 300 que mensualmente necesitaba para circular con normalidad.

Las instancias nacionales se agotaron. Carlos Correa, director de Espacio Público, dijo que su organización prevé llevar a instancias internacionales el caso del semanario de El Carabobeño. El Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas podría recibir el caso próximamente, dijo el investigador y periodista. “Lo que sucede con este medio es la consecuencia de una política discriminatoria”.

No hay reglas del juego claras. “¿Por qué se les vende papel a unos sí y a otros no?”. Rechazó la falta de transparencia en las organizaciones estatales. “Es importante que el Estado audite y rinda cuentas del papel que se importa. Hay prácticas corruptas en esa venta”.

Un ejemplo es el semanario de El Carabobeño. La directiva de la empresa tuvo que acudir a la reventa de papel en el mercado negro. Cuando Maneiro vendía el papel en 35 bolívares por kilo con traslado incluido, las redes del “bachaqueo del papel” comercializaban el kilo hasta en 2.300 bolívares.

Correa observó con preocupación cómo el gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, no actuó de manera contundente, a diferencia de otros mandatarios regionales, para que el diario recibiera papel. “Hay gobernadores que, independientemente de la política del medio, les afecta menos la crítica. Quizá por su formación militar esa sea su postura”, analizó.

Marianela Balbi, directora del Instituto de Prensa y Sociedad (Ipys), recordó que durante el año pasado el la organización recopiló 41 alertas a la libertad de expresión relacionadas con la escasez de papel. “El Carabobeño advirtió en al menos cinco oportunidades que se estaba quedando sin papel. Pero no hubo respuesta”. El sobreprecio de la bobina de papel era de hasta 7.500%. “La situación que enfrenta El Carabobeño es la misma que la de otros 49 periódicos. Desde la creación del CEAM, Ipys registra 16 impresos que dejaron de circular, cinco de manera definitiva y 11 de forma temporal.