Nada, por Laureano Márquez

Nada, por Laureano Márquez

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Solo para decir que esta semana no hemos recibido por aquí ninguna noticia de nada que esté sucediendo en ninguna parte y mucho menos en los Estados Unidos de Norteamérica.





Nada, absolutamente nada, por más que hemos buscado, revolviendo cielo y tierra. No tenemos certeza, ni mucho menos noticia, como quien dice, en verdad la nada absoluta. La nada es la ausencia, la inexistencia de un objeto. Pero, ¿cómo puede decirse que algo no existe si al decir que no existe ya es algo? Es decir, que en el fondo de lo que no existe no puede hablarse, ni siquiera para decir que es nada. De la nada no se habla nada. Lo que corresponde entonces, frente a esta experiencia es un profundo silencio, pero el silencio es oral y este es un escrito para la prensa. Tengo que cumplir con un número determinado de caracteres y me faltan todavía 2315, sin espacio. Así que tendré que decir cosas que se parezcan al silencio de la experiencia de la nada.

Es curioso que cuando uno no tiene nada diga “no tengo nada”, porque una doble negación es una afirmación. Por ejemplo: “no soy de los que no dice nada”. Esto quiere decir que soy de los que dice algo, luego “no tengo nada” es decir que se tiene algo. En ese sentido, los gringos son más explícitos, ellos dicen: “I have nothing”, que es “yo tengo nada”, fórmula que me parece mucho más correcta, aunque a uno le da la impresión de que ellos sí tienen algo.

Me faltan 1867. Nadería es otra palabra derivada de nada, “cosa, dicho o hecho de poca importancia”. Vanidad y nadería es la vida del hombre, porque nuestras vidas son tan efímeras, que aquellos que tienen gran riqueza o poder también han de pasar. Por ello siempre es bueno andar por buen camino, porque al final quedará de nosotros nuestro nombre y recuerdo como faro de bondad o como sombra.1541.

Cuando uno visita una funeraria suele decir casi siempre “no somos nada”, cuando lo que queremos decir es “somos nada”. Sartre escribió “El ser y la nada” y William Faulkner dijo en “las palmeras salvajes”: “entre el dolor y la nada elijo el dolor”, pero, curiosamente, yo hoy elegí la nada. Es sorprendente que la voz “nada” provenga del latín “nata” (nacida), del verbo “nasci”. Por ejemplo “res nata” no significa ni “vaca nacida” ni “nata de res”, sino “la cosa en cuestión”, porque “res” en latín es “cosa”. De modo que la palabra República viene de “respublica”, que no es la vaca pública a la que todo el mundo ordeña, sino “cosa pública”, donde pública viene de “populus” que significa pueblo. Es decir, los asuntos (o cosas) que a todos conciernen. El caso es que por evolución del latín “res nata” pasó a significar “ninguna cosa en cuestión”. No me pregunten como sucedió tal cosa, yo no sé nada.

Hay que aclarar que la nada no es la inexistencia. La nada existe, que no hablemos de ello es otra cosa. Fuera del universo está la nada. El universo se expande por la nada. Cuesta mucho pensar esto de cómo algo se puede expandir en nada, porque entonces esa nada es algo que viene cocinándose hace tiempo. Dios hizo todo de la nada. Él es el único ser que puede sacar algo de la nada, porque Él es todo. Incluso está en la nada. Por ello comparados con Él, somos nada. Faltan apenas 402 y eso lo resuelvo con nada.

Heidegger, el filósofo alemán, que suele ser criticado por su adhesión al régimen Nazi, reflexionó mucho también sobre la nada. No dijo mucho mucho, porque con el Hitler lo mejor era no decir nada. Lo que si llegó a decir es que le asombraba muchísimo la existencia del ser, porque era mucho más razonable la existencia de la nada. No le faltaba razón: es asombroso que estemos aquí y más asombroso para mí es que este escrito haya llegado ya su final.