El #Esequibo y la traición de un régimen corrupto, por @CarmonaBorjas

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La maldición cubana manipula al lacayo régimen corrupto de #Venezuela para hacernos perder el #Esequibo

Apenas iniciado el régimen chavista en 1999, la legitima reclamación de Venezuela sobre el Territorio Esequibo dejó de ser una prioridad y eso por una razón muy sencilla: los intereses de Cuba prevalecían y el juego era abandonar la controversia para satisfacer al pueblo guyanés en perjuicio de la integridad y la soberanía de Venezuela.

Para los estudiosos del tema no es nuevo que Cuba, a través del Movimiento de los No Alineados (MNOAL) estuvo siempre a favor de Guyana. No era Venezuela, ni lo es hoy, una prioridad para la dictadura de los Castro. Es solo un instrumento que les ha permitido sobrevivir y enriquecerse a título personal. Hemos sido solo parte del macabro negocio de los Castro.

La hipocresía ha sido la base fundamental de la política chavista de siempre. Mientras defendían la soberanía ante el imperio y el mundo libre, entregaban nuestras vidas al régimen cubano, a la dictadura de los Castro que todavía dirigen a estos títeres revolucionarios que aún dirigen al país. Algún día se abrirán procesos de traición a la patria, como los que corresponde por crímenes de lesa humanidad y los responsables serán procesados y castigados por sus actos.

En días pasados el Secretario General de las Naciones Unidas designó un nuevo representante para que acercara a las partes e incluso lo que va más allá de los buenos oficios como mecanismo político de solución, de acuerdo con el Derecho Internacional, presentará una propuesta a las partes, a Guyana y Venezuela, para que se resuelva la controversia en forma práctica y satisfactoria como lo dice el acuerdo de Ginebra de 1966, el marco de referencia para la solución de la controversia territorial.

El régimen de Maduro ha guardado silencio y ha mentido; ha mantenido el mayor secretismo, siempre con fines oscuros; lo que nunca existió en la democracia o en la república civilista. Si antes se consultaba a todos los sectores, incluido el militar, hoy el régimen comunista e irresponsable, vende patria diría incluso, de Nicolás Maduro, guarda en secreto las negociaciones con Guyana y ante las propuestas del Secretario General de las Naciones Unidas.

Los temas fronterizos, el de la reclamación del Territorio Esequibo en particular, no es una cuestión que atañe exclusivamente al régimen chavista. Por el contrario, es una cuestión de estado en la que estamos todos interesados. Lamentablemente así no lo consideran Maduro y su gente que manejan la traición para entregar definitivamente el Territorio Esequibo y complacer a la miserable dictadura cubana, a ese impero que nos domina hoy vergonzosa y lamentablemente.

La sociedad civil, la Asamblea Nacional, todos deben saber qué pasa en relación con el proceso que nos lleva a la solución pacifica de la controversia. El régimen debe informar como lo hacían los gobiernos civilistas, los gobiernos democráticos y serios de este país. En épocas anteriores el gobierno informaba a los medios, a la academia, a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores (CARE) integrada por cancilleres sobre los temas de estado, independientemente de las cuestiones político partidistas.

La Asamblea Nacional debe citar a la canciller o al facilitador, el títere del Chaderton, para que explique el estado de las negociaciones y el proceso de mediación iniciado. La sociedad civil, las ONGs dedicadas al estudio de estos temas, deben presionar para que todos conozcamos con detalles la posición del gobierno.

La situación es compleja. Si la idea del gobierno es entregar definitivamente el territorio Esequibo a Guyana, debemos saberlo desde ahora. La historia los juzgara.

Hay la posibilidad de que la Corte Internacional de Justicia conozca una demanda de Guyana para reafirmar el laudo arbitral de 1899. Eso es grave y el gobierno debe estudiar el tema con seriedad a menos que esté definitivamente dispuesto a entregar todo para complacer a los hermanos Castro.  Los venezolanos demócratas debemos hacernos estas preguntas: ¿Podemos ir a la Corte? ¿debemos hacerlo? ¿estamos obligados? ¿es posible lograr la nulidad del laudo? o más bien debemos buscar una solución práctica que nos permita recuperar espacios terrestres y garantizar los espacios marítimos que proyecta dicho territorio en el Atlántico.

Robert Carmona-Borjas