¿Partidos políticos?, ¿para qué? @ovidiolozada

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Esta podría ser una expresión muy repetida por estos tiempos en un sector de la sociedad que manifiesta hastío respecto a la larga diatriba política venezolana. Especialmente me estoy refiriendo a un numeroso grupo de venezolanos, unos adversarios de siempre del chavez-madurismo y otros venidos del chavismo pero que se han transformado en críticos conscientes de los malos resultados de la acción o inacción  del gobierno, ambos, hoy convertidos en duros críticos de los partidos políticos.

A ellos y a quienes los escuchan o leen van dirigidas estas reflexiones, siempre en el marco del debido respeto entre demócratas, y por ahí comienzo…

La democracia debería ser la joya de la corona. Con esto me refiero al significado aspiracional que debe tener en todo venezolano sobre merecer vivir en una nación democrática que le garantice estabilidad económica, política, jurídica y social.

Anhelar vivir en un país de libertades públicas y económicas, con seguridad jurídica y personal, con autonomía de los poderes como garantía de equilibrio entre ellos, en el que se garantice el “estado de derecho” para todos por igual, sin impunidad, con un Banco Central autónomo, con un gobierno liderado por demócratas civiles, con una FFAA institucional, respetable, en sus cuarteles y dedicada a la defensa integral de la soberanía nacional, donde la Constitución no esté sometida a interpretaciones a conveniencia o se irrespete y, sobretodo, donde el ejercicio de la ciudadanía plena de los venezolanos sea garantizado, de modo tal que la realización individual y colectiva sea más que una esperanza, pasa necesariamente por la palanca del sistema democrático.

Si bien es cierto que para alcanzar ese Estado constitucional y democrático, muy distante del que hoy tenemos, debemos forzar la barra con más ahínco y en todos los frentes posibles hasta lograr que finalmente la gente se exprese con votos y no con balas, no menos cierto es que ese sector definido al principio, destila justificado escepticismo respecto a las posibilidades reales que esto pueda ocurrir mientras el CNE y el TSJ sean los que tenemos y la MUD con sus partidos actúen de cierta manera que a ellos no les identifica, pero aquí cobra vigencia aquellos dichos populares: “la peor diligencia es la que no se hace” y “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

No existe democracia sin partidos políticos. Llegado el momento de la reconquista del voto, lo que menos podríamos arriesgar es que no exista el abanico de opciones deseables para materializarlo, es decir, que este gobierno antidemocrático con su CNE inhabilite a los partidos políticos distintos y opuestos al PSUV.  

Los partidos que con sus logos y colores inundan nuestras marchas, acompañan nuestras acciones de protesta o sirven de voceros mediáticos de nuestros problemas más sentidos, aquellos que a la hora de votar ocupan un pequeño cuadro en el tarjetón electoral donde materializamos nuestro derecho a la participación política que solo ostentamos orgullosamente quienes vivimos en democracia, hoy, más que nunca, necesitan de todos los que nos sentimos demócratas.

Podemos entender que este grupo no se vea representado fielmente en los actuales partidos de oposición o en algunos de sus líderes o sientan que su lucha no rasguña al monstruo de dos cabezas que representa este gobierno pero debemos comprender que son estos los que en esta fauna política representan intereses contrarios a los del gobierno, los que están más cerca de arrebatarle victorias como la de la Asamblea, los que finalmente servirán de depositarios de esa voluntad mayoritaria que aspira cambio y que sin ellos la esperanza de salir de esto se desvanece y se hace aún más distante. Sería oportuno citar al ideólogo francés Alexis de Tocqueville: “Los partidos son un mal inherente a los gobiernos libres”.

La democracia como sus partidos son tanto imperfectos como mejorables, desde este punto de vista siempre será ganancia contar con partidos con reales estructuras organizativas, claros liderazgos e ideologías alternativas o variadas (no de maletín), además, nadie sugiere que solo nos dediquemos a rescatar y fortalecer a estos, que en definitiva son instrumentos para alcanzar y preservar el objetivo mayor, la joya, la democracia, que con sus bemoles sigue siendo el mejor sistema político sobre la tierra.

La idea es que sigamos sorteando los obstáculos que naturalmente nos van a seguir colocando de frente a quienes no creen en todo esto, aquellos que piensan que la democracia con sus actores, principios e instrumentos están ahí para arrebatarles todo el poder y el dinero que han logrado atesorar aprovechándose y burlándose de ella misma.

Sigamos denunciándolos, sigamos en la calle, sigamos convenciendo a quienes aún están de aquel lado, sigamos sensibilizando al contexto internacional pero en paralelo no dejemos que la incredulidad y la desesperanza nos inunde, valida un partido este fin de semana en tu municipio, el que creas más conveniente, que más temprano que tarde con ellos bregaremos y bregaremos hasta reconquistar la democracia.

Este fin de semana, yo valido por Primero Justicia.

Ovidio Lozada, consultor político