Omar Ávila: Urge restituir el tejido social

Omar Ávila: Urge restituir el tejido social

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La mala praxis política y económica implementada en los últimos 18 años, ha destruido al país. No se trata de “desequilibrios” o de “carencias”, estamos frente a un desastre antropogénico que está a la vista y al sentir de todos, que ha destruido el tejido social en todas sus dimensiones; resultando el aspecto ético y moral, el más devastado, y cuyo restablecimiento será el más difícil y prolongado de resolver.

Venezolanos hurgando qué comer en las bolsas de basura, niños con desnutrición crónica y quizás irrecuperable, sistema de salud público absolutamente incapaz de atender la demanda en una sociedad cada vez más enferma en lo físico y en lo psicológico. Más que comprobado el éxodo masivo, e in crescendo, del capital humano constituido por nuestros jóvenes, en su mayoría profesionales; ansiosos por hallar en otros países, sitio donde ponerse a salvo de una aterradora inseguridad.





Frente a un grupo de “herederos” de un legado inútil y destructivo, ha llegado la hora de constituir y plantear al país una propuesta-compromiso que involucre la participación activa a todos. Individuos y organizaciones. Sectores económicos, iglesias, trabajadores, educadores, estudiantes, científicos, investigadores y de la cultura, en fin, todos los sectores de la sociedad, porque aquí todos somos necesarios. Lo cierto es que la denominación es lo de menos, frente, movimiento u cualquier otro.

Se trata de la asunción combinada, civilizada y liberal, del republicano compromiso de restituir el desgarrado tejido social y su pacto social constituyente. Una responsabilidad ciudadana, en cuyo marco de participación, cada integrante, desde su actividad, posición y conocimiento debe plantear y realizar las soluciones concretas que el país necesita.

En el sector económico, por ejemplo, hemos sido testigos del cómo una empresa ha sido atacada, vilipendiada y hostigada hasta la saciedad. Y del cómo esta empresa –la Polar- en forma estoica, responsable y comprometida con sus objetivos frente al país y sus ciudadanos ha resistido y salvado todos los obstáculos.

Basta ya de una dirigencia política que no vea más allá de su ombligo, de ver que a pesar de la grave crisis económica, política, social y moral, donde sino nos mata el hambre, nos mata la falta de medicinas y sino la inseguridad, tengamos una dirección política pendiente de bachaquearse la militancia, de competir entre si, en fin, más allá de los intereses particulares y partidistas, es la hora de Venezuela.

Omar A. Ávila H.