El hambre y las fallas de gas activaron protestas en Bolívar

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A falta de 10 días para el primer aniversario de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), programa que el gobierno de Maduro vendió como la panacea para acabar con las colas, la escasez y el sobreprecio, las zonas populares de Ciudad Guayana se siguen lanzando a las calles para exigir la entrega de las bolsas de comida, reseña Correo del Caroní.

Esto hizo Lilibeth Márquez (31 años, madre de tres hijas) en compañía de sus vecinos del sector III de Campo Rojo en San Félix. Antes de las 6:00 de la mañana de este jueves bloquearon con cauchos, bolsas de basura y palos unas de las principales vías del municipio Caroní, impidiendo el paso vehicular por uno de los dos puentes que comunica a Puerto Ordaz y San Félix.

Lilibeth ni su compañera del consejo comunal sector 3 de Campo Rojo, Delcy Rondón, recordaba que el 3 de abril de 2016 el presidente Nicolás Maduro fundó los Clap para superar los vicios en la distribución de productos regulados.

Al margen de la poderosa maquinaria propagandística del oficialismo en favor de los Clap, las mujeres relatan su experiencia con el programa gubernamental: “desde noviembre no llegan las bolsas, eso significa que las cosa no están funcionan bien”.

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Lilibeth asegura que la única forma de alimentar a su familiar es comprar caro y esta es una tarea titánica con un poder adquisitivo venido a menos y una inflación cuyos valores ni el Banco Central de Venezuela (BCV) se atreve a publicar.

Los residentes del populoso sector de San Félix han agotado las vías administrativas impuestas por la burocracia oficial: cartas a Mercal, comunicados a Friosa, reuniones en las comunidades. Ninguna gestión ha dado resultado.

Esta fue la razón por la que este jueves la protesta madrugó a muchos guayaneses, trancando una crucial vía para el desarrollo diario de las actividades comerciales.

Los cuerpos policiales resguardaron el lugar de la protesta sin ánimos de entrometerse. Enviaban con su postura un mensaje de solidaridad. “Su molestia es más que entendible”, deslizó un funcionario de la Policía Municipal de Caroní mientras revisaba un chat de WhatsApp en su celular.

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De hecho, los manifestantes resaltaron la mediación del segundo comandante de la comisaría de Guaiparo de la Policía del estado Bolívar y un representante de Patrulleros de Caroní.

“Realmente necesitamos que se regularice la entrega de bolsas de comida, es una ayuda que en estos momentos hace falta. En el sector nadie gana salarios para comprar la comida revendida”, sostuvo Márquez antes de ponerse de acuerdo en terminar con la tranca a las 11:00 de la mañana.

“Volveremos, que no nos vuelvan a meter embustes. Basta ya”.

Otro reclamo que indigna a los afectados tiene que ver con el irregular despacho de gas. “Es que no pegamos una. Ni gas para cocinar tenemos porque los camiones no cubren el sector 3 donde vivimos”, explicó José Olearte de 45 años.

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La pasarela de Dalla Costa, una cominería que se levanta sobre la muy transitada avenida Guayana se ha convertido en un nuevo muro de los lamentos de los habitantes de Ciudad Guayana.

Atrás quedaron los días cuando todas las protestas tenían como destino final el edificio color ladrillo de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). Los vecinos de las zonas aledañas a la pasarela, entre ellos los de Campo Rojo, conocen bien de la importante incidencia de obstruir este paso.

El pasado 10 de marzo, la comunidad de Sabana de Piedra manifestó en este mismo lugar por un motivo similar: habían transcurrido para ese entonces cinco meses sin recibir las bolsas con productos regulados.

Los propios residentes de la Dalla Costa evalúan tomar la vía que atraviesa la pasarela como señal de protesta contra el engaño de la comida barata.

El primer cumpleaños de los CLAP luce, al menos para los habitantes de la parroquia Dalla Costa, bastante infeliz.