Guido Sosola: Coniuratio

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Nos tienta una consideración estrictamente jurídica, pero muy bien sabemos de la utilidad (anti) política adquirida por el artefacto verbal. Antes era bueno apelar a la muy engañada comunidad internacional que supuso que el llamado chavismo redimía socialmente a los venezolanos y, ahora, es malo hacerlo, convirtiendo en traición a la patria el mero intento de preservar las más básicas libertades públicas y garantizar literalmente, la vida misma.

La sola apreciación de los elementos constitutivos del delito, apunta a un gobierno que tiene la desfachatez de invocarlo, deslizando la amenaza de emplear al TSJ para una extravagante decisión. Atisbamos una necesaria cooperación, complicidad u otra evidencia de culpabilidad compartida, porque es el mismo gobierno que, a principios del presente siglo, irremediablemente, suscribió la Carta Democrática Interamericana, haciéndola un instrumento de su política exterior, en resguardo de los países aliados que materialmente sostuvo, pillando el propio Maduro Moros en reuniones que excedían sus competencias como canciller, por los lados del otrora Paraguay.

Versan los más apuntalados voceros del régimen, descubriendo un árido continente conceptual para sus maniobras de oportunidad, en torno a los traidores que diligencian la implementación de los artículos 20 y 21 de la Carta. Faltando la imaginación en los caminos de la antipolítica, cuyo uso tiene límites, pintan el injerencismo, el aislamiento del país y hasta la inmediata invasión militar, con ánimo de aterrorizar a la población, aunque ya no será fácil retirarse de la OEA en el caso de pretender la emulación de Fidel Castro en las vísperas de los ’60 del siglo XX al colarse entre los resquicios de la guerra fría.

Nombrando la soga en casa del ahorcado, escaseando el mínimo talento que demanda el ejercicio del poder, quienes permitieron la ocupación cubana de Venezuela, subvencionando a la dictadura caribeña, rasgan sus vestiduras calificando de traidores al resto de la humanidad. Por no citar la consagración de una agricultura de puertos, añadida la putrefacción de los alimentos; la astronómica multiplicación de la deuda externa, ocultas las condiciones impuestas por China; la exportación de capitales de dudosa procedencia, en la era del control de cambio; la manifiesta indiferencia respecto al Esequibo, aprovechada Guyana de nuestras dramáticas vulnerabilidades; la práctica expulsión de los venezolanos, apareciendo una diáspora de cotas inéditas; la actuación de fuerzas irregulares de la vecina Colombia en nuestro territorio, convertido el Arco Minero en un desagüe para el futuro venezolano, entre otros ejemplos de una infinita acumulación de causas.

Burda táctica con ínfulas de estrategia, cachicamo no puede decirle a morrocoy conchúo. Así de simple.

@SosolaGuido