La carta va en contra de la dictadura, no de los venezolanos

thumbnailManuelFerreiraDebemos evitar creer que la aplicación de la carta democrática sobre Venezuela funcionará como una especie de panacea que acabará con todos los males que hoy nos perturban. Esto, para entender que no es una salida mágica y así evitar caer en decepción cuando no veamos soluciones inmediatas.

Tampoco debemos confundir a Venezuela -como país- con los venezolanos ni mucho menos con el gobierno, pues pretenden hacernos creer que es lo mismo -acudiendo a esto para lograr apoyo en contra de la aplicación de la carta, enarbolando la bandera del patriotismo-. Venezuela como país es la geografía, el sentimiento, la cultura, el alma llanera; el gobierno en cambio, es un grupito de delincuentes que hoy detentan el poder y que nos han hundido en una verdadera crisis; y los venezolanos somos quienes hacemos lo posible por disfrutar el poder habitar en Venezuela, mientras sorteamos la maldad y sobrevivimos ante esa crisis, tratando de construir el mejor país.

La carta democrática no va dirigida en contra de Venezuela ni en contra de los venezolanos, más bien busca rescatar los valores democráticos que este gobierno dictatorial ha enterrado y que los ciudadanos ya no podemos disfrutar. En segundo lugar, busca ejercer la presión necesaria para evitar que el régimen continúe violando sistemáticamente nuestros derechos fundamentales y, por último,  traer decencia a la forma de gobernar en nuestro suelo.

Sin duda no veremos cascos azules ni ejércitos internacionales en nuestro país exigiendo elecciones, cárcel para los corruptos o libertad para los presos políticos, pero el llamado de atención que hace la comunidad internacional con la aplicación de la carta democrática no es cualquier cosa en estos tiempos de globalización.

El régimen ha cercado a la Asamblea Nacional haciendo uso de los otros poderes públicos, y esto ha traído como consecuencia que ningún país se atreva a prestar dinero al gobierno venezolano. ¿La razón? Pues, si esta transacción no es aprobada por el poder legislativo, sería nula, siendo esto una pequeña muestra de que las decisiones de la comunidad internacional definitivamente generan un ambiente incómodo y le cierran caminos a esta cuerda de delincuentes que hoy desgobiernan nuestra noble patria.

El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su consentimiento. Sé que es duro hablar de paciencia cuando millones de venezolanos sufren por la escasez de medicinas, alimentos, justicia, y algunos otros de sentido común, pero debemos mantenernos firmes en nuestro objetivo. Los cimientos de la dictadura de Maduro día a día están más corroídos por la sensatez de los venezolanos de bien y el despertar de la comunidad internacional.