Pedro Castro Guillén: Las tinieblas del miedo

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Los venezolanos vivimos presa de un miedo espeso, pegajoso, húmedo, que nos ahoga, que crea un ambiente protopsicotico siniestro, por no saber nunca cómo estamos, cuales son las condiciones verdaderas de nuestra existencia. El régimen nos niega permanentemente la información esencial que todo ser humano necesita para determinar sus condiciones de vida y tomar decisiones. No tenemos acceso a los indicadores económicos más elementales: nivel de inflación, escases, desabastecimiento, empleo, nivel de salario. Datos importantes tanto para el ciudadano común como para el empresario. Así como carecemos de todo tipo de posibilidad de ser informados en tiempo prudencial de cualquier cosa que pueda afectar nuestra existencia por el perpetuo blackout informacional que se ha impuesto.

Es por ello que decir que existe libertad de información o de expresión porque puedo escribir estos párrafos y publicarlos es tramposo. Para que exista libertad de comunicación debe existir un entre nosotros un estar junto con como espacio público abierto carente de miedo a la represión, de auto censura. Las ventanas de información que aun persisten son el producto de la valentía de portales y de comunicadores sociales que se mantienen en resistencia contra este oprobioso régimen.

Ahora bien, el miedo pese al enorme peso que ha colocado sobre las espaldas de los venezolanos no ha logrado sus efectos, los ciudadanos siguen en la resistencia, oponiéndose cada día con mayor voluntad a seguir las pautas del régimen a abandonar las posibilidades de un cambio democrático. Prueba de ello es la forma como los ciudadanos con todas las dificultades se ha volcado de manera espontánea al respaldo de los partidos democrático en la validación, haciendo claro contraste con los partidos del GPP que se negaron a validar porque siente con mucha fuerza el rechazo de la ciudadanía y no quisieron arriesgarse al fracaso abierto, apelaron al tsj con la esperanza de que se vuelva a imponer una voluntad de poder que los favorezca burocráticamente.

El régimen no ha podido desalojar del alma de los venezolanos la voluntad de cambio como se ve con claridad en el hecho de que a mediados del 2016 el porcentaje que quería un cambio era del 82% y a finales de año era de 93% con un 97% que quería votar. Es por ello comprensible que los venezolanos quieran respaldar a los partidos democráticos amen de proporcionarle al régimen una derrota adelantada.

Si nosotros sentimos miedo lo que los líderes del chavismo sienten es pánico, sólo mitigable por el número de espalderos con que siempre se encuentran rodeados, armados de larga vista explorando el cielo para ver si no se ven sorprendidos por los supuestos drones que les enviaran desde el imperio. Desde que vieron la película “Un ojo en el cielo”, andan fuera de sus casillas con el cuento de la agresión que les vendrá del espacio sideral, la burla es total incluso en las redes chavistas, que es de donde nos podemos enterar de lo que sucede en ese sub-mundo.

Pero, mientras el liderato chavista busca la amenaza en las alturas, la verdadera fuerza que los desplazará del poder esta en las plazas del país y en los sitios de validación entregando su respaldo a los partidos democráticos. Los drones no saldrán de las nubes sino de las urnas electorales que serán millones de venezolanos votando por miedo a la ignorancia, la incompetencia, el atraso, la falta de escrúpulo y la corrupción del socialismo en el siglo xxi, para realizar el cambio democrático e institucional que el país reclama de manera urgente.

Pedro Vicente Castro Guillen                              @pedrovcastrog