¿Expulsar a Venezuela de la OEA?, por Gustavo Azócar

¿Expulsar a Venezuela de la OEA?, por Gustavo Azócar

thumbnailgustavoazocarNicolás Maduro ya tiene el informe en sus manos. Es un documento político de poco más de 60 páginas, elaborado por la Sala Situacional de Miraflores, en la que participan asesores cubanos, españoles, brasileños, rusos y hasta sirios. La recomendación es una sola: hay que abandonar la Organización de Estados Americanos antes que la OEA apruebe la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Los integrantes de la Sala Situacional tienen algunas diferencias de forma y de fondo. Hay quienes creen que lo mejor es “crear las condiciones para lograr la expulsión de Venezuela de la OEA y asumir el papel de víctimas del imperio norteamericano”. Pero hay quienes creen que lo mejor es renunciar a la OEA, abandonar ese organismo lo antes posible y denunciarlo como un instrumento intervencionista e imperialista, que no representa el  interés de los pueblos de América Latina, sino más bien los intereses de la oligarquía.

La decisión de sacar a Venezuela de la OEA tiene el visto bueno del dictador Raúl Castro. El caudillo cubano se la tiene jurada a la organización y muy especialmente a su secretario general, Luis Almagro, luego que éste intentara entrar a la isla sin haber sido invitado. Castro está convencido, como lo están algunos altos voceros del PSUV, de que Venezuela puede continuar su marcha revolucionaria sin estar dentro de la OEA, tal como Cuba lo ha hecho desde hace 55 años.





La vida da muchas vueltas. En 1962, Cuba fue expulsada de la OEA por culpa de Venezuela. 55 años después, Venezuela podría ser expulsada de la OEA por culpa de Cuba. En el año 62, el gobierno venezolano entregó a los cancilleres de la Organización de Estados Americanos un informe completo que demostraba la injerencia y el financiamiento por parte del régimen cubano hacia el movimiento guerrillero y subversivo venezolano. El documento fue suficiente para que 14 países miembros de la OEA acordaran expulsar al régimen de Fidel Castro.

La probable expulsión de Venezuela de la OEA, en 2017, es un asunto que se debate en el seno de la organización, y aún cuando al parecer no existe consenso entre la mayor parte de las naciones que integran ese organismo hemisférico para adoptar una decisión, es evidente que la principal responsabilidad sobre este asunto no solamente la tiene el gobierno venezolano, presidido por Nicolás Maduro, sino también el régimen cubano liderado por Raúl Castro, quien como es harto sabido, es quien tutela y avala todas y cada una de las decisiones de carácter político que se adoptan en el seno del gobierno bolivariano y revolucionario.

Como se recordará, la expulsión de Cuba de la OEA ocurrió luego de los permanentes reclamos que hizo el gobierno de Venezuela al régimen de Fidel Castro por su abierto y descarado apoyo a los movimientos guerrilleros venezolanos. Las relaciones entre Cuba y Venezuela se fracturaron en 1961 porque los gobernantes de ambos países tomaron rumbos ideológicos distintos. Entre 1960 y 1961, Venezuela había denunciado el apoyo cubano en algunos hechos de violencia armada que se habían registrado en el interior del país.

El apoyo de Fidel Castro a los grupos subversivos venezolanos comenzó a hacerse efectivo a comienzos de la década del 60 con la conformación de guerrillas urbanas como el movimiento Rudas Mezones.  Luego hubo apoyo a la creación de grupos destinados a liderar la lucha armada rural como el Frente Guerrillero Ezequiel Zamora, el cual operaba en las montañas El Bachiller de la Cordillera Central de Venezuela.

Las quejas de Venezuela contra el gobierno cubano fueron incrementándose hasta que entre el 22 y 29 de agosto de 1960, en el marco de la séptima reunión de consulta de la OEA, los cancilleres analizaron en San José de Costa Rica el problema planteado por el gobierno venezolano y la intromisión comunista en América Latina.

El escritor Carlos Romero, explicó en su libro Las Relaciones entre Venezuela y la URSS: diplomacia o revolución que “a partir de agosto de 1960, Venezuela se distanció de Cuba. Votó a favor de la resolución de la OEA en la reunión de cancilleres que condenó la injerencia soviética en los asuntos internos de Cuba y rompió relaciones con el gobierno castrista en noviembre de 1961, convirtiéndose desde ese momento en uno de los más férreos enemigos del gobierno Castrista. Las pruebas presentadas por el gobierno venezolano del apoyo cubano a la lucha armada en el país sirvieron de base para la expulsión de Cuba de la OEA en 1962 y para las sanciones económicas que fueron aprobadas en julio de 1964”.

A raíz de las denuncias por parte del gobierno venezolano, la OEA envió a Venezuela una comisión investigadora que durante los días 24 y 25 de junio de 1960 realizó
inspecciones imprevistas, y elaboró un informe que sirvió de base para que una reunión de cancilleres de la OEA, posteriormente, condenara la injerencia cubana en Venezuela. El enfrentamiento entre el gobierno de Venezuela y el gobierno cubano se mantuvo desde 1960 hasta 1969. Las relaciones con Cuba fueron restablecidas en 1974 durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

La historia nos recuerda que el 9 de noviembre de 1961, en uno de los momentos más tensos de la Guerra Fría, el gobierno de Colombia solicitó una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de Latinoamérica para analizar “las amenazas a la paz y a la independencia política de los Estados” del continente. Colombia aludió a “la intervención de potencias extra continentales, encaminadas a quebrantar la solidaridad americana”.

La convocatoria se produjo en un momento de especial preocupación por la creciente injerencia del comunismo soviético y chino en Cuba, que temían que pudiera extenderse por el continente. La reunión se celebró en Punta del Este (Uruguay) del 22 al 31 de enero de 1962, como órgano de consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).  En el encuentro, los cancilleres declararon que la unidad continental y las instituciones democráticas de la región estaban en peligro por la intensificación de “la ofensiva subversiva de gobiernos comunistas, sus agentes y las organizaciones controladas por ellos”.

Tras la lectura de los informes correspondientes, y muy especialmente del documento sobre Venezuela, Cuba fue suspendida de la Organización de Estados Americanos (OEA), el 31 de enero de 1962, por sus vinculaciones con los países del bloque chino-soviético, consideradas “incompatibles con el sistema interamericano”.

Como dato curioso es bueno destacar que ese año, el embajador de Uruguay, José Mora Otero, estaba al frente de la secretaría general de la OEA. Uruguay accedió por segunda vez en la historia a ese mismo cargo, el año pasado con Luis Almagro. Es un hecho increíble pero cierto: Cuba fue expulsada de la OEA bajo el liderazgo de un uruguayo. Venezuela podría ser expulsada de ese organismo también bajo la secretaría de otro uruguayo.

En la resolución de la OEA de 1962, que tuvo cuatro puntos, los países consideraron incompatible con los principios del organismo la adhesión de Cuba al “marxismo-leninismo”. “El alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y solidaridad del hemisferio” decía la resolución. La suspensión de Cuba recibió el voto a favor de 14 países, entre ellos Uruguay, hubo seis abstenciones (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México) y un voto en contra que fue el de Cuba.

Medio siglo después, la OEA debate en su seno la aplicación de sanciones y la posible expulsión del gobierno de Venezuela. Hay al menos 20 países que parecieran estar de acuerdo en aplicar la Carta Democrática Interamericana al régimen de Nicolás Maduro. Algunos gobiernos plantean incluso la posibilidad de “expulsar” al gobierno venezolano de la OEA. Esta última propuesta no parece contar con el apoyo suficiente de la mayoría, pero es una opción que no ha sido descartada del todo.

El propio secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha señalado que si el gobierno de Nicolás Maduro no aprueba la realización de elecciones libres y democráticas lo antes posible, Venezuela podría ser expulsada de ese organismo. La gran incógnita es si eso no es precisamente lo que está buscando ansiosamente el régimen madurista. La OEA es, hoy por hoy, el gran dolor de cabeza del gobierno venezolano. El organismo hemisférico, y muy especialmente su actual Secretario General, se han convertido en el principal enemigo de la revolución bolivariana al exponer la grave crisis del país a nivel mundial.

Expulsar al gobierno de Venezuela de la OEA podría convertirse en un gran favor para Nicolás Maduro. ¿No será eso lo que Maduro quiere? Los países que integran la Organización de Estados Americanos deben crear las condiciones para que, en el peor de los casos, sea el propio gobierno venezolano el que tome la decisión de abandonar el organismo. Una cosa es que te boten y otra cosa es que te vayas por tus propios medios.

La OEA debe seguir denunciando al despreciable régimen de Maduro como lo que es: una dictadura  que ha secuestrado todos los poderes públicos y que se ha ensañado contra el pueblo venezolano, al cual niega no solamente el derecho a la vida, sino también el derecho a la salud, a la sana alimentación, a la seguridad, al trabajo, al libre tránsito, a la protesta y a la propiedad privada.

¿La OEA debe aplicar la Carta Democrática Interamericana al gobierno de Maduro? Pienso que sí. Pero antes, debe crear las condiciones para que el mundo entero pueda mirar hacia Venezuela y constatar la grave crisis humanitaria que vive el país como consecuencia del robo más grande que se haya cometido contra el erario público en toda la América Latina.

La tarea de la OEA con relación a Venezuela apenas empieza. Hace apenas unos años era poco menos que impensable que esa organización pudiera tan siquiera discutir la situación venezolana. Los petrodólares de Chávez sirvieron durante mucho tiempo como bozal de arepa para que algunos gobiernos de la región prefirieran mirar hacia otro lado y hacerse los locos frente a la grave crisis de esta nación suramericana. Hubo quien lo hizo por complicidad ideológica. Pero también hubo quien lo hizo por razones económicas.

Hoy día, la historia es otra. La OEA dirigida por Luis Almagro tiene a Maduro contra la espada y la pared. El ex chofer del Metro de Caracas quiere que lo expulsen para salir como víctima. No le demos ese gusto.

 

  1. 6 de abril de 2017

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