La espiral de la tiranía, por Omar Villalba

thumbnailomarvillalbaA pesar de la alegría que recibimos la semana pasada, cuando nuestra militancia ratificó su compromiso con la nueva Venezuela, el buen gobierno y por último, con nuestro partido. No puede dejar de sorprenderme como las alegrías pueden torcerse. La dicha duró poco, pero no por ella dejo de ser buena.

En estos momentos, pensar en el compromiso del pueblo me da aliento para, como ciudadano y político, hacer frente a la situación que transitamos. Momento que tiene su origen en los eventos ocurridos el 31 de marzo, cuando el Tribunal Supremo de Justicia, que se encuentra en las garras de una horda de incapaces y réprobos lanzó par de sentencias cuya finalidad era disolver la Asamblea Nacional, un poder elegido directamente por el Soberano y que solo puede ser disuelto de una sola forma contemplada en la Carta Magna.

Actuando entre medianoches y maitines, estos leguleyos han dejado sin poder, ni competencias al parlamento, pero también han secuestrado su inmunidad. Para colmo de males, han transferido esos poderes al Ejecutivo. Como si este ya no fuese monstruosamente poderoso. No conforme con eso, han ordenado al presidente revisar la política exterior y hacer todo lo que este a su alcancen para mantener el orden interno.

Esta decisión ha tenido una repercusión significativa en el sistema político. La comunidad internacional, por ejemplo, señaló, con justa razón, que el hilo democrático en Venezuela había sido vulnerado. Y, a pesar de todo, implementaron todos los mecanismos y herramientas para  sancionar este comportamiento, emitiendo una resolución donde exhortan al gobierno a realizar elecciones y cejar en su persecución y represión. Al margen de este fenómeno, otros actores internacionales respetables, como Pepé Mujica, un referente para izquierda regional, condenaron la actitud del gobierno y marcaron distancia. Esta acción da cuenta de los solos que se están quedando.

Por último, al menos en lo referente a la región, cabe destacar el comportamiento y las expresiones de “nuestros representantes” antes este organismo internacional. Estos, se comportaron como patanes y malcriados, echando por tierra ese caché y parsimonia respetuosa que le viene a uno a la mente cuando piensa en diplomacia. Ambos, se comportan como niños malcriados y matones. Suelen olvidar la majestad del cargo y espacio donde se encuentran y se comportan como si estuviesen en un patio de juegos de un colegio cualquiera.

No conforme con todo esto, la Fiscal de la República, en una memoria y cuenta, a los días expresa su opinión. Una señora que en su momento dijo que la separación de poderes no existía —claro porque la AN estaba en poder de la Revolución—  y dice que las sentencias del TSJ han roto el hilo constitucional. Esto tuvo un efecto dominó en la opinión pública nacional, muchos creyeron en la ruptura constitucional, otros que todo fue preparado, y algunos celebraron esto como una jugada magistral de Maduro. ¡Dios, lo que hay que oír! En mi humilde opinión, eso fue una bala que se escapó al chavismo. Seguro una caterva de arribistas que quisieron ser más papistas que el Papa, si tal cosa es posible. Como sea, la oposición no cayó en su jugada, y más mal que bien, el Presidente fue capaz de manejar esa papa caliente.

Y así fue pasando nuestra semana, la UNIDAD decidió manifestar su voluntad e irse a marchar el martes expresando su derecho soberano. Como respuesta, Ali Babá y sus 40 ladrones convocan a una concentración ¿Qué pasó? caos en Caracas. Todas las estaciones del metro cerradas desde las 5.30 am, el sistema superficial de transporte colapsado, todas las entradas a la ciudad cerradas o transformadas en cuellos de botellas. Resultados, hubo enfrentamiento, heridos, un muerto y la Revolución le demostró al pueblo que está muy asustada. Por su parte, el pueblo harto que desea cambio político hacia una mejor democracia y les dijo a los rojos: NO TE TENGO MIEDO.

Esta situación se repitió en algunas partes del interior, destacando la violación a la Autonomía universitaria, como ocurrió en la Universidad de Carabobo, donde la GNB y PNB se pasaron por el forro un derecho casi sagrado y entraron a reprimir a unos estudiantes. Salvo el gobernador de la entidad, nadie de entre los rojos se expresó sobre ello. Supongo que no lo hicieron porque sintieron “vergüenza”, al fin y al cabo, muchos de ellos en la época de la cuarta, “que era malvada y brutalmente represiva”, se amparaban en ese derecho de santuario para hacer de las suyas y continuar su la lucha perversa. ¿Cómo se pueden considerar revolucionarios y evocar esa época de idealismo con orgullo cuando terminó transformados en lo que adversaban? ¿Estamos frente a verdaderos revolucionarios?

Y así, como quien no quiere la cosa llegamos al jueves donde todo vuelve a repetirse, salvo que esta vez los rojos, en vez de concentrarse, realizaron diferentes actividades. Para más, el presidente daría libre, a los funcionarios públicos, toda la semana santa. Se pueden imaginar el impacto que eso tendrá en la producción y el desenvolvimiento del país. Esta vez la violencia escaló y el número de víctimas aumentó, más otro desafortunado ser perdió su vida.

Gracias a esto, el jueves fue un día tenso donde el temor del gobierno y la capacidad de sus fuerzas represivas, para ir más allá de lo ordenado, se pusieron en evidencia. La calle se prendidó y el gobierno, en vez de usar agua para aplacar este incendio lo azuza con un fuelle y lo rocía con gasolina.

La guinda de este pastel, pero no la nota final de esta sinfonía de horror, llegó el viernes cuando la Contraloría de la República inhabilitó a Henrique Capriles por la minucia de 15 años. Inhabilitación hecha al vuelo y sin seguir formas y normas, porque para inhabilitar a una persona debe hacerse a través de una sentencia. Pero ellos, como tiene el “sartén agarrado por la mano” se saltan las normas cuando y como les parece. ¿Qué buscan con esta actitud? Pues sacar del juego a una figura que se les antoja incomoda, pero no conforme con ello esperan que el vacío dejado por esta figura generé una suerte de gran disenso entre la UNIDAD. Pero no será así, la MUD será capaz de ajustarse a los vientos que soplan, e ir como un solo ente a las próximas elecciones. Al fin y al cabo, nos vemos como uno, somos legión.

Quiénes si se han puesto en evidencia, y cada vez se reafirma más, sus diferencias y fragmentación son los rojos, está “jugada maestra del TSJ” es el claro ejemplo de balas perdidas actuando a su ritmo.

Por último, la UNIDAD ha convocó una nueva marcha para el sábado. Hemos decidido mantenernos en la calle, y alzar nuestra voz en todos los espacios, pues ya nuestra paciencia ha sido colmada. La marcha de este fin de semana ha terminado en una batalla campal y ha prendido un fuego que amenaza con no desaparecer a pesar de que este domingo empezó la Pascua. El pueblo venezolano, como el salvador, está dispuesto a hacer todos los sacrificios necesarios para lavar su mancha, pues se ya se ha dado cuenta a través de estas acciones despóticas e impulsivas que esto de revolución no tiene nada.

Estamos en una espiral hacia la tiranía, todo lo que ha pasado esta semana demuestra dos cosas 1) el gobierno se ha quitado la careta y cada vez está más desesperado y 2) el pueblo no tiene miedo y se hartó. Lo que se vislumbra ahora es tensión y conflicto, por eso yo llamó y exhorto a quienes me siguen a que apueste por la sindéresis. Es necesario calma y cabeza fría, pues las acciones violentas solo dan pie para que el gobierno se vuelva más represivo, más bruto y desaforado de lo que es. Pero, también les ruego, que no desistan en su empeño. Sigan alzando su voz, resistan, exijan sus derechos, pero manteniendo la altura, valiéndose de la estrategia Montecristo: con distancia y categoría.

Estamos molestos, pero no somos una horda. Estamos molestos, pero somos mejores, y podemos ser aun mejores a la hora de reclamar nuestros derecho… Venezuela, es la hora.