Marcos Hernández López: Cuando soplan vientos de cambio…

Hercon19ABR2017

 

¿Qué va a pasar en este país?, ¿Cuándo llegará el cambio? La respuesta no se puede dar sin hacer un análisis profundo de los errores políticos y socio histórico del pasado y presente. Si algo tiene significación real en Venezuela, son los dilemas en sus diferentes dimensiones. El desconcierto y la duda emergen a diario y con mucha fuerza entre los millones de venezolanos. No obstante, ser un dilemático no necesariamente es gravitar en la desesperanza, tarde o temprano germinara el cambio. Recurriendo a la historia, según hubo una reunión secreta entre el líder sindical y ex presidente de la Polonia post comunista, Lech Walesa y Papa Juan Pablo II, el sumo pontífice le dijo al premio nobel de la paz: “te prohíbo tres cosas: que mates, que odies y que pierdas la esperanza, todo el mundo ya sabe el resto de la historia.

Esta Venezuela de la que huyen sus hijos, porque no tienen futuro y la muerte está en todas partes, no es la que teníamos ni la que queremos. Esas intencionadas largas cadenas nacionales de radio y TV que hace el presidente, junto a minicadenas llamadas noticiarios de la patria y la proliferación de radios y televisoras regionales o locales convertidas en red de lavado de cerebro para apuntalar el pensamiento único, atentan contra la libertad y dignidad del hombre, no es lo deseado por la mayoría de los venezolanos.

La Venezuela con una de las reservas más grandes de petróleo, humillada ante una aguda crisis económica, articulada a la inflación más alta del mundo e inseguridad ciudadana la más grave de su historia. Un país con más de 80% de pobres, con niveles de escasez en sus productos básicos y en medicinas. Esta llamada a convocar el cambio del modelo Marxista por otro que ponga orden político para salir de la ruina económica. Mientras no se corrijan las desviaciones estructurales no se resolverán los problemas económicos y sociales. Este modelo Marxista que trata de imponer el gobierno a la fuerza tiene un gran rechazo, la gente quiere hablar de sociedad civil organizada y no de comunas. En vez de cooperativas fracasadas, quiere hablar de microempresas. En vez de lucha de clases, la gente pide respeto y oportunidades  emprendimientos. Venezuela se va a recuperar y va a cambiar. Cambiará porque en primer lugar quiere hacerlo. El 80,3% de los venezolanos pide cambio en el país. Al final, Venezuela no es Maduro.

La decadencia del capital político rojo se centra en su esencia en la caracterización del tipo de liderazgo que práctica el presidente Maduro, un liderazgo que no transmite el mismo grado de respeto y seguridad que generaba el Comandante en sus seguidores, seguramente el elector chavista fue solidario de manera automática con la solicitud que hizo en su momento el fallecido mandatario a sus bases para que le dieran su respaldo incondicional a Nicolás, hasta ahora el presidente ha demostrado no tener madera de líder político, solo se proclama  “el hijo de Chávez”  para mantener “secuestrado” parte de un capital político chavista. En medio de toda una complejidad económica, nudos críticos en la político y social, el primer mandatario nacional Maduro sigue con un nivel significativo de sordidez que sólo complica la dinámica de un país que desea cambio y  rescate del voto.

Es indiscutible, el Chavismo como proyecto político está siendo interpelado; transitando por momentos muy duros y se jugará su hegemonía según los desafíos que se le presenten día a día. Obviamente, son varios los factores que potencian la decadencia del capital político rojo, el descontento que ha generado la crisis económica, sumando las acusaciones de que buena parte del chavismo se desconecta del proyecto revolucionario de manera definitiva por sus acciones y anti posturas, percepción que ahora es compartida por la mayoría de los venezolanos, según nuestros estudios opinión.

En síntesis, el primer mandatario nacional ha logrado perder un significativo capital político que el chavismo tenía acumulado en años, pero cuando aparece con todas sus complicaciones la crisis económica, política y social, ante las cuales se muestra incapaz de dar efectivas respuestas trata de enfrentar esta realidad con cárcel, represión, psicoterror y con amenazas, su propia gente cae en la duda y en su propia reflexión tal vez hasta final. Fueron 18 años con una polarización extrema, donde el chavista no migraba de preferencia tan fácilmente, ahora hasta algunos piensan seriamente en un cambio de presidente ya. Que el gobierno haya frenado por el momento algunas complejidades de enfrentamientos sociales, no implica que haya resuelto la crisis estructural económica que debe gerenciar, así como la debilidad estratégica en el marco de la decadencia de su capital político. Soplan vientos de cambio en Venezuela… “Cuando soplan vientos de cambio, algunos levantan muros y otros construyen molinos”

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