Esposa de Yon Goicoechea pide ayuda a España “porque en Venezuela hemos agotado todas las vías”

Esposa de Yon Goicoechea pide ayuda a España “porque en Venezuela hemos agotado todas las vías”

 Rosaura Valentini, esposa del activista Yon Goicoechea
Rosaura Valentini, esposa del activista Yon Goicoechea

 

Rosaura Valentini, esposa del político hispanovenezolano Yon Goicoechea, pide ayuda a España «porque en Venezuela hemos agotado todas las vías», publica ABC de España

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis, durante la reunión mantenida con Rosaura Valentini, la esposa del opositor venezolano Yon Goicoechea, que tiene la nacionalidad española y se encuentra detenido en Venezuela desde el pasado mes de agosto (foto EFE/Luca Piergiovanni)

 

Yon Goicoechea, abogado de raíces españolas, fue uno de los principales líderes del movimiento estudiantil surgido en Venezuela en 2007, que resultó decisivo para tumbar ese año el referéndum de la reforma constitucional con la que Hugo Chávez pretendía acumular poder. Tras seguir unos años en primera línea contra el chavismo, en 2012 cogió las maletas con su familia para formarse en EE.UU. y en España. El 17 de junio del pasado año, ante la difícil situación del país, regresó para reincorporarse a la lucha por la democracia. Pero el régimen, ahora bajo la presidencia de Nicolás Maduro, le estaba aguardando para ajustar cuentas. El 29 de agosto, poco más de dos meses después de su vuelta y en vísperas de la multitudinaria «toma de Caracas» del 1 de septiembre de 2016, lo detuvo la Policía política.

«Saliendo de un túnel en Caracas, le esperaban 14 hombres armados del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional con armas largas y siete vehículos», relata a ABC su esposa Rosaura Valentini. «Él no sabía quién era esa gente -explica-, pensaba que unos secuestradores profesionales, nunca se imaginó que era una fuerza policial». Lo subieron a la fuerza en uno de los vehículos, le ataron las manos con cinta adhesiva y le cubrieron la cabeza con una chaqueta negra, mientras le decían: «Caramba, Yon Goicoechea, un hombre como tú, mira en qué lío te has metido». Pero no le aclaraban cuál era el lío.

A la mazmorra sin causa

Lo condujeron a las mazmorras del Sebin, sin que durante 56 horas su familia supiera nada sobre su paradero. «No sabíamos dónde estaba, fuimos incluso hasta la morgue, porque no sabíamos si estaba vivo o muerto», recuerda su mujer.

Desde entonces, Goicoechea sigue encerrado. Sin embargo, hasta aquí su caso no sería muy distinto a los del resto de los más de 140 presos políticos que la oposición denuncia que hay en Venezuela. Lo que distingue al suyo es que la Fiscalía no llegó a formular una acusación contra él y que, por tanto, la juez Elena Cassiani, del Tribunal Vigésimo Primero de Primera Instancia de Caracas, ordenó el pasado 20 de octubre su puesta en libertad, sin que esa medida se le haya llegado a aplicar nunca. «Se consignaron todos los requisitos legales y fueron aprobados, pero en el momento en que teníamos ya todo listo para que Yon saliera, en diciembre cierran el tribunal», cuenta Rosaura Valentini, que tiene nacionalidad española y venezonala, como él y los dos hijos que tienen. Desde entonces lleva cinco meses clausurado, con los casos pendientes de su marido y de muchas otras personas «a las que se les está negando justicia», denuncia.

Los abogados recurrieron el 26 de diciembre ante la Corte de Apelaciones, pero «hasta la fecha no ha contestado», señala Valentini. «Está preocupado por no poder ver crecer a sus hijos, solo cuando se les permite entrar allí; únicamente le dejan recibir luz solar dos horas a la semana; duerme en el suelo y no podemos estar a solas con él».

El dirigente del partido opositor Voluntad Popular Lester Toledo, asilado en España, asegura que el caso de Yon Goicoechea es «uno de los más emblemáticos» y no duda de que no es solo un preso político, sino que «entra en la categoría de secuestrado».

Agotadas las vías posibles en Venezuela, ha viajado a España como una de sus últimas esperanzas para liberar a su esposo. «Estamos aquí pidiendo auxilio para nuestra familia y para todas las personas que están injustamente detenidas en este momento y para que se se sepa lo que está sucediendo en Venezuela», explica.

Espera verse con Rajoy

La mujer de Yon Goicoechea se ha entrevistado en la última semana con representantes de distintos partidos en el Congreso y en el Senado; el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y con los expresidentes del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González. En los próximos días lo hará también con el también exmandatario José María Aznar y espera que le pueda recibir el actual jefe del Gobierno, Mariano Rajoy.

Durante sus encuentros ha recibido muestras de apoyo y recomendaciones de cómo actuar, entre ellas llevar el caso a la Justicia española, dado que a Goicoechea se le otorgó esta nacionalidad por «carta de naturaleza», para lo que se le tomó juramento el pasado diciembre durante su encierro.

Zapatero le insistió con la vía del diálogo, a pesar de que su supuesta mediación en el último año apenas dio frutos. «Han pasado ya muchos meses y la gente se cansó, porque no vio resultados y no se cumplió lo que exigió la Santa Sede», explica. «El único diálogo que vemos posible -asegura- es que se nos permita votar».

Yon Goicoechea, un luchador carismático

«Saben que tiene capacidad de convocatoria para las movilizaciones». Según Rosaura Valentini, esta es la razón del empeño de los chavistas por mantener encerrado a su marido, Yon Goicoechea. Este caraqueño de 32 años se puso a la cabeza de un movimiento estudiantil nacido en 2007 tras el cierre el canal RCTV y que se volcó contra la reforma constitucional con la que Hugo Chávez quiso acaparar poder. Goicoechea plantó cara al Gobierno tres años y en 2012 se fue con su familia a hacer un máster en Derecho energético a la Universidad de Columbia (EE.UU.). Luego pasó tres años en España estudiando y trabajando en su propio restaurante y una consultoría. El pasado junio regresó a Venezuela y se incorporó a la dirección de Voluntad Popular, el partido del líder opositor Leopoldo López, en prisión desde 2014. Poco más de dos meses después fue detenido y ni siquiera una orden judicial ha podido sacarle de su encierro.

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