José Guerra: Aldo y Eleazar

 

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Aldo Rosso es un albañil y plomero y Eleazar Guerra es un tapicero. Ambos son dos hombres del pueblo que tienen su residencia en El Valle, Caracas. Aldo es dirigente de Voluntad Popular y Eleazar lo es de Un Nuevo Tiempo. Tras los sucesos en El Valle, el 20 de abril donde una protesta popular fue aprovechada por saqueadores para acabar con  comercios, situación que causó la muerte de aproximadamente doce personas, tanto Aldo como Eleazar fueron apresados por hombres vestidos de negro sin ninguna identificación ni orden de aprensión.

Luego de negarlos consecutivamente durante varios días se supo que ellos estaban detenidos en el Sebin. Al momento de escribir este artículo  a Aldo y a Eleazar se les imputan los mismos delitos, unos de naturaleza militar y ya fueron presentados ante esos tribunales. Conociendo bien a esos hombres humildes y trabajadores, me resulta imposible creer que ellos portasen prendas militares o cualquier otro instrumento perteneciente a la Fuerza Armada Nacional. Esas imputaciones no resisten la prueba de la verdad. Repito, son dos hombres inocentes injustamente detenidos sin ninguna prueba. Llama la atención que no los hayan presentado en tribunales civiles, tal vez porque con la experticia de los fiscales del Ministerio Público, era claro que los tenían que dejar en libertad.

Dos personas acusadas y privadas de su libertad de manera injusta, con un expediente fabricado, sin ninguna prueba que los soporte, deben encarar ahora a la justicia militar por un delito inexistente. Uno entiende que los cuerpos de seguridad del Estado tienen una misión que cumplir, pero uno también se pregunta qué se alojará en el alma de un funcionario de alta o media jerarquía que da la orden de apresar a dos inocentes, sabiendo ellos que no hay ningún tipo de delito o amenaza. ¿Cómo se sentirá un oficial de la policía política con su conciencia sabiendo él que está enviando a la cárcel a dos inocentes? Sobran los ejemplos de ex policías que luego pidieron perdón por los abusos cometidos.

Sin embargo, en el fondo de todo esto subyace algo de fondo y es el hecho que el gobierno no termina de aceptar que perdió el apoyo del pueblo en esa parroquia y lo que quiere es desarticular un trabajo que caló en los habitantes, ya cansados del engaño y la falta de atención del gobierno de Maduro.  Ahora más que nunca la gente de El Valle sabe que el cambio se aproxima para tener un país mejor para todos. Mientras tanto libertad para Aldo y Eleazar.