Omar Villalba: Luchando por Venezuela, trabajando por Baruta

 

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Ya el primer cuatrimestre del 2017 ha terminado y nos encontramos frente al peor escenario: las fuerzas que fueron desatadas el año pasado están desbocadas. Sin duda, lo que ocurre ahora es la crónica de una muerte anunciada el período anterior. Pero, este mes de abril ha sido el más duro de todos, puesto que la cantidad de sangre derramada y detenidos es superior a los eventos ocurridos el año pasado.

Este conflicto, dentro de una aparente racionalidad, ha ido creciendo de forma geométrica. A medida que aumente, los sacrificios exigidos serán mayores, y nuestro adversario, tarde o temprano, será golpeado con fuerza por una realidad inaudita: las fuerzas que el conjuró se han vuelto en su contra. El pueblo, como esa masa amorfa y sin rostro, que ellos tanto dicen defender se ha desatado y comienza a ver con malos ojos a la revolución. Sin duda, la imagen del aprendiz de mago desencadenando poderes que no puede controlar viene a mi mente; y hasta cierto punto, se me antoja refrescante.

A medida que la situación se desboca, tanto el gobierno como la UNIDAD deben hacerle frente a nuevos retos. Estos desafíos, a su vez, nos obligan a redefinir nuestros objetivos primordiales. Y, dependiendo de cómo ajustemos estas metas seremos capaces de capear lo que está por venir,  y sobrevivir a la marejada que amenaza con llevarse a todos por delante.

Este riesgo se ha hecho evidente, especialmente para el gobierno, pues ellos han olvidado una gran recomendación: Eleva tu frente todo lo que quiera, mira a las estrellas y fija tu vista en las alturas, pero nunca despegues los pies del suelo. La cúpula chavista ha fijado sus ojos en las grandes metas, pero ha olvidado que, si bien existen problemas a nivel macro o general, también hay muchos inconvenientes en los niveles micro o inmediatos, los cuales al ser apilados llegan a pesar más que las dificultades de mayor envergadura. Y, todos sabemos que las grandes avalanchas inician con un simple y pequeño guijarro.

Conscientes de esta realidad debemos aprender a movernos entre los niveles macros, pero nunca olvidad los malestares que aquejan al venezolano de a pie, puesto que, al final del día trabajamos para él. ¿Acaso la política no tiene como finalidad administrar las capacidades y competencias del Estados para darle al ciudadano la mejor calidad de vida? Todos los que hemos optado por esta vida, hemos elegido el camino del servicio, de una y otra forma.

Este servicio abarca tanto el hecho de buscar una solución a este crisis política que tiene al país fuera de lugar, sumido en la incertidumbre y en una extraña anarquía controlada; como, a su vez, implica la resolución de las exigencias del ciudadano de a pie. De aquellos hombres, mujeres y niños que habitan en los municipios. Es por eso, que siempre los he conminado, y lo seguiré haciendo, a perseverar en esta lucha. Ningún sacrificio, en pro de la libertad, la búsqueda de una mejor Venezuela, es nimio.

Pero, a la par que mantenemos la vista en la meta, es necesario mantener la vista también en la pelota. Y, por eso, es menester recordar donde están nuestros pies, a quien servimos y que existen MUCHOS problemas que resolver más allá de la gran crisis. Inconvenientes, que si fuesen resueltos con celeridad, eficacia y eficiencia podrían contribuir a la resolución del problema de mayor envergadura.

En nuestro caso el gran dilema del Municipio Baruta es el agua. Durante este cuatrimestre hemos asistido a un severo racionamiento del agua, y en su momento de la energía, en nuestra localidad.. No conforme con ello, se han denunciado varios derrames de aguas blancas a los que HIDROCAPITAL no les ha dado solución. Recuerdan, también aquello que denunciamos en Carnaval, cuando el Ejecutivo decreto fiestas y celebraciones, pero nos cortó el agua. Y en Semana Santa la situación fue similar, salvo que la crisis política existente evitó que el racionamiento fuese más largo.

Entendemos que estas prácticas responden a la necesidad de dar mantenimiento al sistema de bombeo y distribución del vital liquido. Pero, si el gobierno hubiese invertido en mejor tecnología y en un sostenimiento periódico, o constante, no haría falta esperarse hasta los grandes feriado, donde “en teoría” todos los caraqueños se encuentran fuera de su ciudad, cuestión que facilitaría el proceso de mantenimiento.

Al margen de esta triste realidad, desde mi oficina hemos motivado a las comunidades para que se preocupen del problema del agua. Preguntamos, denunciamos y “molestamos”, de ser necesario asistimos a las autoridades cuando surge algún problema. Yo soy uno de los que está siempre pendiente de las labores que realiza HIDROCAPITAL. No  conforme con ello, como parte interesada —amén de que es mi deber como servidor público— suelo realizar visitas para supervisar el desarrollo de los trabajos de reparación y mantenimiento, pero también suelo asistir a los trabajadores en lo que haga falta. Lo cierto es que, a pesar de las “supuestas diferencias” los trabajadores suelen agradecer la preocupación y el favor ofrecido. Sepan, que en algunos casos esos pobres hombre a veces no tiene ni siquiera agua potable durante esos momentos en los cuales deben hacer trabajos de reparación o mantenimiento.

Claro ejemplo de ello fueron los trabajos que se realizaron este 26 de abril que dejó sin agua, por dos horas, a  El Peñón y en la Madrugada Alto Prado Lomas de Prados del Este. En estas reparaciones estuvimos presentes, y supervisamos el proceso, el cual se llevó a cabo con éxito.

Con este grano de arena, que algunos pensarían que no tiene tanto impacto, hemos contribuido en nuestra lucha por una mejor Venezuela. Y, a su vez, hemos demostrado que el cambio para un mejor gobierno puede venir a través del cumplimiento del deber sin miramiento alguno. Tenemos un deber para con el pueblo de Venezuela, pero también con los baruteños, quienes merecen una mejor calidad de vida. Una que no se alcanzara de a noche a la mañana— así el chavismo desapareciera por ejemplo—, sino que debe ser construida poco a poco con mucho tesón.

Desde mi oficina, y con cierta modestia, puedo aseverar que si bien tenemos la vista en la gran meta (un nuevo gobierno para Venezuela) no hemos descuidado la pelota que viene hacia nosotros (el quehacer diario y las exigencia del pueblo que nos eligió) pues estamos consciente que todo esto es parte de un gran ente, el cual una vez completado traerá consigo una era nueva donde el político estará al comprometido y dedicado a servir al ciudadano al cual representa, en vez de vivir de la política y medrar en el sufrimiento de todos, como hacen algunos.

Esta es una pelea que se está dando en un frente macro y uno micro, y tenemos la intención de ganarla en ambos lugares. El buen gobierno, para la nueva Venezuela es posible.