Julio César Arreaza: La primavera venezolana

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El alto mando militar del gobiernito de Maduro se enfrenta con sus tanquetas, piquetes y armas letales, si letales, -van 50 muertes innecesarias-, contra un ejército de ciudadanos venezolanos desarmados y pacíficos que claman por la reivindicación del libre y transparente ejercicio de la soberanía popular, conculcada de manera vil por el régimen forajido, para devolverle a la patria su gobernabilidad  perdida y la decencia en el manejo de los asuntos públicos, superando la hora menguada de latrocinios sin par.

Vivimos en el mundo al revés, la FA está concebida para proteger al pueblo venezolano, la Constitución, la soberanía y la integridad territorial, y en vez de luchar contra la delincuencia y colectivos armados enseñoreados lo hacen contra el poder soberano originario que lucha por el rescate de la república, hoy secuestrada por una camarilla criminal que se niega a desalojar el poder debido a sus múltiples delitos de lesa humanidad. La FA jamás nos protegió de las incursiones de las FARC, de la grosera injerencia cubana, de los traficantes de drogas, de los esquilmadores de nuestras riquezas, de los pranes y los colectivos armados por el gobierno, sino imbuido en una actitud contra natura se ensañó, respondiendo órdenes de un infame alto mando, a combatir a ciudadanos que enarbolan la bandera de la libertad, la democracia y la dignidad nacional.

Fíjense como han cambiado las cosas desde el 1 de abril, la causa de la lucha del régimen forajido es la mentira y la permanencia en el poder como sea, su poderío reside en la posesión de las armas, sus huestes son obligadas y arreadas por el látigo del tirano, pero cada día disminuidas y descreídas, porque es una lucha sin una causa grande sino en función de proteger a unos asaltantes puros y simples entregados a la barbarie represiva y el disfrute hedonista del poder.

En cambio la causa que anima a los ciudadanos lanzados a la calle es la convicción en ideales, como el rescate de la república y la justicia, y el cese de la crisis humanitaria y los crímenes de jóvenes que enlutan los hogares.

La historia indica que estamos ante la Primavera Venezolana, el conflicto escaló a otro nivel y a la canalla no le será posible imponer contra la Constitución una constituyente no electa. La CEV la califica de iniciativa divorciada de las necesidades del país y un paso más en el socavamiento del Estado de Derecho.

En medio del charco de sangre de jóvenes en donde con vileza baila el régimen, se respira una emoción de cambio que se hace indetenible y todo apunta a la gloriosa victoria del pueblo venezolano, no hay retorno. El malestar es nacional. Llegamos a un punto de cambio integral. Sé disparan los sueños por un mejor destino del país. Reivindicaremos la justicia.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!