Aumentan precios de carnes y verduras en Táchira

mercado, táchira

Atravesando la misma coyuntura social común a todo el comercio local, se encuentra el mercado de Los Pequeños Comerciantes, ubicado en San Cristóbal, estado Táchira. Sin embargo, tras la instauración del orden en las calles y la eliminación de algunas barricadas que impedían la circulación de ferieros a la ciudad, el establecimiento volvió a abrir sus puertas, reseña La Nación.

En las aceras laterales que dan al centro del mercado, las charcuterías estaban a reventar. Patas de jamón, barras de queso, cartones de huevos encima de los mostradores. Además de una gran afluencia de personas que se echan a sus espaldas costales de frutas y verduras para emprender su caminata hacia la salida.

Al llegar a los pasillos principales, una fila de negocios de carnicería. En largas bandejas grises, cadenas de costillas, montones de bisteck y dentro de las vidrieras, capas de callos y chuletas de cochino, mientras que de un tendedero penden longanizas rojas.

Jhon Escalante, uno de los carniceros del lugar, manifestó que los cortes de carne habían sufrido una modificación en su valor monetario. “Actualmente, una pieza de bisteck ronda los Bs. 11.500. Estamos hablando de carne de primera. No obstante antes de que las vías hacia en el llano fuesen trancadas, vendíamos las piezas entre Bs. 7.000 y Bs. 8.500”.

Todos los rubros

A su lado, había un joven quitándole las escamas a un pescado. “Como dijo el señor Jhon, las trancas impidieron tener material para vender, pero a lo largo de la semana nos han traído cargamentos de pescado: medallones de bagre, pescado para freír, y sardinitas para acompañar con arepa y ensalada”.

Cruzando el establecimiento, diagonal, se levanta un negocio de verduras. Tomates verdes y pintones; racimos de cambures y guineos; yuca en trozos, y piezas sin cortar, se muestran entre las cajas de plásticos que se ubicaban en la entrada.

Su dueña, Edilia, una señora de sonrisa afable indicó que algunos tubérculos y otros vegetales también habían ascendido de precio, sin embargo, agregó que otros habían bajado. “El kilo de papa, está en Bs. 1.600, pero por ejemplo, el valor del kilo de tomates disminuyó; antes estaba en Bs. 3.200 y ahora está en Bs. 2.400”, acotó.

A su lado, un señor que cargaba un par de bolsas en ambas manos intervino y manifestó que afuera las verduras se conseguían a un precio más económico, sin embargo, denunció el precio tan elevado de algunos productos de primera necesidad. “Dos kilos de papá por tan solo Bs. 1.200, claro es una papa pequeña, pero igual resuelve en caldos o hervidos; y al lado de ese puesto, había una mujer vendiendo leche La Campiña, a Bs. 22 mil. Carísima”.

Granos

Al frente, un establecimiento de muchos productos que era atendido por una pareja. Envases de aceites ordenados en filas, latas de atunes en pirámides, y en cajones cuadrados de madera, se organizaban varias series de granos. Arvejas, caraotas, frijoles valen Bs 6 mil el kilo, mientras que las lentejas junto con los garbanzos, se situaban en 10 mil.

Cerca de ese negocio, se alza un comercio de frutas. Un arcoíris de colores formados por fresas, duraznos, manzanas verdes y parchitas sobresale entre los cajones de la entrada. La trabajadora que limpiaba una pequeña manzana roja con un paño, indicó que ahora mismo, las frutas no son tan consumidas como las verduras, además dio a conocer la procedencia de su mercancía.

”Las frutas frías, como fresa, mora, durazno, provienen de un lugar conocido como La Revancha en Santa Ana. De esos el kilo de duraznos subió a 7 bolívares porque están negociándolo también en la frontera. Las otras frutas oscilan entre 2 mil y 4.000, como el racimo de cambur o una camada de mangos”, precisó.

Y entre las hileras del mercado, la gente, entre murmullos de inconformidad, declaraba que los precios de algunos alimentos, estaban por las nubes, sin embargo, esperaban que luego de normalizarse la situación, algunos precios disminuyeran. Y otras personas, que sacaban cuentas, haciendo formas en el aire, concluían que, actualmente, ahora, ni el salario, alcanzaba para cubrir el mercado de un mes.