El socialismo de la oposición venezolana Por @GiselaMatamoros

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Uno de los grandes problemas que ha tenido la oposición venezolana para enfrentar al régimen chavista, ya que la mayoría de sus integrantes comparte las tesis del socialismo. Un socialismo con tinte democrático, en contravía del régimen dictatorial que adoptó Chávez.

No es verdad que la oposición sea de derecha como afirma el chavismo. La mayoría de la oposición es de izquierda y dentro de la MUD nadie lo niega ni se hace llamar de derecha.

Los partidos más relevantes de la oposición, así lo demuestran: Voluntad Popular, de Leopoldo López, hace parte de la Internacional Socialista. Acción Democrática, partido de tradición Aprista (VER), también hace parte de esa organización. De hecho, su Secretario General, Henry Ramos Allup, es el actual vicepresidente de la Internacional Socialista. Un Nuevo Tiempo, del cual forma parte el excandidato presidencial Manuel Rosales, también forma parte de la I.S. Primero Justicia, del opositor Henrique Capriles y el actual Presidente de la Asamblea Nacional, aunque no hace parte de la Internacional Socialista, se autodenomina ‘progresista’ y son fieles seguidores de las ideas de Luiz Inácio Lula Da Silva. Dijo alguna vez Capriles: “Lula es ejemplo a seguir” (VER).

Si bien la oposición no sigue los postulados del socialismo utópico, no se atreve a reconocer que el problema del colapso de Venezuela se origina por las ideas socialistas. De hecho, sus líderes constantemente niegan que exista socialismo en Venezuela. El Presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, dijo que en Venezuela lo que había era un “Capitalismo de Estado, y no un Socialismo”.

Quien haya estudiado y leído las ideas de Marx, Hengels, Gramsci, puede afirmar, sin temor a equivocarse, que en Venezuela se ha aplicado la receta socialista de forma pura y dura, o acaso ¿No es socialismo la arrogancia que tienen unos burócratas al afirmar qué tienen el conocimiento absoluto y universal para coordinar la vida pública y privada de cada individuo de la sociedad y dirigirlos a vivir un modo de vida, qué incluso raya en el estado más primitivo qué pueda vivir cualquier ser humano? ¿No es socialismo ser esclavo de los dueños del Estado y vivir con escasez y violencia, abocados a una constante lucha de supervivencia sin poder dirigir los destinos de su propia vida?

Señores, en Venezuela sí hay socialismo y esto significa:

Abolición de la propiedad privada.
Impuestos fuertemente progresivos.
Centralización de medios de comunicación.
Centralización de los medios de producción.
Fijación de precios por parte del Estado.
Expansión de empresas estatales.
Dependencia del individuo.
Restricciones a las libertades individuales.

El error de los partidos de oposición es no condenar el sistema que condujo a vivir éste oprobio y miseria que hoy padece Venezuela, porque quieren volver a aplicarlo con otra presentación. Los socialistas siempre han creído que el problema no es el sistema, sino quien lo aplica y en honor a la verdad el problema es el sistema; que termina corrompiendo hasta al mejor de los hombres. Es por eso que lo intentan una, y otra, y otra vez, pero el resultado siempre es el mismo. Como diría Albert Einstein: “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.

En la nueva Venezuela debe plantearse un modelo distinto, una nueva concepción de sociedad y aplicar las ideas que realmente funcionan. Ya quedó muy claro que el socialismo NO es la solución en ninguna de sus presentaciones.

Los asiáticos, después de haber aplicado una y otra y otra vez el sistema socialista se dieron cuenta de que había que cambiarlo por algo completamente nuevo y distinto. Recordemos cuando Deng Xiaoping visitó Corea del Sur y Singapur, que después de haberse dado cuenta cómo sus propios vecinos se estaban enriqueciendo rápidamente, regresó a China, y le dijo a sus camaradas Maoístas: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones”… Añadió después, “la verdad es que enriquecerse es glorioso”.

El sistema que busca implementarse nuevamente en Venezuela no genera riqueza para el pueblo, sino para un grupo de privilegiados que se benefician descaradamente de los más pobres, eso sí, siempre repitiendo que “ser rico es malo”.

Solamente las ideas de libertad y no dependencia del Estado, son las que generan riqueza. Venezuela debe girar a la derecha, sin ambigüedades. Es la única alternativa viable para reconstruir el país.

Twitter @GiselaMatamoros

Luis David Caro colaboró en la redacción de este artículo