Omar Villalba: El Gran Hermano cabalga de nuevo

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Si existiese un gran libro contable donde se llevara el registro de los peores momentos de la historia venezolana, aquellos ignominiosos de verdad, dignos de ser recordados, la semana pasada debería estar en esa lista.

Ocurrieron en esa semana una serie de eventos de verdad repudiables. Este gobierno, que se dice democrático, se ha quitado la máscara y le ha dado, de un plumazo, la estocada a nuestra democracia. Empezó con la entrega de las bases comiciales para llevar adelante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de corte estamental. Luego, ese ente derivado del Ejecutivo: El Consejo Nacional Electoral —a una velocidad asombrosa y con una eficiencia pasmosa, digna del primer mundo— aceptó las bases y dijo que ya prepararan un cronograma para que la ANC se realice a finales de Julio. No contento con ello, deciden aprobar las elecciones regionales, pero la colocan para diciembre. Seguro alguien se acordó: Hay que darle algo a la oposición, lancémosle un hueso. Pero como son ellos, ese hueso va envenenando.

No conformes, aun con el caramelo envenenado, días después otro poder “independiente” como es el Tribunal Supremo de Justicia, haciendo una vieja monería, ordena a varios alcaldes opositores hacer todo lo posible para que los manifestantes en sus espacios territoriales no cierren las vías o causen destrozos, caso contrario serían apresados por desobedecer una orden emanada por las cortes. Con el paso de los días, como si alguien les hubiese agregado una nueva lista, sumaron más alcaldes. Así pues el Alcalde del Municipio Sucre en Miranda, y Lecherías en Anzoátegui pasarían a engrosar ese selecto grupo de burgomaestres a los que quieren aplicarle la misma triquiñuela que ya usaron contra Enzo Scarano y Daniel Ceballos.

Estas acciones por parte del ejecutivo ponen en evidencia un hecho: estamos frente a un régimen, que no está conforme con poseer la hegemonía política y comunicacional, sino que desea transformarse en un poder totalitario. Ya esto no es cuestión de una tiranía o de aplastar la democracia, esto es el simple y sucio deseo de controlarlo todo. Ya que la fuerza no ha funcionado estos meses, deciden valerse de aquella caterva de leguleyos sobrevalorados y exprés para conseguir, de la forma más ruin, lo que por la fuerza o la razón no ha alcanzado. Pero, lejos de alcanzar ese cometido, existen grandes posibilidades de que ocurra lo contrario, y en vez de enfriar la calle, o dejar acéfala a la UNIDAD, el pueblo que esta protestando reciba un segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo y octavo aire. Han olvidado ellos que las convicciones suelen fortalecerse frente a la adversidad y los abusos.

Y, mientras este escenario comienza a solidificarse—, porque sin importar los lógicos argumentos de los Alcaldes Geraldo Blyde y Ramón Muchacho, los ochos burgomaestres serán detenidos— los venezolanos debemos hacerle frente a la convocatoria a la ANC, la cual también será llevada adelante, sin importar que la oposición lloré o patalee. Para la Revolución, el silencio de la UNIDAD, es una forma de aceptación táctica. Ya lo dijo el Alcalde del Municipio Libertador cuando afirmó en una entrevista que a él le traía sin cuidado si la MUD participaba o no.

¿Por qué habría de importarle? Si ya han armado toda una tramoya para ganar, esa división estamental —que viola el principio republicano y democrático de un hombre un voto— les garantizará, según ellos, el control efectivo de la ANC, y lo que resulte de aquel “FRANKENSTEIN” seguro será un traje hecho a su medida. No conforme con ello, ponen las elecciones después de la ANC, para negarlas. ¿Cómo así? En esta nueva Constitución muy probablemente se inventaran un sistema de partido único —a la cubana— y una nueva distribución político territorial, con una nueva forma de municipalidad y gobernaciones —tal vez comunas o soviet o como deseen llamarlas— y establecerán nuevos períodos, y partiendo de estas nuevas premisas, seguro decidirán posponer esas elecciones, y realizar unas nuevas —si es que volvemos a tener elecciones y la cuestión no es una designación a dedo disfrazada de democracia— para poner en práctica lo emanado del nuevo texto, y mientras se realiza el ajuste, los gobernadores y alcaldes chavistas seguirán en el poder, dándose colita, como se dice en el argot popular.

Y mientras tanto, el venezolano de a pie tiene que ser testigo impertérrito de cómo derechos inherentes, conquistados y garantizado en la Constitución del 99 son pisoteados. No conforme con ello, nuestra condición de ciudadanos y venezolanos, seguiremos siendo espectadores del dantesco espectáculo que se ha vuelto nuestras vidas: colas para adquirir comidas, luchando en las calles y marchando para defender cosas que son inherente a la condición humana, teniendo que fingir, en muchos casos, pertenecer al partido  de gobierno  para conseguir cosas que deberían entregarse sin discriminación de ningún tipo. En fin, viviendo en una realidad miserable.

Así pues, mientras el poder municipal autónomo y no servil, es borrado de un plumazo del acervo político venezolano, quienes deseamos trabajar por nuestras municipalidades, veremos como estas languidecen y mueren. Sí ya la situación es complicada por la crisis económica y política, por la naturaleza arbitraria del gobierno, no me quiero imaginar cómo han de padecer los venezolanos en los 8 municipios, o más —seguro esta semana la lista aumenta—, cuando se queden sin alcaldes. Siento ser pájaro de mal agüero, pero es evidente que la sentencia es un mero formalismo.

Por último, cuidado, si luego de esta argucia, consideran que los Consejos son irrelevantes, molestos, y vayan contra nosotros. Suena exagerado, apocalíptico y distópico, pero cada vez, con más temor, observó como la predicción hecha por Orwell en 1984 y Rebelión en la Granja comienzan a tomar forma en Venezuela.

Estamos frente a un gobierno que ya no está conforme con su naturaleza autocrática, autoritaria, sino que anhela ser mucho más. Sueña con ser un súper Estado estalinista o norcoreano, donde la libertad de pensamiento no exista, donde seamos nosotros nuestros propios inquisidores y verdugos.

¿Qué podemos hacer contra este Gran Hermano que cabalgada cada vez con más fuerza? lo primero es no bajar la cabeza, no debemos rendirnos. No debemos ceder antes sus pretensiones, pero sobre todo no podemos caer en sus juegos. También, debemos evitar convertirnos en lo que estamos combatiendo. Por lo tanto, debemos tener siempre determinación, pero apegados a nuestros principios y mesura —dos rasgos que ellos desconocen—  debemos ser mejores personas. Con esto en mano, seguir luchando por una mejor Venezuela. Y combatir, no solo me refiero allí en las acciones de calle pacíficas que se convoquen, sino también trabajando, siendo solidarios, tendiendo una mano a nuestros hermanos necesitados —sin importar la vertiente ideológica— denunciando a la ANC estamental y reclamando nuestros DERECHOS y DEBERES.

En conclusión: siendo cada vez más autónomos y críticos, pues esos son los rasgos que más le incomodan a los aspirantes a Gran Hermano. Así es como frenaremos la cabalgata de los estos salvajes montoneros, retrogradas, dignos vástagos del siglo XIX.

Así pues, damas y caballeros, debemos RESISTIR, INSISTIR, PERSISTIR y NUNCA DESISTIR. El mañana no los agradecerá.