Yon Goicoechea: Espero recuperar mi libertad pronto, junto al resto de los venezolanos

Yon Goicoechea preso político del régimen de Nicolás Maduro
Yon Goicoechea preso político del régimen de Nicolás Maduro

 

Cuando, en 2016, el hispanovenezolano Yon Goicoechea y su familia regresaron de España a Venezuela, no imaginaron que sus vidas cambiarían drásticamente. Pasaron de vivir juntos en Rivas Vaciamadrid, de que sus hijos españoles -de 8 y 5 años de edad- sólo se ocuparan de estudiar en el colegio Luyfe Rivas, de que los esposos atendieran ‘La Pastería’, un restaurante ubicado en la calle madrileña de Fernán González; a vivir separados, a que sus hijos visitaran a su padre en los calabozos del servicio de Inteligencia venezolano y a que el padre se convirtiera en uno de los más de 303 presos políticos que, hasta este viernes, se contabilizaban en el país suramericano.

Por: Andreina Itriago / El Mundo

Diez años atrás, el 27 de mayo de 2007, el todavía estudiante de Derecho en la jesuita Universidad Católica Andrés Bello, se convirtió en uno de los líderes del recién nacido Movimiento Estudiantil. Encabezó la oleada de protestas que se desató entonces en Venezuela, después de que el ex presidente Hugo Chávez decidiera no renovar la concesión a uno de los medios más críticos a su Gobierno: Radio Caracas Televisión. Ese mismo año, el movimiento de manos blancas que representó fue un factor fundamental en la derrota de la reforma constitucional, con la que entonces Chávez pretendía acumular poder.

Tras haberse retirado de la política unos años, para formarse en los Estados Unidos y en España, Goicoechea regresó a su país de nacimiento el 17 de junio de 2016. Dos meses después, días antes de una de las protestas de oposición más grandes que ha habido en Venezuela en los últimos años: la Toma de Caracas, del 1 de septiembre de 2016; Goicoechea fue detenido arbitrariamente en una de las principales autopistas de la capital. El diputado oficialista, Diosdado Cabello, dijo que supuestamente le encontraron “cordones detonantes” para explosivos. Human Rights Watch y Amnistía Internacional han exigido, sin éxito, su liberación.

Entre irregularidades y pese a tener una medida cautelar de libertad desde octubre del año pasado, Goicoechea cumple este lunes nueve meses en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). En las dos horas diarias que dedica a la escritura contesta algunas preguntas que EL MUNDO le hace llegar. Y no es lo único que escribe. Según anunció a este diario, pronto pretende publicar un libro con un compendio de 20 temas de actualidad política, que ha seleccionado en compañía de una colega española.

Lo hace desde una celda de unos 12 metros cuadrados, sin entrada de luz ni ventilación natural, que comparte con otras tres personas, cuyas identidades quiso resguardar. En el cuarto hay dos literas de hierro, una mesa de plástico blanca y seis bancos del mismo material. Goicoechea tiene una pequeña cava y una maleta con ropa y artículos personales. Entre ellos están los dos libros que lee ahora: ‘La biografía de Benjamin Franklin’, escrita por Walter Isaakson; y ‘Six Days of War’, de Michael B. Oren.

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