Sobre el fraude de la Constituyente: dos escenarios posibles, por @MichiVielleville

Sobre el fraude de la Constituyente: dos escenarios posibles, por @MichiVielleville

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Intentar anticiparse al desarrollo de los acontecimientos, en una realidad como la venezolana, se convierte en una labor verdaderamente temeraria. Todavía más si se hace desde el campo de las ciencias sociales, donde las leyes causales son difíciles de determinar como resultado de que el curso de los fenómenos pueden variar, como consecuencia de la naturaleza de sus objetos de estudio: las relaciones humanas; sujetas a los dictados de la voluntad y a las condiciones del entorno, que hacen inconstantes, mudables, inestables, y/ o discontinuos los hechos y fenómenos de mayor interés para las investigaciones.

De esta forma, en primer lugar, resultaría conveniente establecer una diferencia entre los conceptos de predicción y previsión. La  posibilidad de predicción, o el ejercicio de anticiparse a los fenómenos y sus consecuencias en el futuro, resulta ser una labor mucho más afín con las ciencias naturales, cuyas leyes son absolutas, invariables, y no modificables por la voluntad humana.  Pero no ocurre así en las ciencias sociales, a las cuales les ha sido otorgada más bien la capacidad de la previsión. Esta habilidad consiste en la facultad para diseñar distintos escenarios, donde se prevean determinados acontecimientos, apelando al recurso de la imaginación, utilizando acontecimientos documentados en la historia como ejemplos para plantear situaciones similares, según la presencia de determinados elementos y variables; que no es lo mismo a predecir.

Con base en este último concepto, es que se intentarán diseñar dos posibles escenarios, los cuales pueden desprenderse de una situación hipotética en donde se lleva a cabo la aplicación del fraude de la Constituyente, propuesta por Nicolás Maduro, que vale además acotar, hoy cuenta con un 79% de rechazo a nivel nacional. Tres variables son determinantes para definir el curso de los acontecimientos: primero, tener, o no, el apoyo de la mayoría; segundo, la posición de otras instituciones frente al problema político; y en tercer lugar, la estrategia de la oposición para enfrentar a su adversario.

El primer escenario que se prevé, es una situación de imposición y de inmovilidad política en la cual, efectivamente Maduro decide instalar una Asamblea Nacional Constituyente, sin respetar los procedimientos democráticos constitucionalmente dispuestos para la aplicación de una medida política de semejante magnitud; pero donde la MUD tampoco puede responder  de forma eficiente y efectiva para revertir esta situación. Se debe subrayar que en este escenario esta propuesta se aplica sin tener el apoyo de la mayoría, es decir, sin la aprobación del pueblo. Pero Maduro decide jugar al todo o nada, apelando al respaldo institucional que le pueda brindar la Fuerza Armada Nacional y otros poderes para imponer su añagaza legal, asumiendo el riesgo de ser aplastado por el descontento popular generalizado.

De esta forma, se tiene una situación en donde se usurpa las funciones del poder  constituyente, y se instala una Asamblea controlada por el chavismo -tal cual lo previeron muchos analistas. Las particularidades del sistema electoral diseñado fraudulentamente para la elección de estos constituyentistas permitió a la clase política gobernante ganar una elección sin ser mayoría, al distribuir estratégicamente los escaños de forma territorial y hasta sectorial, violando abiertamente el principio de representación proporcional; pero en fin, facilita el camino al chavismo para disolver las instituciones democráticas de la República, e instalar un modelo político socialista. Esto significa la abolición del modelo de Estado de Derecho y del principio de la representación política, una transformación profunda del Estado, en donde se apela a la figura de una democracia directa ejercida por el pueblo, pero sólo como fachada, porque al final terminan siendo controlados por una minoría.

En tal sentido, lo determinante en este escenario es el carácter impositivo de la Constituyente. Estamos en presencia del desarrollo de una situación donde Maduro contraría la voluntad de la gran mayoría, apoyándose en la complacencia del Estado Mayor. Pero la protesta de la ciudadanía no se hace esperar. Se incrementa a medida que trascurren los días, y con ello crece la incertidumbre sobre el futuro; y surgen muchas preguntas sobre el camino a tomar para desafiar al régimen. Justamente, la situación se ve agravada por la falta de una estrategia unitaria por parte de la MUD que pueda enfrentar tácticamente esta nueva artimaña del poder. Es por eso que en este escenario se plantea una situación de imposición, pero también de inmovilidad política. Que también juega en contra y facilita el atrincheramiento del adversario.

El segundo escenario es una situación de reacción y de acción táctica. Maduro decide instalar la Asamblea Nacional Constituyente, y convocar a las elecciones para elegir sus constituyentistas, con dos factores inéditos que juegan a favor de las fuerzas políticas democráticas del país. Crece la tensión en el sistema político: mediante una reacción generalizada el pueblo venezolano (como en el escenario Nro. 1) decide desconocer abiertamente la propuesta. Pero esta vez se suman al clamor del pueblo, representantes de otras instituciones del Estado Constitucional venezolano, y organizaciones de la sociedad civil, que observan con preocupación el riesgo que tiene para la el país disolver mediante una treta política revestida con un aparente manto de legalidad, las instituciones democráticas. Esto supone más pronunciamientos de figuras emblemáticas de otros poderes públicos que muy profundamente en su consciencia saben que se deben al pueblo antes que a cualquier deseo personal–incluso, esto supondría un pronunciamiento inesperado por parte de las Fuerzas Armadas Nacionales. Así, aunque defensivamente el Gobierno incremente la represión, una reacción democrática de protesta cívica  de descontento con apoyo institucional, en iguales proporciones, sumará nuevos sectores descontentos, del chavismo no madurista, de los grupos independientes, quienes concentrarán todas sus fuerzas por desconocer esa propuesta del ejecutivo.

A estas condiciones habría que sumar la presencia de una estrategia concreta de la oposición, que finalmente aprovecha el nivel de descontento hacia la Constituyente de Maduro y lo canaliza por medio de la implementación de un plan de acción en específico que, sin enfriar las calles, demuestra el nivel de compromiso que tienen los dirigentes políticos por defender nuestras instituciones políticas republicanas. En mor de poder dirimir algunas diferencias se plantea un mensaje que expresa de forma coherente, con contundencia y sin vacilaciones, los pasos que permitirán conseguir la transición  de gobierno. También la presión internacional termina por acorralar definitivamente al Gobierno. En definitiva, la acción táctica que aprovecha el respaldo de la mayoría, el descontento institucional y el sentido de la oportunidad, termina por encaminar el sistema político venezolano a un  tiempo de cambios. La probabilidad de que se materialice este segundo escenario es cada vez mayor. Pero eso es algo que todavía la miopía de quienes están en el poder no puede prever.

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