Julio Castellanos: Libertador y su Concejo Municipal

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Unos días atrás, algunos periodistas me preguntaron en Valencia cuál era mi punto de vista sobre lo que a ellos les había causado mucha extrañeza. Ellos habían escuchado el rumor, luego confirmado, de que la concejala de Libertador, Iris Colmenares, quien en esta legislatura también ha ejercido la presidencia del cuerpo edilicio, también está ejerciendo la Dirección General de la Alcaldía de Libertador. En ese momento le contesté a esos periodistas alarmados con tal cúmulo de cargos en una misma persona, que yo no soy representante de la Contraloría Municipal, ni tampoco del Ministerio Público para ejercer ninguna acción investigativa de oficio contra esa funcionaria, pero como soy un municipalista convencido, lo que sí puedo es sentir muchísima tristeza por lo mucho que sufre la gente de Tocuyito cuando sus instituciones no funcionan. Claro, ¿cómo van a funcionar?, si las autoridades están más preocupadas en recibir más y más sueldos y cargos simultáneos que en atender las preocupaciones de los ciudadanos.

Ese Concejo Municipal ha sido particularmente escandaloso en esta legislatura. Los “Concejales de la Patria”, como se autodenomina la fracción mayoritaria de la cámara controlada por el oficialismo, clausuraron el salón de sesiones de la cámara que funcionaba en la Plaza de la Victoria, ahora sus sesiones son secretas cuando por ley deberían ser públicas. Tampoco las ordenanzas que aprueban son públicas, la Cámara de Comercio de Libertador sigue esperando, tras una solicitud que pronto cumplirá 4 años, la copia de la ordenanza relativa a las tasas del servicio de aseo urbano que, aunque no la conocen, tienen que pagar sus alícuotas en medio de una voracidad fiscal nunca vista en estas tierras.

Esa política tributaria municipal, con todo lo opaca que puede verse que es, no le gana en misterio al uso del presupuesto municipal aprobado por los concejales a solicitud del alcalde. Este 2017 el municipio Libertador tiene en sus haberes 13 mil millones de bolívares sin que los habitantes vean dónde se gastan, cómo se gastan o en qué se gastan. Lo más triste en este particular, es que los concejales, llamados por ley a ejercer la debida contraloría de esos recursos, ni siquiera son conocidos en el municipio. De hecho, apuesto fuertes a lochas a que si le preguntan a cualquier transeúnte en Tocuyito el nombre de dos de los ocho concejales oficialistas nadie les sabrá responder.

Por algo no quieren hacer elecciones. ¿Qué podrían decir para lograr la reelección como concejales? Si hasta cuando intentaron elegir un cronista municipal, una muy vieja deuda para con nuestra historia e identidad, eligieron a un señor de Guacara. Libertador no se merece eso. Ningún municipio se merece el olvido de sus necesidades teniendo un Concejo Municipal que da pena ajena antes que orgullo.

Lo que si le pido a todos los vecinos es estar atentos con los concejales que elijan en el futuro, de nada serviría cambiar unos vagos por otros vagos de diferente partido. Está en manos de los ciudadanos usar su voto con responsabilidad y buen criterio. Conozcan a sus líderes de opinión, pregúntenles de sus proyectos e ideas, no voten sin conocer bien a los candidatos. El criterio no puede ser que si es lindo o linda, si hace o no deportes, o si es o no magallanero. Ya probamos con esos criterios y aquí tenemos sus efectos, no repitamos la historia.

Julio Castellanos / [email protected] / @rockypolitica