Emilio Nouel: Salvajes, incompetentes y choros

thumbnailemilionouelNov2014

Si hay algo que ilustra la real y lamentable naturaleza chapucera del gobierno militar-cívico, es el confuso episodio del helicóptero supuestamente sustraído del CICPC por un señor de apellido Pérez.

¡En manos de quien están nuestra seguridad, Dios mío!

A ello podemos sumar, su ineficacia frente al asalto delincuencial a la Asamblea Nacional, perpetrado por los paramilitares a sueldo del gobierno. Pareciera mentira que un gobierno que reta al imperialismo y le advierte que no se le ocurra invadir a Venezuela porque se le propinaría una zurra de padre y señor mío (Delcy dixit), un piche helicóptero, ni siquiera artillado, se haya paseado por la ciudad de Caracas como Pedro por su casa, y, presuntamente, atentado contra el Tribunal Supremo y exhibiendo un cartel invocando el artículo 350 de la Constitución.

Es inconcebible que 30 o 40 hampones de los llamados colectivos entren al parlamento y cometan el delito de homicidio frustrado sin que la “gloriosa” fuerza armada haya podido contenerlos.

Sobre la inusual peripecia del helicóptero, se han tejido diversas hipótesis, a cual más rocambolesca.

Lo cierto de todo esto es que el gobierno quedó expuesto ante el mundo al mayor ridículo posible.

Y yo me pregunto: ¿Qué pasó con las defensas antiaéreas de que tanto se ha ufanado el gobierno? Y los radares ¿donde están?  ¿saben los milicos qué es un GPS? ¿Y qué es de la vida del satélite comprado a los chinos por 400 millones de dólares? ¿Sirve o no? ¿Están operativos los sukois? ¿Hay pilotos para ellos? ¿Les echan gasolina o solo sirven para los desfiles militares?

¿En qué se invirtieron los millones que se han pagado a los rusos y chinos en material militar?

¿Qué dice el Ministro de la Defensa al respecto?

Porque, sinceramente, lo del helicóptero ha convertido a la FAN y a todos los organismos de seguridad del gobierno en el hazmerreir de propios y extraños. Un simple helicóptero, que atentaba contra la vida de nada menos y nada más que los altos magistrados del máximo tribunal de la República, no puedo ser derribado, ni siquiera tiroteado.

¡Una guará!

Este evento demuestra que los organismos de seguridad no sirven y que sólo son eficaces o asesinando jóvenes que protestan pidiendo libertad para los venezolanos, o matraqueando en las aduanas, alcabalas o puestos fronterizos. O atracando, cual hampones, a estudiantes, como ocurrió, entre otros casos, al grupo de primeros auxilios de la Universidad Metropolitana, a quien despojaron de sus implementos, teléfonos y carteras.

Uno va a terminar dando la razón a los que dicen que si Venezuela tuviera un conflicto con Colombia, los soldados del hermano país llegarían fácil a Puerto La Cruz en 24 horas.  O los que señalan que con sólo dos Black Hawks, un puñado de seals de EEUU tomarían a Miraflores, en un 2 por 3.

Como venezolano, no nos podemos sentir seguros con estas fuerzas de seguridad que tenemos. Los cargamentos de droga que vienen de Colombia les pasan frente a sus narices y no los ven. La matanza de gente los fines de semana nos ha colocado en los primeros puestos del ranking de países inseguros.

Son corruptos, incompetentes y chapuceros.

Cuando la pesadilla que vive Venezuela se acabe, y espero que sea lo más pronto posible, habrá que rehacer ese sector de las fuerzas armadas de arriba abajo. Quizás sea lo más conveniente suprimir ciertos componentes, que de lo envilecidos, desacreditados y podridos que están, ya no son recuperables. Por el bien del país y por un futuro distinto.

EMILIO NOUEL V.