Gustavo Curiel: ¿Impondrá EEUU sanciones económicas a Venezuela?

 

 

Gustavo Curiel  @guscuriel
Gustavo Curiel @guscuriel

 

El senador Marco Rubio, el republicano más influyente y activo en la política exterior de la Casa Blanca hacia Cuba y Venezuela, anunció el 11 de julio a través de su twitter que Estados Unidos sancionará “severamente” al gobierno venezolano si realiza la Asamblea Nacional Constituyente.

Sus declaraciones son el reconocimiento de lo inefectivo o poco persuasivo que han sido las sanciones impuestas a funcionarios del gobierno de Venezuela, y la confesión de que la convocatoria de una Asamblea Constituyente ha superado una línea roja infranqueable desde el punto de vista democrático, que de lograr instalarse comprometería seriamente la autoridad de EE.UU como actor influyente en la política internacional. Un duro golpe al novel presidente de los EE.UU, que busca solventar los conflictos domésticos y lograr la confianza de sus aliados mundiales.

Para lograr acceder a una aproximación sobre la factibilidad de que EE.UU aplique sanciones “severas”, entiéndase económicas a Venezuela, debemos obligatoriamente recordar el discurso pronunciado el 16 de junio próximo pasado en Miami, donde el presidente de los EEUU. Donald Trump anunció el cambio de la política de su administración hacia Cuba, la cual incluyó su apoyo al embargo comercial y financiero estadounidense a la isla y la oposición a las peticiones internacionales de que el Congreso de ese país lo levante.

La simbiosis entre Cuba y Venezuela desarrollada en dos frases por Donald Trump, fácilmente proyectan cual será la política exterior del país del norte hacia Cuba y Venezuela: “Es mejor para EEUU tener libertad en nuestra región, tanto en Cuba como en Venezuela” y “el régimen cubano ha sembrado el desastre en Venezuela”.

Sería un ejercicio de ingenuidad interpretar que la cancelación de la política de acercamiento de EE.UU hacia Cuba, que adelantó Barack Obama en el 2014 haya sido un acto meramente casual faltando sólo tres días para celebrarse en Cancún, México, la 47 Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, celebrada el 19 de junio, la cual no logró concluir con una resolución que diera origen a la solución de la crisis en Venezuela.

Sin duda alguna, la imposición de medidas económicas hacia Cuba fue un mensaje al gobierno de Venezuela sobre las posibles acciones que también el gobierno de los EE.UU estaría dispuesto a implementar de manera unilateral, de no haber una solución diplomática a la crisis de Venezuela en el corto plazo.

Las medidas impuestas por Donald Trump sobre Cuba son la  prohibición para que las empresas de EE.UU. hagan negocios con el Grupo de Administración Empresarial, S.A (GAESA), grupo empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) con ramificaciones que van desde el sector hotelero hasta las tiendas minoristas de ventas de productos en divisas, pasando por las aduanas y los puertos, entre muchos otros, y restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla.

Según el gobierno de Trump, la política de apertura anunciada por el expresidente Barack Obama, en 2014, estaba enriqueciendo a los militares cubanos, a quieres responsabiliza de lo que llama “la represión y violaciones de los derechos humanos en Cuba”.

Estoy cancelando “ese pacto completamente sesgado que hizo el gobierno anterior con Cuba”, dijo Trump. “No queremos que los dólares vayan a militares que reprimen al pueblo cubano”.

“No levantaremos las sanciones hasta que se liberan a los presos políticos, se respeten los derechos humanos y haya elecciones libres”.

Si estas son las justificaciones que Donald Trump expone para sancionar a Cuba, entonces, pudiéramos interpretar que los trazos utilizados para pintar el boceto de la isla son bastantes parecidos a los que actualmente modela Venezuela, ya que en el ámbito militar; el gobierno Nacional ha creado desde el año 2013, once (11) empresas pertenecientes a la Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela, a saber: Banco de la FANB (BANFANB), empresa agropecuaria de la FANB (AGROFANB), empresa militar de transporte (EMILTRA), empresa de sistemas de comunicaciones (ENCOFANB), canal de televisión abierta (TEVEFANB), empresa mixta militar de proyectos de tecnología (TECNOMAR), fondo de inversión Negro Primero S.A (FIMNP), empresa constructora (CONSTRUFANB), empresa mixta Bolivariana (CANCORFANB), Agua Tiuna (Complejo Industrial Tiuna) y Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (CAMINPEG).

Las posibles sanciones económicas que EE.UU tendría en mente hacia Venezuela serían la cancelación de compra de petróleo,  la suspensión de venta de gasolina y/o prohibir a PDVSA operar en su territorio a través de CITGO, que posee tres refinerías y una red de 6.000 estaciones de servicio.

De cancelar la compra de crudo, Venezuela dejaría de percibir aproximadamente 31 millones de dólares diarios, producto de la exportación a EE.UU de alrededor de 700 mil barriles al día de petróleo. La crisis financiera para PDVSA sería gigantesca y la operatividad gubernamental absolutamente reducida al mínimo. Todo esto si tomamos en cuenta la gran dependencia que todavía tiene Venezuela de los  EE.UU, al ser su primer mercado de exportación de petróleo.

Si Venezuela decidiera vender el petróleo que dejara de comprar los EE.UU, se vería con la dificultad en el tiempo de encontrar nuevos mercados, y tendría que venderlos a intermediarios internacionales a un precio mucho menor, y dependiendo del destino del comprador, pagar un flete mayor.

Cuando miramos hacia China, uno de los principales socios económicos y compradores de crudo venezolano, como una alternativa de mercado, nos encontramos que el petróleo que se envía a ese país está destinado mayormente a pagar los créditos rotativos que concedió desde 2007 y el Gran Fondo de Largo Plazo, que Pekín puso a disposición de Caracas en 2010 por 10 años. Debido a la fuerte caída de los precios del petróleo, Venezuela debió enviar en los últimos tiempos cada vez más crudo a China por el mismo importe en dólares.

Por su parte, EE.UU estaría en una mejor posición económica y estratégica para afrontar tal decisión, ya que en estos momentos posee un record histórico de reservas de crudo, producto de la masiva expansión de la producción de petróleo de fracking. Igualmente, podría sustituir el petróleo venezolano por crudo del Golfo de México, Brasil o Canadá. Países también contrarios al gobierno de Venezuela.

Venezuela está en un punto de inflexión y estos días van a ser decisivos. En ese contexto, EE.UU podría dar tiempo al tiempo hasta que Venezuela se transforme completamente en un Estado comunal. De allí en adelante, las medidas “severas” podrían implementarse en cualquier momento, sumiendo a Venezuela en un complejo escenario político, de inestabilidad social y sobre todo con un final  impredecible.

Gustavo Curiel

Diplomático de Carrera

@guscuriel