Lester Toledo: Lo cortés no quita lo valiente

Lester Toledo @LesterToledo
Lester Toledo @LesterToledo

Escuché las declaraciones de Lilian Tintori y lo que percibí fue a una mujer que no se quebró, que hablo con el corazón y que dejó clara su posición. Nadie estuvo allí con ella, ni sintió lo que a ella le tocó vivir la madrugada de aquel sábado 8 de julio, cuando luego de tres años y cinco meses, su esposo llegó a la puerta de su hogar.

Esa es mi hermana Lilian, quienes la conocemos sabemos de su amor puro, no solo por su familia, si no por Venezuela.

La he visto asumir con compromiso y con inquebrantable convicción esta lucha por un mejor país, abogar por las víctimas de violación de los Derechos Humanos, recorrer países de forma incansable para conseguir insumos y medicamentos para ayudar a sus compatriotas.

He visto a la madre llorar por sus hijos, por su esposo, por tener a su familia dividida, he escuchado sus sollozos cuando una bala asesina le quitó la vida a otro joven venezolano, pero así como la he visto llorar, la he visto levantarse, secarse sus lágrimas y seguir adelante.

Lilian es sin duda ejemplo de la mujer venezolana, esa que defiende con vehemencia sus ideas, la que trabaja a diario por los suyos, la que es valiente y fuerte a pesar de los duros golpes que pueda recibir. La que ha aprendido a lo largo de estos años con duros golpes de la vida. No olvidemos lo que esta guerrera ha hecho y lo que ha sacrificado por mantenerse luchando por nuestro país.

En estos tres meses de rebelión popular todos los venezolanos hemos combatido juntos a la dictadura, hemos llorado cada asesinato, hemos aplaudido cada gesto heroico de nuestros guerreros y nos hemos dado ánimo. Así juntos hemos logrado acorralar al régimen, unidos le hemos infundido temor al dictador.

Unidos si, intolerantes no, ni prejuiciosos, ni generadores de odio. Tenemos que retomar la convicción de que juntos somos más.

Fue Leopoldo quien hace años nos mostró su sueño de una mejor Venezuela, nos trazó la ruta de un país en el que todos los derechos son para todas las personas, y nos dijo que era posible alcanzar una Venezuela de paz, de bienestar y progreso, y en esa senda no cabe la intolerancia ni la división.

Así como nos enfrentamos a la dictadura, con esa misma fuerza debemos cerrarle la puerta a intolerancia, entender que todos somos propensos a equivocarnos, que somos seres humanos, pero que no por ello debemos ser satanizados ni lapidados, entender que errar es de humanos y que muchos por convicción y formación somos profundamente agradecidos.

Y ese fue el gesto de nuestra hermana Lilian, ser cortes y agradecida con quienes en la madrugada de aquel sábado estaban allí y, en medio de su sorpresa, sintió que le volvieron a unir a su familia que por más de tres años había sido separada, por brindarle la oportunidad a sus hijos de dormir abrazados con su papa, agradecer que por fin su esposo no iba a ser sometido a torturas ni más aislamiento.

Y así como ella fue agradecida con los verdugos, hoy Lilian quiero en nombre de Venezuela agradecerte a ti por tanto sacrificio, por tu fuerza y por tu lucha, por tus lágrimas, por tu amor y por tu voz.

Unas palabras no pueden tapar ni dañar años de lucha. Así que hermana Lilian fuerza y fe, ya nos falta poco y te necesitamos como siempre guerrera, valiente y fuerte. El enemigo es otro, y para combatirlo nos necesitamos todos, juntos y fortalecidos.

Queremos cambiar el odio por amor, la violencia por la paz, la dictadura por la libertad y la muerte por la vida. Dios los bendiga a TODOS, comenten lo que comenten.