Marxismo, Constituyente y Malaparte, por Oscar Arnal

thumbnailOscarArnalPara el marxismo el fin justifica los medios. Entre sus objetivos está la destrucción del que llaman “Estado Burgués” y la propiedad privada de los medios de producción. Buscan la instauración de la dictadura del proletariado como fase previa de la llegada del paraíso comunista.

En Venezuela como no podían ganar una Constituyente de forma lícita, no convocaron al pueblo para que la aprobara y decidiera sus bases comiciales. En cambio, inventaron una forma nunca vista de votar en nuestra historia, con el objetivo de asegurarse una elección, que además amañaron para simular mucha más participación de la que hubo. En los tiempos de la fracasada revolución soviética que está cumpliendo 100 años, le dieron todo el poder a los soviet, para contrarrestar a la representación popular electa y asegurarse el poder.

Este viernes se instala la espuria Asamblea Nacional, sin legitimidad de origen, ni reconocimiento de la mayoría de los más importantes países democráticos del globo y de la región. Las expectativas son nefastas. No solo por las promesas mayoritarias de profundizar el secuestro de la economía por parte del gobierno anclando aún más el modelo marxista, sino también por pretender asegurar la perpetuación del régimen en el poder “per secula seculorum”. Se pretende implantar la tiranía de la minoría, sin respetar los derechos humanos de la mayoría: las libertades públicas, la soberanía popular y las tradiciones legales y culturales de la nación…

El peor enemigo para quienes mal ejercen el poder, no son unos opositores sin armas, ni la presión internacional, sino un pueblo famélico, que sufre de la hiperinflación, la escasez de productos de la dieta básica y de primera necesidad como las medicinas.

Una dictadura de derecha es muy mala porque viola los derechos humanos, pero nada peor que una tiranía marxista porque además mata a la población de hambre.

Frente a la encrucijada histórica invoquemos el derecho a la rebelión que lo tenemos consagrado en la Constitución que quieren desaparecer. El dilema es que se cumplan las amenazas de quienes van a ejercer el poder Constituyente y quieren hacer caída y mesa limpia con la dirigencia opositora, o tal y como lo planteaba Curzio Malaparte se imponga la técnica del salto abrupto. Esperemos que el nuevo gobierno provisional sea el de una transición pacífica y de salvación nacional hacia uno que emerja de una elección general y popular…

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@OscarArnal