¡Fuerza y Fe!, por Olga Hidalgo de Curiel

thumbnailcolaboradores-190x130¡”No hay que llorar”!, menos desesperanzarnos, el mundo no se acabó el 30-07, llegó la constituyente ilegitima tal como se programó, sobre las bases del odio, la saña y la venganza que rubrican 18 años de una gestión que ha traído desolación, empobrecimiento, muertes y lágrimas. Nada debe extrañarnos, todo fríamente diseñado para someter y esclavizar; con el descaro más impúdico la TV oficial y la TV y Emisoras controladas por el régimen se vanagloriaban de la movilización del pueblo decían: “ríos de gente ansiosos de votar”, cuando la realidad era otra, escasa afluencia de votantes, centros de votación solitarios a pesar del carreteo y la amenaza vergonzante; con anterioridad el acoso a los empleados exigiéndoles arrebañar a toda la familia, además de muchas cajas Clap. Era todo un guión, una treta para engañar a incautos como ha sido siempre, artífices consagrados de mentiras y falsedades.

Los actores principales dominaban la escena, y gorgoreaban un triunfo abrumador anticipado, claro, ellos sabían la patraña montada con el carnet de la patria suerte de multiplicador designado, por eso, no les preocupaba algún incidente, todo estaba bajo control con la anuencia del C.N.E regentado por las sacerdotisas electorales “dignas de mejor causa”, cada una de ellas en su rol, a cual más diestra en el arte del engaño y la manipulación, ignoraban que saldría a flote la maniobra encubierta, como dicen: “el diablo hace las ollas pero no hace las tapas”.

Así mismo, los cerebros maléficos implementaron la estrategia que confunde y divide, convocar a elecciones de gobernadores vencidas hace mucho y reclamadas otro tanto, todo dentro del confuso marasmo de unos resultados que no son limpios, que por el contrario, revelan abuso de poder, deshonestidad y el afán desmedido de cambiar todo para no dejar el poder que tanto han disfrutado.

Acaso no hemos visto cómo proceden? No respetan al ser humano, para ellos son cifras de computadora; la democracia y el voto una oportunidad para tener poder, atropellar y vejar. La dama del fruncido ceño y rostro desafiante, lideresa de los cambios profundos en el campo de la actividad carcelaria ofreció con lujo de detalles “espacio en el INOF y vestido fucsia” a la Fiscal General por atreverse a reclamarles la violación a la Constitución vigente, cuestión que la hizo acreedora a la destitución fulminante, y a la toma del Ministerio Público, provocando revuelo internacionalmente, aunque pese a todo, ella sigue siendo la Fiscal Legitima.

¿Qué nos queda? Nos queda continuar en la lucha, resistir hasta el final. La sangre de todos los que fueron vilmente asesinados por las bandas armadas del régimen nos dan la pauta para afinar nuevas estrategias de lucha. Las huestes armadas que no están cumpliendo con su papel de ser garantes del respeto a la vida de todos los venezolanos, deben saber que hay jóvenes, mujeres y hombres hacinados en cárceles, dependencias militares y en las mazmorras del Sebin y otros sitios de horror, torturados y privados de libertad por el solo hecho de pensar diferente y que le hacen honor al gentilicio y a la sangre de los verdaderos y héroes propios no venidos de otros lares que lucharon con hidalguía y entrega. Entonces no cabe la cobardía, el lamento crítico estéril y el lloriqueo taciturno. Tiempo es de retomar fuerzas, de tener fé en Dios, el verdadero, no ese Dios que inventó el fanatismo para convertirnos en idolatras perversos, en oficiantes de la santería con prácticas aberrantes traídas de la Cuba-Castro-Comunista.

Venezuela es superior a todas las vilezas y mezquindades, la República ha sido pulverizada en su esencia y no merece la claudicación, ni la entrega, por tanto, volvamos por nuestros fueros, la gesta por restaurar la democracia en éste suelo no ha sido culminada. La tarea a consumar no concluye con temerosos pasos ni la sepultan pírricos triunfos ganados con software envenenados y con astucias logreras. El tiempo enemistado de hoy pide riesgo y compromiso, valentía capaz de resistir y actuar con coraje macabeo.

¡La lucha continúa, Dios con nosotros!