Cámara de comercio de Cúcuta pide no contratar venezolanos de manera ilegal

Cámara de comercio de Cúcuta pide no contratar venezolanos de manera ilegal

Venezuelan citizens cross the Simon Bolivar international bridge from San Antonio del Tachira, Venezuela to Cucuta, Norte de Santander Department, Colombia, on July 25, 2017. Some 25.000 Venezuelans cross to Colombia and return to their country daily with food, consumables and money from ilegal work, according to official sources. Also, there are 47.000 Venezuelans in Colombia with legal migratory status and another 150.000 who have already completed the 90 allowed days and are now without visa.  / AFP PHOTO / Luis Acosta
Venezolanos cruzando la frontera hacia Cúcuta, Colombia // AFP PHOTO / Luis Acosta

 

Venezolano el que vende los tintos, los perros y las hamburguesas, el vendedor ambulante, el que trabaja en construcción, el que hace pirueta en los semáforos, el que lava los carros, el mesero, la de la cafetería, el del bar, el odontólogo, el médico, el ingeniero, según reseña el sitio web Portafolio.

En el último año y a raíz de la crisis política, económica, pero sobretodo humanitaria, que vive el vecino país, Cúcuta se ha convertido en el lugar de paso, y al mismo tiempo de destino de miles de personas llegadas desde ese país.

Esto no tendría nada de perjudicial si Cúcuta no fuera la ciudad con la informalidad más alta del país, siempre rondando el 70%, y con un desempleo del 16%, seis puntos porcentuales por encima de la media nacional.

Y precisamente esta es la queja de los cucuteños. La pésima situación laboral se ve agravada por la llegada masiva de personas de Venezuela, solo el 30% de ellos no tienen ningún vínculo con Colombia, el otro 70% lo componen repatriados e hijos de colombianos.

Y tampoco tendría nada de malo si los empresarios y comerciantes de la ciudad los contrataran de manera legal, con por lo menos el salario mínimo que se paga en Colombia y la seguridad social.

Pero allí radica el gran problema. Las personas llegadas desde Venezuela en su mayoría son contratadas por sueldos desde 300.000 hasta 500.000 pesos sin ningún tipo de contrato legal ni seguridad social.

Esos sueldos son suficientes para ellos, si se tiene en cuenta que el salario mínimo, aún con el nuevo incremento de hace dos semanas, apenas llega a los 35.000 pesos colombianos.

“Viven a las afueras de la ciudad en habitaciones de 150.000 pesos mensuales, gastan otros 150.000 en comida y el resto, unos 100.000 pesos, los mandan para Venezuela, que equivalen a más de tres salarios mínimos”, dice Juan, dueño de un puesto de comidas rápidas en un barrio popular de la ciudad.

Y es que la ciudad se ha quedado sin circulante a medida que la crisis aprieta en Venezuela. La razón es muy sencilla: la depreciación de la moneda venezolana ha ocasionado que las compras sean mínimas, lo que afecta a una economía que siempre ha dependido del comercio.

Cuando se abrió parcialmente la frontera en agosto de 2016 (solo paso peatonal durante el día), el bolívar cotizaba a 2,25 pesos y hoy, a 18 centavos de bolívar por peso. Hace un año un venezolano pasaba con unos 40.000 pesos promedio a hacer mercado, hoy en día no llega a los 25.000 pesos.

Algunos comerciantes aseguran que la falta de circulante se debe a este fenómeno y también a que los venezolanos están enviando parte del dinero que se ganan a su país.

 

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