Albert O. Soto: Criticas democráticas

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Es increíble y hasta fantasioso como “políticos” aun no entienden la estrategia de asomar el “dialogo” cada vez que se aproximan unas elecciones. Los sectores radicales toman una posición alejada de la realidad, les encanta seguir la ruta trazada por el Twitter. El Gobierno se encuentra entrampado y busca siempre de aplicar el viejo elemento de “dividir y conquistar”. Una oposición dividida es frágil y fácil de vencer en unas elecciones, de esa forma el gobierno de Nicolás podría darse un bañito democrático –que bastante falta le hace- y asegurar la prolongación del pseudosocialismo en Venezuela.

No veo la dificultad de luchar en diferentes frentes. La razón de ser un colectivo radica en que las tareas sean divididas entendiendo que se persigue un mismo fin. Están en su derecho quienes reclaman por la vida de los venezolanos que se perdieron en las calles, pero quien no haya entendido después del primer mes de protesta que la salida de este Gobierno no iba a darse de esa manera, estaba en otra. Un país con más de 30 millones de habitantes esperaba su libertad con protestas de 500.000 personas. No quiero empequeñecer la hazaña de los jóvenes de mi generación, porque también estuve en el frente, pero quiero que entiendan que la política de nuestro país es compleja y estamos intentando acabar sectarismo con más sectarismo.

Si pregonamos democracia ¿Qué hay de malo en cuestionar acciones de la MUD? Quienes se enfrascan en esos debates con fanáticos de la MUD sentirán que hablan con alguien del PSUV. El fanatismo cuando llega al cerebro lo carcome y destruye cualquier espacio de raciocinio propio y se deja llevar por todo lo que escucha. Nuestra situación es digna de ser analizada y en unos cuantos años los estudiosos se encontrarán con suficiente material a investigar. No hay nada de malo en cuestionar a la oposición del país, el error se encuentra en hacer todo lo que el Gobierno quiere que hagas, por ejemplo: no acudir a las elecciones regionales; difundir mensajes errados sobre el diálogo –que solo le convienen al sector más radical del chavismo-.

La política guiada por sentimientos y no por pragmatismo nos ha llevado hasta donde estamos, es ilógico creer que actuando de la misma manera que lo hemos hecho siempre como sociedad vamos a resolver esto. Por más errores que existan dentro de la Mesa de la Unidad Democrática, son los que están luchando y dando la cara en el ámbito internacional y desde su perspectiva en el ámbito nacional.
Las críticas son buenas, permiten analizarse, pero tomarla de hobbie y convertirla en una herramienta perfecta para el Régimen, no tiene nada de bueno. Presten atención a la dinámica de la geopolítica mundial y se darán cuenta que no estamos solos y que nuestro momento de resurgir pronto llegará.